Se habla mucho de esta
terapia alternativa para curar problemas físicos y mentales. ¿Vale la pena
probarla?
1. El reiki se
presenta como un método de sanación a través de energías y parte de la base de
que todo lo existente es energía.
El reiki,
creado en Japón por Mikao Usui (1865-1926), dice ser un método de sanación que
utiliza la “energía universal de vida” y una conjunción de dos energías muy
poderosas. La primera energía sería guiada por una conciencia superior que
algunos llaman “Rei” (Dios) o su propio “ser superior”, es decir, no sería
producida por el sanador sino por el mismo ser superior. La otra energía, la
personal, la que movería al ser humano, es llamada “Ki”.
Quien practica reiki considera que todo lo existente es energía, desde el
pensamiento hasta los elementos y nosotros seríamos por ende una irradiación de
esa energía. Según esta concepción, el “campo electromagnético” que produce la
energía que nos rodea está compuesto por varias capas que nos envuelven y a lo
largo de nuestras vidas se va nutriendo de traumas y problemas emocionales que
quedan atrapados en él como en una red, produciendo bloqueos en el flujo de la
energía universal de vida.
Esta energía
supuestamente esencial para la vida, e incluso más importante que el aire y el
agua, se estabilizaría mediante la sanación reiki, que ayuda al flujo de la
misma a desbloquear los problemas energéticos que serían los indicadores de la
enfermedad física.
El reiki tiene
cinco principios que aparecen como una supuesta guía para los “canales”
(reikistas) y fueron establecidos por Mikao Usui y otras personas como el Dr.
Hayashi y la Sra. Takata. Son estos:
1- Sólo por
hoy, no te enojes.
2- Sólo por hoy
no te preocupes.
3- Honra a tus
padres, maestros, y ancianos.
4- Gana tu vida
honradamente.
5- Demuestra
gratitud a todos los seres vivientes.
2. El
tratamiento consiste en la colocación de las manos sobre el cuerpo humano para
que la energía fluya, cure e incluso conecte con guías espirituales.
Al colocar las
manos sobre el cuerpo del paciente, el reikista permitiría que la energía mane
entre dos o más personas con el único propósito de compartir la sanación. El
reiki también puede auto-aplicarse. Ante una zona considerada de interés, se
pueden mantener las manos sobre ella durante el tiempo que se considere
necesario.
Los sistemas
varían de acuerdo al reikista, pero mayormente se trabaja en una primera sesión
llamada “limpieza de los 21 días”, durante los cuales se supone que la energía
trabaja limpiando los chakras (centros de energía inmensurable situados en el
cuerpo humano, según algunas culturas de Asia) comenzando por el chakra raíz y
culminando por el de la corona. Esta energía fluiría tres veces a través de los
chakras en el transcurso de tres semanas y después se efectuaría un
“alineamiento” en el que la energía trabajaría a un nivel mayor.
Algunos
reikistas consideran que además de curar, el reiki ayuda a conectarnos con
nuestros “Guías Espirituales”.
3. Se basa en
una cosmovisión espiritual orientalista panteísta y está influido diversas
religiones y prácticas.
Antes de la
llegada de la filosofía budista a Japón, existía en esas islas un tipo de
religiosidad primitiva, similar a otras de distintos pueblos arcaicos, que se
denominó sintoísmo en el siglo VIII para diferenciarla del budismo. Surgió del
culto a la naturaleza de las religiones populares. Esto se refleja en
ceremonias que invocan a los poderes misteriosos de la naturaleza. En 1945, el
sintoísmo estatal (que creía al emperador descendiente del dios sol) perdió su
rango oficial y en la actualidad el culto es privado.
El budismo fue
fundado por Gautama (563-483 a.C.) y es una religión filosófica, aunque en
sentido estricto es más una filosofía, porque Gautama negó la utilidad de
cualquier deidad. Basa sus creencias en que el sufrimiento (dukkha) es causado
por los deseos y se necesita eliminar el deseo para eliminar el sufrimiento.
Esto se lograría mediante la finalización de las sucesivas reencarnaciones a
través de la óctuple senda y su culminación en el nirvana (desatar) o la
liberación espiritual.
La cosmovisión
espiritual orientalista (hinduismo y budismo) es panteísta. El panteísmo es una
doctrina que enseña que Dios es la sustancia de todas las cosas, o sea que
“todo es Dios” (inmanencia). La síntesis de esta doctrina aplicada a las
religiones orientales citadas es la creencia en el Atman o alma espiritual del
hombre y el Brahman, Dios sin forma o espíritu del mundo. Es decir, que para el
concepto religioso orientalista, Dios sería una energía y nosotros parte,
reflejo o pedazos materiales de esa energía cósmica.
Tanto en los
upanishad hinduistas como en la creencia vajrayāna, tántrica o esotérica del
budismo tibetano, se menciona y se cree en la existencia de los seis puntos
energéticos ubicados en distintas partes de nuestro cuerpo llamados chakras
(círculos). Estos formarían parte de un cuerpo de energía sutil y serían más
sutiles que el cuerpo físico. Su estado de equilibrio se reflejaría en nuestra
salud física y mental y la energía reiki estabilizaría esos centros
energéticos.
Mikao Usui no fue
ajeno a las influencias de estas religiones y prácticas, y además fue un “monje
cristiano”. La utilización de la técnica reiki como sistema de curación puede
tener sus orígenes en la época en que Japón vivía la apertura cultural y en la
influencia de las religiones orientales ya citadas más las del “nuevo
pensamiento” occidental (entre otras) que promovieron la creación de muchos
nuevos movimientos religiosos japoneses (shinshūkyō) ya desde fines del siglo
XIX (7)
4. El reiki no
es una ciencia: su conocimiento se alcanza mediante una cierta forma de
iluminación. Se presenta como una manera para curar enfermedades físicas, pero
su tratamiento no es comprobable.
El conocimiento
científico se resume en tres cualidades: general, social y legal. La general se
refiere a la validez de la experiencia, que puede repetirse y nutrirse de
conocimientos generales y no individuales.
La social hace
referencia a que ese conocimiento pueda ser comunicado de manera que cualquier
persona con capacidad y empeño pueda acceder a él. Esta característica
distingue a la ciencia tal como se conoce en Occidente de los conocimientos que
integran las doctrinas esotéricas, como el yoga o el zen, los cuales no podrían
comunicarse a través del lenguaje, sino sólo alcanzarse mediante una cierta
forma de iluminación.
La tercera
cualidad del conocimiento científico, la legal, hace referencia a las leyes que
integran las ciencias y la aplicación práctica de las ciencias que constituyen
la técnica.
Seguramente
algunos reikistas y sus “pacientes” no atribuyen al reiki el carácter de
ciencia, pero afirman que cura enfermedades físicas, y desde la ciencia sólo
pueden hacerlo las médicas.
El reiki no es
una ciencia, no es factual, no puede diagnosticar, su tratamiento no es
comprobable, no previene y no aporta pruebas ni puede refutar otros resultados
obtenidos por la ciencia.
Por su carga
orientalista, posee determinismo filosófico, ya que determina que las
consecuencias son causales (causa-consecuencia) y nada ocurriría por azar.
Un punto más a
destacar es su sobrenaturalismo, porque considera en su práctica la mediación
de fuerzas no pertenecientes al ámbito científico, lo que lo haría saltar de su
campo pretendido.
5. Es una
práctica mágica sanadora y como tal está aferrada en la superstición y sus
efectos son inexistentes.
El ser humano
primitivo alcanzó una etapa en que creyó, mediante diferentes prácticas, poder
apaciguar y controlar las fuerzas de la naturaleza a través de la magia o
teúrgia (hechicería).
El reiki dice
administrar y dominar una “energía universal de vida” que proviene de una
conciencia cósmica (a la que muchos llamarían Dios) y que bien utilizada puede
curar enfermedades físicas.
En el estudio
de la mente religiosa primitiva será útil puntualizar que en ocasiones se
equipara religión y magia al no haber evidencias realmente demostradas para
determinar una disociación entre ese concepto religioso primitivo y la misma
magia.
Se ha
manifestado que religión y magia son lo mismo, y que la dualidad magia-religión
es posterior a un período más primitivo en el que ambas prácticas se hallaban
involucradas. Frazer sostuvo que la magia sería más antigua que la religión y
alegó que aquella es un fenómeno mágico y no religioso. Así, la religión involucra
al hombre en un vínculo de reciprocidad desigual con la divinidad,
manifestación propia del hecho religioso, mientras que la magia no se detiene
en la adoración de ningún ser. La influencia orientalista (budista) en el reiki
desplaza a toda deidad supliéndola con esa fuerza o energía cósmica, esa
conciencia que se dice que actúa mediante el reiki.
El reiki no se
diferenciaría demasiado de una práctica “chamánica” o “druídica”, exceptuando
que no utiliza ninguna medicina o brebaje alucinógeno. Asimismo dice no ser ni
querer reemplazar la medicina tradicional o alópata. La medicina alópata es la
terapéutica cuyos medicamentos provocan en el organismo sano fenómenos
distintos de los que caracterizan las enfermedades en que son empleados y es
científica porque es conocimiento verdadero de las cosas por sus principios y
causas (cuerpo de doctrina ordenado y formado con sujeción a un método que
constituye un ramo particular del saber humano).
Considerando
que no es y dice tampoco querer reemplazar a la medicina tradicional o alópata
y carecer de sustentación científica (aunque afirma sanar y considerarse terapia
alternativa) ni tampoco una religión (a pesar de que atribuya sus resultados a
una energía sobrenatural a la cual algunos conocerían como Dios o su propio
“ser superior”), se concluye que el reiki encajaría entonces en la definición
de una práctica mágica sanadora. El reiki dice administrar y trasmitir una
supuesta energía sobrenatural para un beneficio, y el supuesto control de una
fuerza de igual naturaleza para diversos fines se conoce como magia.
La magia es
concebida en el pensamiento del hombre primitivo y de los niños. Se encuentra
aferrada en la superstición popular y aunque es llevada a la práctica y creída
por algunas personas, sus efectos son inexistentes.
Su pretendido
efecto curativo dista mucho del concepto cristiano de curación por la gracia,
por imposición sacramental o la oración.
6. El acercarse
a la práctica del reiki induce al abandono de la adoración a Dios. La magia es
superstición y ésta es ajena a la fe (y a la ciencia) desviando la creencia por
un camino equivocado.
Respecto al
pretendido efecto de curación del reiki, el concepto cristiano de “curación por
la gracia divina”, por imposición sacramental o la oración, también dista mucho
de la “energía universal de vida” que dice administrar el reiki de manera
individualista y confusa sobre la proveniencia de esa supuesta energía.
La superstición
nace de la ignorancia y esa ignorancia también puede llevar al alejamiento de
la “curación por poderes naturales” (medicina tradicional) pudiendo la persona
utilizar el reiki no sólo como terapia alternativa complementaria, sino como
terapia única, poniendo en riesgo (quizás aún más) su salud. Varios obispos de
la Iglesia han dicho que el reiki “no sería apropiado para las instituciones
católicas”.
Referencias:
Catecismo de la
Iglesia Católica – 1508
Documento de
los obispos de EE.UU. sobre el reiki.
Fuente: Aleteia






