14.12.18

SANTA Y FELIZ NAVIDAD

En el niño Jesús, envuelto en pañales y acostado en un pesebre, descubriremos la ternura de Dios, su amor incondicional

Compartimos con todos esta hermosa reflexión, escrita por Lauren Sevillano, consiliario de Frater Salamanca, con la que os queremos desear, desde el Equipo Diocesano de Segovia, una santa y feliz Navidad para cada uno de vosotros, vuestras familias y todas las personas que, como el Niño Jesús, se sienten débiles, frágiles pero que transmiten a los demás una inmensa ternura.

“Poco a poco, nos vamos acercando a la Navidad. Y descubriremos una vez más el Misterio de la ternura de Dios. La ternura, por definición, es un sentimiento afectuoso y desinteresado que nos impulsa amar, proteger y cuidar a una persona frágil, delicada y necesitada de cuidados. Sentir ternura ennoblece a la persona, pues no reconoce en el otro a un ser inferior, sino a alguien infinitamente valioso que nos necesita. En la ternura, no hay cabida para el egoísmo, ni para el orgullo individualista, ni para los propios intereses, sólo es posible el asombro.

Llama la atención cómo los recuerdos que quedan grabados en el corazón de las personas no tienen que ver con el éxito o el triunfo sino con las experiencias de encuentros donde hemos vivido y sentido gratuidad y el cariño. En los momentos difíciles, la ternura adquiere un valor especial: saber escuchar, acompañar, compartir los problemas del otro, comprender, acariciar en el momento oportuno es lo que da más fuerza y confianza.

En el niño Jesús, envuelto en pañales y acostado en un pesebre, descubriremos la ternura de Dios, su amor incondicional. En la pequeñez y debilidad de un niño, Dios se hace ternura, caricia y sonrisa para nuestro mundo, tantas veces enfrentado y dividido. Este es el gran Misterio de la Navidad y el admirable intercambio que nos salva, pues como dice la liturgia de estos días “al revestirse Cristo de nuestra frágil condición, no solo se confiere dignidad eterna a la naturaleza humana, sino que por esta unión admirable, nos hace a nosotros eternos”.

Desde aquella primera Navidad, nada hay en el hombre que no haya sido asumido y amado por Dios. Nuestro Dios conoce nuestra vida y hace suya nuestra fragilidad y pequeñez. Precisamente, por esto es Dios, el que verdaderamente con su venida nos trae la paz, el amor y la felicidad que tanto deseamos estos días para nosotros y para los demás”.


Por Lauren Sevillano

FELIZ NAVIDAD Y VENTUROSO AÑO 2019





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