El Pontífice reflexionó sobre la cultura del
descarte y del odio virulento contra personas homosexuales y pertenecientes a
minorías
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| Antoine Mekary | ALETEIA |
El papa Francisco denunció la cultura del odio que
contradice el valor mismo de la vida, de la política y del bien común. Por
ejemplo, cuando en los discursos políticos se alza la bandera del odio y se
instiga a perseguir a personas pertenecientes a minorías, por ejemplo,
homosexuales, gitanos o judíos, así como sucedió con Hitler y los nazis en 1933.
El Pontífice
recordó que la cultura del descarte genera odio este viernes 15 de noviembre de
2019, durante la audiencia a los participantes en el XX Congreso de la
Asociación internacional de derecho penal.
“La cultura del despilfarro, combinada con
otros fenómenos psicosociales generalizados en las sociedades del bienestar,
muestra la grave tendencia a degenerar en una cultura del odio”.
En este
sentido, sostuvo: “No
es casual que a veces reaparezcan emblemas y acciones típicas del nazismo. Yo
les confieso que cuando oigo algún discurso, a alguna persona a cargo del orden
o del gobierno, me vienen a la mente los discursos de Hiltler en 1934 y en
1936”.
El Papa
explicó que estas acciones de los nazis, “con su persecución contra los judíos,
los gitanos, las personas de orientación homosexual, representan el modelo
negativo por excelencia de la cultura del descarte y del odio.
Así se hacía en aquel tiempo y hoy renacen estas cosas. Se necesita vigilar,
sea en el ámbito civil, sean el ámbito eclesial, para evitar cada posible
compromiso – que se presupone involuntario- con estas degeneraciones”.
En su amplio
discurso, el Pontífice ha puso de manifiesto algunos de los problemas que se
han agravado a nivel social. Entre ellos, “el uso indebido de la prisión preventiva”.
De ahí, señaló: “La situación ha empeorado en distintas naciones y regiones,
donde el número de los detenidos sin condena ya supera con creces el cincuenta
por ciento de la población carcelaria”.
Entretanto, demostró su preocupación por el
“incentivo involuntario a la violencia”. Pues, “en diversos países se han
llevado a cabo reformas del instituto de legítima defensa y se ha pretendido
justificar los crímenes cometidos por los agentes de las fuerzas de seguridad
como formas legítimas del cumplimiento del deber”. El Papa señaló que esas son
“conductas inadmisibles en un Estado de derecho” y, en general, “acompañan los
prejuicios racistas y el desprecio por los grupos sociales de marginación”.
De esta
manera, “con los instrumentos propios de la ley, la lucha siempre necesaria
contra la corrupción se instrumentaliza para luchar contra los gobiernos no
deseados, reducir los derechos sociales y promover un sentimiento de
antipolítica que beneficia a quienes aspiran a ejercer el poder autoritario”.
Francisco
explicó que también los paraísos fiscales sirven “para ocultar todo tipo de
delitos”, y sea curioso que no se perciban “como una cuestión de corrupción y
crimen organizado”. Del
mismo modo, “los fenómenos masivos de apropiación de fondos públicos pasan
desapercibidos o se minimizan como si fueran meros conflictos de intereses.
Invito a todos a reflexionar sobre esto”.
Ary Waldir Ramos Díaz
Fuente:
Aleteia






