Los
jóvenes piden una Iglesia auténtica, valiente a la hora de reconocer los
errores y enraizada en el Evangelio
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| Los jóvenes participantes en la reunión. Foto: Vatican Media |
Así
lo afirmaron en el Documento de la Reunión Pre-Sinodal elaborado a lo largo de
esta semana en Roma para preparar el Sínodo de los Obispos sobre los jóvenes y
el discernimiento vocacional que tendrá lugar en octubre de 2018.
En
el documento se afirma que “los jóvenes de hoy anhelan una Iglesia que sea
auténtica. Queremos decir, especialmente a la jerarquía de la Iglesia, que debe
ser una comunidad transparente, acogedora, honesta, atractiva, comunicativa,
asequible, alegre e interactiva”.
“Una
Iglesia creíble es aquella que no tiene miedo de mostrarse vulnerable”, se
señala. “La Iglesia debe ser sincera en admitir sus errores presentes y pasados,
que sea una Iglesia conformada por personas capaces de equivocarse y de hacer
malinterpretaciones”.
“La
Iglesia atrae la atención de los jóvenes al estar enraizada en Jesucristo.
Cristo es la Verdad que hace a la Iglesia diferente de cualquier otro grupo
mundial con el que nos podemos identificar. Por lo tanto, pedimos a la Iglesia
de continuar proclamando la alegría del evangelio bajo la guía del Espíritu
Santo”, señalaron.
Antes
del comienzo de los trabajos para elaborar este documento, los 300 jóvenes que
llegaron a Roma provenientes de todo el mundo, se encontraron con el Papa
Francisco para intercambiar puntos de vista. Como se sabe, otros 15 mil jóvenes
han participado también en los trabajos, de modo virtual, a lo largo de todo el
mundo.
El
Cardenal Lorenzo Baldisseri, Secretario General del Sínodo de los Obispos, dijo
en conferencia de prensa que este documento “se constituye en fuente que
contribuirá a la elaboración del Instrumentum laboris para el Sínodo”.
Las
demás aportaciones provendrán, sobre todo, de los resúmenes enviados a las
Conferencias Episcopales y a los Sínodos de las Iglesias Católicas Orientales,
“resúmenes que también son el fruto de una escucha a todos los ámbitos de las
Diócesis del mundo”.
A
estos resúmenes se sumarán los resultados del cuestionario on-line propuesto a
los jóvenes y las intervenciones del seminario internacional sobre situaciones
juveniles, organizado por la Secretaría General del Sínodo en el mes de
septiembre de 2017; sin olvidar las observaciones libremente enviadas por
personas individuales y grupos de todos los lugares del planeta.
El
Cardenal Baldisseri explicó que “el documento, redactado a lo largo de esta
semana, se articula en tres partes precedidas de una introducción”.
“En
la primera parte se habla de los desafíos y de las oportunidades de los jóvenes
en el mundo de hoy. En la segunda se trata de la fe y de la vocación, del
discernimiento y del acompañamiento de los jóvenes. En la tercera parte se
analiza la actividad formativa y pastoral de la Iglesia”.
A
continuación, señaló “algunas ideas centrales y palabras clave que podrían
ayudarnos a comprender los contenidos”.
Indicó
que “los jóvenes, que hablan en primera persona del plural, se definen como la
Iglesia joven: existe una Iglesia de los jóvenes que no está enfrentada u
opuesta a una Iglesia de los adultos, sino dentro de la Iglesia, como la
levadura en la masa, por usar una imagen evangélica”.
“Del
texto aflora un gran deseo de transparencia y de credibilidad por parte de los
miembros de la Iglesia, en particular de los pastores: los jóvenes esperan una
Iglesia que sepa reconocer con humildad los errores del pasado y del presente,
y esforzarse con valentía para vivir aquello que profesa”.
Al
mismo tiempo, “los jóvenes buscan educadores de rostro humano, dispuestos, si
es necesario, a reconocerse en su fragilidad. Otras categorías fundamentales
del documento son las vocaciones, el discernimiento y el acompañamiento. Los
jóvenes sufren hoy por la falta de verdaderos acompañantes que les ayuden a encontrar
su camino en la vida, y piden a la Comunidad cristiana que se haga cargo de su
necesidad de guías autorizados”.
En
definitiva, “los jóvenes reclaman una Iglesia extrovertida, dispuesta a
dialogar sin recelos con la modernidad que avanza, en particular con el mundo
de las nuevas tecnologías”.
Algunas
propuestas de los jóvenes
Además
de pedir una Iglesia auténtica enraizada en el Evangelio, los jóvenes afirmaron
en el documento que “la Iglesia necesita apoyar a las familias y su formación.
Esto es particularmente relevante en algunos países donde no hay libertad de
expresión, y se les impide participar en la Iglesia, teniendo que ser formados
en la fe por sus padres en el hogar”.
También
“necesitamos una Iglesia acogedora y misericordiosa, que aprecie sus raíces y
patrimonio y que ame a todos, incluso a aquellos que no siguen los estándares.
Muchos de los que buscan una vida en paz acaban entregándose a filosofías o
experiencias alternativas”, lamentaron.
“Buscamos
una Iglesia que nos ayude a encontrar nuestra vocación en todos sus sentidos.
Tristemente, no todos nosotros creemos que la santidad sea algo alcanzable ni
un camino a la felicidad. Necesitamos revitalizar el sentido de comunidad que
nos lleva al sentido de pertenencia”.
Compartieron
que “algunas situaciones concretas hacen difícil nuestra vida. Muchos jóvenes
han experimentado grandes traumas de diversas formas. Muchos sufren todavía el
peso de enfermedades físicas y mentales. La Iglesia necesita apoyarnos más y
proveer vías que ayuden en nuestra sanación”.
Sobre
el tema concreto de la tecnología, presentaron dos propuestas: “Primero, al
involucrar a los jóvenes en un diálogo, la Iglesia debe profundizar en su
comprensión de la tecnología para asistirnos en el discernimiento sobre su uso”.
Además,
“la Iglesia debe ver la tecnología –particularmente el internet—como un lugar
fecundo para la Nueva Evangelización. Los resultados de estas reflexiones
deberían ser formalizados por medio de un documento oficial de la Iglesia”.
Asimismo,
“la Iglesia debería expresarse sobre la crisis ampliamente extendida de la
pornografía, que incluye el abuso de niños online, como también el
ciber-bullying y el daño que éstos causa en nuestra humanidad”.
En
muchas ocasiones, “los jóvenes tienen dificultad para encontrar un espacio en
la Iglesia en el que puedan participar y ser protagonistas. Hay una necesidad
de confiar en que los jóvenes pueden ser protagonistas de su propio camino
espiritual. Esto no se refiere sólo a imitar a los mayores, sino a tomar
realmente ‘las riendas’ (ownership) de su misión y responsabilidad en la vida,
de la mejor manera”.
Sobre
la vocación, el documento subraya que “el término vocación no es muy claro para
muchos jóvenes, de ahí que sea necesario una mayor comprensión de la vocación cristiana
(sacerdocio, vida religiosa, laicado, matrimonio y familia, rol en la sociedad,
etc.) y el llamado universal a la santidad”.
“Los
jóvenes están buscando a hombres y mujeres fieles que les puedan acompañar en
su caminar y que expresen la verdad, dejando al joven la capacidad de articular
la comprensión de su fe y de su vocación”.
En
este sentido, también pidieron una mayor participación en la Iglesia, ser
involucrados “en sus procesos de toma de decisiones y ofrecerles mayores roles
de liderazgo. Éstas posiciones necesitan ser a todos los niveles: parroquias,
diócesis, a nivel nacional e internacional, inclusive una comisión ante el
Vaticano”.
Por
último, en el documento se señala que “la Iglesia debería buscar nuevas y
creativas formas de salir al encuentro de las personas ahí donde se encuentran
más cómodas y donde naturalmente socializan: en los bares, cafeterías, parques,
gimnasios, estadios y en todos los centros culturales y populares”.
Fuente:
ACI Prensa






