11.4.19

A VUELTA DE HOJA

Cristo no aparece como el hombre afectado por el dolor, sino que está sorprendentemente vivo...

El padre François nos dice en este mensaje:

“Acabo de ver en una revista la imagen de un crucifijo moderno que me hace reflexionar. ¿Cómo definirlo? Cristo no aparece como el hombre afectado por el dolor, sino que está sorprendentemente vivo... Yo lo llamaré: el Cristo de la acogida. Yo diría que sus brazos están extendidos con soltura, no por la crueldad de los verdugos, sino por la voluntad de extenderlos.

Sus piernas están como en movimiento de marcha, una extendida, la otra ligeramente doblada.

Todo en el aspecto de la cabeza, de la cara, indica la vida que se comunica.

«Cuando yo sea elevado, lo atraeré todo hacia mí", dijo Él. Sí, pero su forma de atraer es viniendo Él primero, con los brazos y el corazón abiertos. Y se dirige preferentemente hacia los que sufren. Para Él eso es lo más urgente, pues éstos están más cercanos a Él, ya que también están ligados a una cruz, y corren más riesgo que los otros de dejarse llevar hasta la incredulidad, hasta el abandono de toda esperanza.

Que PASCUA, queridos hermanos, os haga, pues, responder a Cristo que va hacia vosotros. Pero en este impulso nosotros debemos encontrar una lección de vida. Cristo es «la acogida»... ¿Y vosotros?

He aquí, solitarios, con nuestras ideas fijas, nuestras simpatías naturales..., pero también con nuestras antipatías dispuestas a producir frutos verdes en nuestro comportamiento; con bellas armonías... pero también con estruendos que las romperán... Henos aquí dándole vueltas a nuestras penas, a nuestras decepciones... y de repente, en nuestro campo de visión aparece alguien... Han llamado a nuestra puerta, nos han encontrado en la calle, ha llegado a nuestra sala del hospital un nuevo vecino de cama.

Un nuevo rostro. ¿Cómo se hará el contacto? ¿Cómo nos encontrará ese «alguien»? ¿Hallará en nosotros un enemigo? No, pero quizá un indiferente, un aburrido, un impaciente, un desatento...

Ese «alguien», a menudo poco habituado a presentarse, un poco desorientado, tendrá quizá una actitud tensa, experimentará una cierta incomodidad, se pondrá--y permitidme la expresión, dura pero cierta--una ligera máscara en el rostro.

Es en ese momento cuando debemos darle la «acogida": no se trata de adular, de abordarlo con palabras convencionales, o con una cortesía superficial. Es necesario, de una sola vez, entrar en unión con este hermano que se acerca a nosotros.

Queridos hermanos: vosotros tenéis un cierto don para poner en práctica esta virtud de la acogida con más facilidad que aquellos que no han sufrido.

Así nace la verdadera FRATERNIDAD”. El más bello ejemplo nos fue dado por Cristo. Él no conoció el egoísmo, ofreciéndose enteramente. Así pues, Él vivió la FRATERNIDAD.

Reunión General

Domingo 14 de abril

5.00 - Nos vamos dando cita en el local. Por favor ser puntuales.
          
          - Continuación del trabajo sobre los Contactos Personales.

          - Informaciones

7,30 - Oración-Reflexión

Fuente: FRATER Segovia - "Entremeses"

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