Desafío de asumir la
herencia del P. Kentenich
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| Santuario original Schoenstatt © Enrique Soros |
800
personas se reunirán en el valle de Schoenstatt entre el viernes 16 y el
domingo 18 de agosto para celebrar los cien años de la fundación de la
Federación Apostólica de Schoenstatt. El Movimiento de Schoenstatt había sido
fundado cinco años antes, el 18 de octubre de 1914, en la capillita que se
encuentra en el valle mencionado, y que pertenecía a los padres palotinos.
Ese
día, el P. José Kentenich selló, junto a jóvenes seminaristas, todos palotinos,
una alianza de amor con María, por medio de la cual le ofrecían a la Virgen una
seria aspiración a la santidad, en la autoeducación, para forjar en sí mismos
personalidades libres, recias y apostólicas. A la vez, le pidieron a María que
se estableciera en la capillita, derramando sus gracias. Se trató de una
entrega mutua de corazones. Este acto caló muy profundamente en los muchachos,
quienes fueron pronto enviados a la guerra.
Se
podría suponer que un grupo incipiente de muchachos, viviendo por cuatro años
entre bombas y granadas, no tendría chances de subsistir. Pero durante la
guerra, estos jóvenes se sintieron cobijados por María en la lejana capillita,
compartieron sus propósitos espirituales y comunitarios a través de cartas, y
eran guiados por el P. Kentenich también por intercambio epistolar. Al
finalizar la guerra, regresaron a Schoenstatt con un gran entusiasmo, que
habían sabido compartir con otros muchachos.
Schoenstatt en salida
Fue
así que decidieron tener una jornada comunitaria en Hoerde, Dortmund, donde el
20 de agosto de 1919, esos jóvenes que se habían sumado al espíritu de la
alianza de amor con María en la capillita, fundaron lo que denominaron
Federación Apostólica de Schoenstatt. O sea, a partir de ahora, Schoenstatt ya
no estaría restringido a seminaristas palotinos, sino que se abría al mundo.
Los muchachos mismos desarrollaron los lineamientos básicos de esta fundación.
El P. Kentenich decidió no asistir al encuentro, porque quería estar atento a
los signos de Dios. Quería estar seguro de que no se tratara de su propia
voluntad. Si los jóvenes avanzaban en la fundación de este “Schoenstatt
externo” y tomaban el liderazgo, significaría para él un signo importante de
que Dios estaba detrás de los acontecimientos.
Comunidades en libertad
Pronto
iban llegando más personas al santuario, a recibir las gracias de María, a
entregarle el corazón y de esa forma, encontrando la misión de vida. Fueron
surgiendo así diversas comunidades, como la Federación de Señoras en 1920 y las
Hermanas de María, en 1926. No le costó mucho al P. Kentenich percatarse de que
la aspiración a la santidad, la entrega magnánima y el cumplimiento de la
misión personal se alcanzan especialmente desde la libertad interior y la
motivación que genera el crecimiento espiritual, en un arraigo vital y profundo
al mundo de Dios, a través de la figura maternal de María. Por esta razón, no
fundó una orden, sino institutos seculares, federaciones, ligas.
Con
las Hermanas de María, creó una comunidad adelantada a su tiempo. La idea era
que fueran mujeres consagradas a Dios, que vivan la pobreza, la obediencia y la
virginidad, pero no se comprometan a través de votos; y con miembros que
compartan la comunidad, pero que también puedan vivir en medio del mundo. Esta
concepción fue nueva para la Iglesia, y recién encontró un cauce institucional
cuando Pío XII promulgó en 1947 la constitución apostólica Provida Mater
Ecclesia, dándole un marco legal a la comunidad de las Hermanas, como instituto
secular. En base a esta rica experiencia, el P. Kentenich fundó otros
institutos seculares: de los Padres de Schoenstatt, de los Sacerdotes
Diocesanos, de la Obra de las Familias (matrimonios), de las Señoras de
Schoenstatt y de los Hermanos de María. Las comunidades en Schoenstatt son
independientes unas de otras y se coordinan a través de la Presidencia General,
compuesta por representantes de las mismas.
Importancia de las
corrientes de vida
Suena
llamativo que un movimiento de origen alemán, fundado hace poco más de un
siglo, donde las estructuras, la rigidez y la perfección externa dominaban la
cultura, tenga como valores fundamentales la libertad del individuo y las
corrientes de vida dentro de las comunidades. El P. Kentenich lo explica de la
siguiente manera: “El torrente de espíritu y vida ha sido simplemente la gran
potencia en la historia de la familia de Schoenstatt. La organización frente a
él, está situada tan fuertemente en un segundo plano, que casi desaparece.” Sin
duda todas las comunidades tienen su estructura, y con mucha claridad, pero el
fundador acentúa aquí la importancia de la vida, de la presencia de Dios que se
expresa a través de la comunidad, de las corrientes de vida.
El
P. Kentenich expresó la interacción entre la vida comunitaria y la autoridad,
de la siguiente manera: “En principio, autoritativo, en la práctica,
democrático”. Significa que hay una autoridad en cada comunidad, pero que la
misma se ejerce dándole una gran importancia a la voz de Dios que se expresa en
la comunidad.
Un
sistema pedagógico profético
Al
P. Kentenich, como educador, filósofo, teólogo, le gustaba plasmar realidades
que iba descubriendo, en leyes simples y claras. Lo hacía con principios
teológicos, procesos sicológicos, pedagógicos, etc. Observaba, cotejaba,
discernía y concluía. Uno de sus principios pedagógicos reza: “Libertad, tanto
cuanto sea posible. Vínculos obligatorios, los necesarios. Y por sobre todo, el
máximo cultivo del espíritu posible”. Con estos principios, educó a su familia
de Schoenstatt en la libertad interior, con una motivación que debe surgir, no
desde el cumplimiento ciego de responsabilidades, sino desde el alma, desde la
magnanimidad, a aspirar a los más grandes ideales. A la vez, le dio mucha
importancia a los procesos orgánicos de crecimiento, que deben tener en cuenta
la aceptación de limitaciones y el progreso lento y seguro en la superación
personal, para que sea auténtico y fructífero.
Celebraciones en
Schoenstatt
Las
celebraciones por los cien años de la Jornada de Hoerde, a través de la cual
Schoenstatt se lanza al mundo, comenzarán mañana viernes y culminarán el
domingo próximo, en torno al Santuario Original, la pequeña capilla desde donde
surgió Schoenstatt. Se trata de asumir el desafío de hacer viva la herencia del
fundador, P. José Kentenich, desde una vida renovada en María, que impulsa a
transformar los corazones de todos los hombres y mujeres, desde el crecimiento
espiritual y el compromiso social con el mundo.
Transcribimos
aquí las diversas actividades que serán transmitidas online por Schoenstatt TV.
Se consigna la hora local, en Alemania: Viernes 19:30 horas: “Te esperaba”;
Sábado 9:30 horas: “Ya están ardiendo vuestros corazones”, 14:45 horas:
“¡Nosotros, no yo!”; Domingo: 9:30 horas: “Úsanos según tu voluntad”, 14 horas:
“Ustedes todos comparten mi carisma”. Los títulos de las diversas conferencias
constituyen frases del P. Kentenich. Se podrá acceder a la transmisión a través
de www.schoenstatt-tv.de.
Más información puede recabarse en www.hoerde2019.org.
Enrique Soros
Fuente:
Zenit






