Esta es una
práctica común en la iglesia que no debemos dejar de lado
¿Cuán
tristes se habrán sentido aquellos discípulos que caminaban hacia Emaús? Cristo había muerto. Su desánimo y desconcierto
debió haber sido grande. Ellos lo conocían, nadie les había contado sobre Él,
habían sido amigos cercanos. No solo habían perdido a su maestro, a su amigo,
habían perdido su razón de ser. Algunas mujeres decían que había resucitado,
que no había nadie en el sepulcro pero, para ellos eso era incomprensible, una
locura.
Y
así en plena oscuridad, es nuevamente el mismo Jesús el que sale al
encuentro, el que siempre da el primer paso. Y no aparece diciendo: –«¡Hey
amigos! ¿De qué están tristes? Soy yo, ¡que no ven que no he muerto!»– Por el
contrario, Jesús delicadamente aparece como uno más, se hace el desentendido,
les pregunta, entiende su dolor, les habla nuevamente sobre todo lo que el
maestro les enseñó…acompaña su camino y cuando están preparados les muestra su
rostro: Cristo vive.
Pasa
que en nuestro caminar por esta vida no pocas veces nos encontramos como esos
discípulos de Emaús. Caminamos tristes, con un anhelo profundo en el
corazón por la Verdad. Una verdad que tantas veces se nos olvida. Es
por eso que una pausa en el camino, dejar que Jesús entre y predisponernos a
escucharlo es algo que necesitamos.
Un
retiro espiritual es esa pausa que necesitamos en el caminar de nuestras vidas
para encontrarnos de una manera más profunda y directa con Dios. Esta es una práctica común en la iglesia que no
debemos dejar de lado. Si nunca has ido a alguno o si de pronto crees que no lo
necesitas, aquí te dejamos algunos puntos importantes de lo sucede en
un retiro espiritual. Anímate a ir a uno.
«Los
hombres y las mujeres de hoy necesitan encontrar a Dios y conocerlo “no de
oídas”. (…) un buen curso de Ejercicios Espirituales contribuye a renovar en
quien participa la adhesión incondicional a Cristo y ayuda a entender que la
oración es el medio insustituible de unión al Crucificado» (Papa Francisco).
1.
Es posible que al principio no entiendas y quieras salir corriendo
Cuando
un retiro empieza, los primeros momentos suelen ser raros. Es como si de pronto
el mundo se detuviera y entraras en algo que no comprendes. Tal vez tengas la
urgencia de salir o la incomodidad de encontrarte con este nuevo espacio. ¿Para
qué habré venido? ¿Para qué complicarme la vida? Ten paciencia, ábrete
a la acción de Dios y permite que sea El quien guíe tus pasos. No te
arrepentirás.
2.
Te encontrarás con tu propia oscuridad y desierto
Hacer
una pausa y entrar en un retiro necesariamente lleva a que revisemos
nuestra vida. Cómo la hemos venido viviendo, cuáles son esos eventos
que nos han marcado. Es mirar también de frente a nuestro pecado, reconocer que
hemos hecho daño y nos hemos dañado. Mirar de frente ese dolor que tal vez en
un primer momento resulte difícil de reconocer y asimilar es absolutamente
necesario para poder reconciliar y experimentar el amor y la misericordia de
Dios.
3.
Descubrirás que tienes mucho para estar agradecido
Así
como experimentas esa oscuridad, también empezarás a ver la obra de Dios en tu
vida, a reconocer todo lo que Él siempre te ha otorgado, su presencia
en momentos insospechados, la belleza de la gente que te rodea, tu familia,
tus amigos, tu comunidad, las mismas personas que acompañan tu retiro, todo te
hablará de Dios y empezarás a descubrir la riqueza en tu vida. Una riqueza que
ningún dinero podrá jamás comprar.
4.
Experimentarás la Verdad y la Belleza de Dios
Los
momentos de oración en un retiro son intensos. Las visitas al Santísimo
Sacramento, las pláticas, el compartir con los demás. Dios se manifiesta de
maneras inesperadas y en momentos sorprendentes. Descubrirás que la
verdad existe, que no es un concepto relativo, la verdad es Dios mismo. Ese
Dios que cumple su promesa cuando dijo: «Y yo estaré con ustedes todos los días
hasta el fin del mundo» (Mateo 28, 20.
5.
Verás como Dios te cuida de una manera personal
El
trato personal lo inventó Dios. Sí, no fueron las grandes corporaciones ni el
servicio de atención al cliente. Fue Dios. El fue el primero que ama con un
amor infinito y a la vez “hecho a medida”. Como padre bueno que es, conoce
hasta el último detalle de nuestro corazón, nuestros sueños, anhelos y todos
los toma en consideración. Muchas veces no entendemos por qué permite ciertas
cosas, pero lo cierto es que Él nos conoce incluso mejor que nosotros
mismos. En un retiro experimentarás ese amor que te hace sentir su hijo
favorito.
6.
Serás testigo directo de su actuar en la vida de los demás
Así
como experimentas ese amor y ese cuidado hacia a ti. Si sales un poco de ti y
miras a los demás verás cómo de esa misma manera quiere a cada uno de los que
está presente. Los que provienen de una familia numerosa tal vez puedan
entender esto mejor. El padre que llena de detalles a cada uno de sus hijos,
que da las respuestas que cada uno pregunta y las da a la medida. Trata y educa
de acuerdo a las necesidades especiales de cada hijo. Mirar la acción
de Dios en otros es una experiencia por demás conmovedora. Una enseñanza de
cómo tú debes tratar a los demás.
7.
Experimentarás Su sentido del humor
¿Alguna
vez te has reído de las ocurrencias de un niño? De la misma manera escucharás a
Dios reírse de las tuyas, jugarte bromas tiernas y reír hasta quedar sin
aliento. El sentido del humor de Dios es inigualable. Es un sentido del
humor tierno, que busca que aprendas con cariño y diversión. Me
recuerda a mi madre riéndose cuando mis hermanos empezaban a hablar…
8.
Encontrarás descanso
Entrar
de retiro es salir a una vida nueva. Es poder echarte a mirar el cielo y
descubrir una grandeza que eras incapaz de ver por estar siempre parado mirando
hacia el piso. Encontrarás una parada, alguien que te dio posada para
poder volver a leer el mapa y cambiar de dirección si estabas perdido. Un
lugar donde recobrarás fuerzas para continuar.
9.
Recordarás lo importante que es la vida de oración
Muchas
veces pensamos que con ir a misa y rezar brevemente por las noches o en algún
espacio del día es suficiente. Cuando te das una pausa y tienes un tiempo
prolongado de encuentro con el Señor como sucede en los retiros, tu vida de
oración necesariamente se incrementa. Y estando así en oración, en
contemplación y adoración recordarás que la oración es ese “idioma”
para hablar con Dios, para conocerlo y sobre todo para escucharlo. Recordarás
que la oración es vital para un cristiano.
10.
Descubrirás que los mejores amigos son los que te acercan a Cristo
Es
probable que a un retiro vayas acompañada de amigos, o tal vez ahí mismo
conozcas gente que te acompañará siempre, aunque no veas mucho después. «No hay
amor más grande que dar la vida por los amigos» (Juan 15, 9-17), es una realidad
tangible, en un retiro abrirás tu corazón, compartirás con ellos y celebrarás
con ellos todo el amor recibido. Los amigos que hacemos en el Señor son
verdaderos regalos, amistades especiales con las que compartes toda tu vida. Sé
tú también para ellos ese “lugar-persona” donde descansar, donde confiar y con
quién compartir.
11.
Renovarás esa necesidad por los sacramentos
En
el camino de Emaús, Jesús sale al encuentro, reconforta a sus discípulos
tristes por su falta de fe, pero no solo eso, Jesús termina esa conversación
partiendo el pan, y es ahí donde los discípulos lo reconocen. Los
sacramentos de la reconciliación y de la Eucaristía son esa fuerza ese
renovarnos en Cristo, recibir su perdón y alimentarnos de su Espíritu.
A veces lo hacemos mecánicamente, el silencio y el espacio que brinda un retiro
espiritual permita que puedas volver a saborear esa necesidad de Dios.
12.
Saldrás con una ganas infinitas de gritarle al mundo que Dios está vivo
Es
imposible que después de todo lo vivido y recibido en un momento de profundo
contacto con Dios, no tengas ganas de salir a gritarle al mundo que Dios está
vivo. Así de la misma manera como lo hicieron los discípulos de Emaús, ellos no
se echaron a descansar, ¡el corazón les ardía!, y así,
salieron corriendo a contar a los demás que Cristo había resucitado.
Silvana
Ramos
Fuente: CatholicLink






