El Papa Francisco hizo un
parón en el ciclo de catequesis sobre la Misa para hablar del Triduo Pascual,
los 3 días clave de la Semana Santa, que “marcan las etapas fundamentales de
nuestra fe y de nuestra vocación en el mundo"
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| El Papa bendice a un niño en la Audiencia General. Foto: Daniel Ibáñez / ACI Prensa |
"Todos
los cristianos están llamados a vivir estos 3 días santos como, por así decir,
la ‘matriz’ de su vida personal y comunitaria”, explicó.
“Estos
3 días vuelven a proponer al pueblo cristiano los grandes eventos de la
salvación realizados por Cristo, y así lo proyectamos en el horizonte de su
destino futuro y lo refuerzan en su compromiso de testimonio en la historia”.
Francisco
explicó que la mañana de Pascua “la Secuencia hará escuchar solemnemente el
anuncio de la resurrección”. Palabras que contienen “un anuncio de alegría y de
esperanza, pero también un llamamiento a la responsabilidad y a la misión”.
“Este
anuncio es el centro de nuestra fe y nuestra esperanza, es el Kerygma que
continuamente evangeliza la Iglesia y que ella a su vez es enviada a
evangelizar”.
También
recordó que “por el Bautismo, en efecto, hemos resucitado con Jesús y hemos
muerto a las cosas y a la lógica del mundo. Somos criaturas nuevas: una
realidad que pide ser existencia concreta día a día”.
El
Papa añadió que “un cristiano, si verdaderamente se deja lavar por Cristo, si
verdaderamente se deja despojar del hombre viejo para caminar en una vía nueva,
incluso permaneciendo pecador, no puede seguir siendo corrupto; no puede vivir
con la muerte en el alma, y tampoco ser causa de muerte”.
En
este sentido, subrayó que “el prójimo, sobre todo el más pequeño es el más
sufriente, se convierte en el rostro concreto al que donar el amor que Jesús no
ha donado”.
“El
mundo se transforma en el espacio de nuestra nueva vida de resucitado. En pie,
y con la frente alta, podemos compartir la humillación de aquellos que todavía
hoy, como Jesús, están en el sufrimiento, en la desnudez, en la necesidad, en
la soledad, en la muerte, para ser, gracias a Él y con Él, instrumento de
rescate y de esperanza, signos de vida y de resurrección”.
El
Papa invitó a prepararse para estos 3 días y “ser profundamente inseridos en el
misterio de Cristo, muerto y resucitado por nosotros”. “Que la Virgen nos de la
gracia de ser participar interiormente en las celebraciones de los próximos
días, para que nuestro corazón y nuestra vida sean realmente transformados”.
Por Álvaro
de Juana
Fuente:
ACI Prensa






