La
fiesta de la Ascensión viene a ser el colofón de la Resurrección
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| Ascensión del Señor. Crédito: Benjamin West / wikipedia |
El
Obispo de Córdoba (España), Mons. Demetrio Fernández, explicó en una carta
pastoral publicada en el año 2019 el sentido de la fiesta de la Ascensión del
Señor a los Cielos que se celebra hoy domingo 24 de mayo del 2020.
Se
trata de una celebración que tiene lugar 40 días después de la Resurrección y
la fiesta litúrgica se traslada al siguiente domingo más cercano.
“Jesús
bendijo a sus apóstoles, les encomendó el mandato misionero de ir al mundo
entero a predicar el Evangelio y se fue al cielo, donde nos espera como la
patria definitiva”, aseguró el Obispo.
Según
explicó Mons. Fernández, los apóstoles pudieron “convivir con Jesús durante
cuarenta días después de su Resurrección, de manera que les quedó fuertemente
certificada la certeza de que está vivo, de que ha inaugurado una nueva vida
para él y para nosotros”.
“La
fiesta de la Ascensión viene a ser el colofón de la Resurrección, porque, una
vez resucitado Jesús, su lugar propio es el cielo, la gloria, estar junto al
Padre. Pero ha tenido con nosotros esta inmensa condescendencia de dejarse
tocar por los suyos y de compartir con ellos el gozo de la Pascua”, precisó.
Una
vez que Jesucristo subió a los Cielos, Mons. Fernández afirmó que nuestra
relación con Él es de “fe y de amor, en la esperanza de vernos un día cara a
cara y saciarnos plenamente de su presencia gozosa en el cielo. Vivimos en la
espera de ese día feliz, pero ya gustamos desde ahora su presencia de otra
manera en la vida cotidiana de la Iglesia”.
Según
explicó en su carta, Jesús está “presente en los sacramentos, especialmente en
el sacramento de la Eucaristía, que nos ha dejado como testamento de su amor”,
también en “las personas y en la comunidad eclesial, donde él ha prometido
estar con nosotros hasta el final de los tiempos”, además de “en los pobres y
necesitados, con los que ha querido identificarse y a través de los cuales
reclama continuamente nuestro amor”.
El
Obispo de Córdoba subrayó que el Señor “no se ha desentendido de este mundo, ni
nos ha dejado a nosotros a nuestra suerte como si él ya no actuara”, sino que
“la presencia del Resucitado en la historia humana es una presencia
transformadora capaz de llevar esta historia humana a la plenitud y llenarla de
sentido en cada una de sus etapas”.
Por
eso es decisivo “nuestro encuentro personal con el Resucitado” para tener una
“actitud misionera, no sólo para anunciar que está vivo y nos espera en el
cielo, sino para infundir el Espíritu Santo en nuestros corazones, a fin de
hacernos constructores de una historia en la que somos protagonistas”.
Según
explicó el Prelado, en España se presenta “una nueva etapa en nuestra
convivencia cotidiana” después de las elecciones y por eso recuerda que “la
convivencia y la política no es sólo producto de las urnas, es también fruto de
la gracia de Dios y de la acción del Espíritu Santo, que conduce la historia”.
Por
eso, Mons. Fernández animó a encomendar “con fervor” la acción de los que nos
gobiernan a distintos niveles. “Pedimos para ellos la fuerza de lo alto, la luz
de Dios y la gracia para acertar en sus decisiones, de manera que busquen el
bien de todos, especialmente el de los más desfavorecidos”, aseguró.
En
ese sentido, el Obispo también recordó a los cristianos la “enorme
responsabilidad en la construcción de la ciudad terrena” ya que aseguró que
está en juego “la dignidad de la persona, sus derechos y obligaciones, su
libertad y su responsabilidad”, así como “la familia con sus pilares estables
del varón y la mujer, unidos en el amor que Dios bendice y abiertos
generosamente a la vida”.
“Necesitamos
que nazcan muchos más niños para que no vivamos en el desierto demográfico, sin
esperanza de futuro. Necesitamos una política urgente que atienda a los barrios
más deprimidos, de manera que un día puedan salir de su situación, cada vez más
degradada”, subrayó el Prelado.
Según
explicó Mons. Fernández “Jesucristo ha subido al cielo para mostrarnos cuál es
la meta, pero se ha incrustado en la historia humana para llevarla a su
plenitud por medio de nuestro trabajo” por eso pidió orar para que “su
presencia sea notable y transfiguradora, y también por la colaboración de sus
discípulos en esta hora concreta”.
Fuente:
ACI Prensa






