“La revolución de la medicina personalizada”
es el tema del Congreso que comenzó esta mañana en la Pontificia Academia de las Ciencias
Comenzó
ayer en la Casina Pio IV en el Vaticano el congreso dedicado a la medicina
personalizada. Entrevista al prof. Diego Gracia Guillén de la Universidad
Complutense de Madrid, participante en el encuentro
El
encuentro de dos días congrega en la Casina Pío IV, sede de la Pontificia
Academia, a una veintena de académicos de diversos países y especializaciones,
en genética, sociología, historia de la medicina, entre otros, en torno al tema
de la medicina personalizada y a la pregunta ¿Vamos a curar todas las
enfermedades y a qué precio?
Los
trabajos del congreso fueron inaugurados en la mañana de este 8 de abril por el
Canciller de la Pontificia Academia de las Ciencias, Mons. Marcelo Sánchez
Sorondo, junto al Prof. Joachim von Braum, Presidente de la misma Pontificia
Academia y al prof. Aaron Ciechanover, Académico de la PAC.
“Visión
de la medicina personalizada del siglo XXI”; “Medicina personalizada y disturbo
de la conciencia: una convergencia alternativa del conocimiento hacia una nueva
nosología clínica”, “El concepto de relevancia de género para la medicina
personalizada”, fueron algunos de los temas tratados en la primera sesión
matutina del Congreso, que continuará sus trabajos por la tarde.
Los antecedentes
históricos de la medicina personalizada
“Los
nuevos descubrimientos en genética y en todo lo que se llama biología del
desarrollo está demostrando que la idea clásica que teníamos de lo que es
una enfermedad - que es una especie morbosa como tuberculosis pulmonar, cáncer
hepático - en el fondo es una unidad un poco ficticia”: afirmó ante los
micrófonos de Vatican News Diego Gracia Guillén, profesor de historia de
la medicina de la Universidad Complutense de Madrid, quien centró su ponencia
en los antecedentes históricos de la medicina personalizada.
Individuar las
características esenciales de cada paciente
Prosiguiendo
con su explicación el profesor Gracia Guillén evidenció que existen
“pacientes con características esenciales muy distintas, que sólo ahora, la
ciencia, la genética” está permitiendo “identificar y poder tratar”.
Deteniéndose en el ‘ejemplo paradigmático’ del cáncer de mama en la
mujer, que es una ‘entidad morbosa’, el profesor español aseguró que hoy “se
sabe que hay muchísimas entidades dentro de ella y que si quiere tratarse bien
a una paciente hay que poder identificar exactamente el tipo de cáncer que
tiene esa paciente. Y esto – precisó – es lo que se llama medicina
individualizada, personalizada o medicina de precisión.
Un cambio revolucionario y
fundamental
Según
el profesor Gracia Guillén se trata de “un cambio fundamental en la medicina”,
que acaba de comenzar pero que “es realmente revolucionario y que está
cambiando ya, pero sobre todo, va a cambiar el diagnóstico y el tratamiento de
las enfermedades en muy poquito tiempo”.
Medicina personalizada y
medicina de precisión
El
término medicina personalizada cada vez se usa menos, prosigue el académico
español, explicando a continuación el concepto de persona:
“Persona
es un concepto que en filosofía y teología tiene un contenido muy preciso y
cuando se habla de medicina personalizada no se está incluyendo los aspectos
humanos, éticos, religiosos de la persona. Por eso, yo siempre prefiero hablar
de ‘medicina individualizada’ pero no personalizada. La llamada ‘medicina
personalizada’ no es personalizada, es una medicina de precisión, de mayor
precisión, pero habrá que incluir todas otras dimensiones, sociales, morales,
religiosas que son las que constituyen lo más importante que tiene una
persona”.
Desafíos éticos de la
nueva medicina
Respondiendo
acerca de los desafíos éticos que presenta esta nueva medicina individualizada,
el profesor Diego Gracia Guillén explica:
“De
una parte, es un avance desde el punto de vista ético porque permite manejar
mejor las enfermedades, disminuir el sufrimiento de las personas, hacer que
estén más sanas, etc. Todo eso es positivo. Pero claro, también hay una parte
negativa con la que hay que tener mucho cuidado: por ejemplo, la técnica que
hoy crea más debate, que es una técnica de ingeniería genética, el sistema
Crispr, que puede servir para todo esto: para evitar enfermedades, promover la
salud, pero también para manipular la vida humana y para intentar cambiar
rasgos de la vida humana, lo que se llama Human enhancement”. Precisamente,
los problemas éticos del sistema Crispr será uno de los temas a tratar durante
el Congreso, agrega el académico español.
Medicina, desde a
Aristóteles hasta hoy
“A
lo largo de la historia de la medicina occidental no ha habido probablemente
más que una revolución científica que se produjo en la Grecia clásica” continúa
Diego Gracia Guillén, porque el hombre, que es un ser inteligente, ha ido
acumulando experiencias sobre cómo tratar enfermedades. Es lo que se llama
medicina empírica, lo define Aristóteles al comienzo de la metafísica. Pero una
cosa es el empirismo y otra cosa es la medicina científica, que comenzó en
Grecia con los ‘hipocráticos’ y allí apareció un concepto que ha
permanecido idéntico hasta el día de hoy, que es el de "especie
morbosa". En medicina, se estudian las ‘especies morbosas’ de las
diferentes enfermedades. Y luego en la clínica lo que se hace es ver
si un paciente tiene tal especie o pertenece a una especie o no. Este es el
sistema clásico que nos han enseñado en la facultad de medicina.
Especie morbosa es
extracción, existen pacientes
“Cada
paciente es distinto y, por lo tanto, la especie es una generalización y lo que
la ciencia está permitiendo ahora es pasar de la idea de ‘especie’ a la idea de
‘individuo’ – afirma en la conclusión el profesor de la Universidad Complutense
de Madrid. Y agrega: “Lo que he propuesto es que esto es una ‘revolución
científica’ que está comenzando y que, probablemente, lo que va a hacer es que
se clausure aquella revolución científica que comenzó en el siglo V antes de
Cristo en Grecia. De manera que en toda la historia de la medicina ha
habido sólo dos revoluciones científicas: una de ellas al comienzo de la
cultura occidental y otra que estamos viviendo ahora.
María
Cecilia Mutual - Ciudad del Vaticano
Vatican
News






