No son
personas que sirven para "decorar" el altar
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| Artur Nowacki/Flickr |
Algunos sacramentos de la Iglesia nos permiten
escoger padrinos, pero no siempre consideramos el aspecto fundamental, según la
Iglesia, para realizar esta elección. Además de eso, a veces no cumplimos bien
nuestro papel de ahijados.
Para entender
mejor la cuestión, hemos hablado con el sacerdote Camilo Junior, miembro de la
Comisión Jovens de Maria. Mira lo que ha dicho:
Cómo escoger padrinos
En nuestra experiencia de fe, los padrinos
son aquellos que deben ayudarnos a caminar con Cristo y a asimilar los valores
de Jesús en nuestra vida. Son importantes porque reciben no solo un título,
sino una misión que les ha dado Dios.
Por eso, hay que comprender los aspectos
fundamentales de esta elección:
Confirmación: la elección no puede realizarse solo
porque la persona es amiga, es simpática y nos encontramos bien con ella. Debe
ser alguien que para nosotros es un punto de referencia en la fe, una persona
que más allá de todo vive la fe en comunidad y nos ayudará, como confirmados, a
dar testimonio y a perseverar en la consagración de nuestra vida, que un día,
de niños, nuestros padres y padrinos de Bautismo nos dieron.
El papel del ahijado o de los esposos
Así como los padrinos y los testigos
deberían dedicarse a ser una presencia en la vida
de los ahijados o los esposos, también estos últimos deben intentar estar
presentes en la vida de los padrinos y los testigos.
Es importante que, incluso si no
elegimos a los padrinos del bautismo, por ejemplo, entendamos que a través
de ellos la gracia de Dios ha llegado a nuestras vidas y
que a través de ellos esta gracia continúa llegando a nosotros. Para esto,
debemos tener dos actitudes hacia ellos:
Pedir
la bendición – Cada
vez que pedimos la bendición a los padrinos, estamos renovando la gracia de
Dios presente en nosotros por medio del sacramento que hemos recibido, del cual
han sido testigos.
Pedir y escuchar sus consejos – Si escogemos a los padrinos para dar
testimonio de un don de Dios en nuestra vida en los sacramentos, debemos
ponernos con gran humildad en sus manos, porque tienen el poder y la
misión sagrada de bendecirnos. De esta manera pueden guiarnos frente
a una elección, frente a una renuncia en la vida que debemos hacer e incluso en
un momento en que necesitamos una corrección.
Jovens de María
Fuente:
Aleteia






