Palabras
después del Ángelus
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| Ángelus 7 junio 2020 (C) Vatican Media |
Después
de la oración mariana desde la ventana de su estudio, el Santo Padre se ha
dirigido a los fieles presentes en la Plaza de San Pedro para saludarlos
invitando a orar por los enfermos del coronavirus del mundo. “Deseo expresar mi
cercanía a esas poblaciones, a los enfermos y sus familias, y a todos los que
los cuidan. Con nuestra oración acerquémonos a ellos”.
También
en este mes dedicado al sagrado Corazón nos invita a rezar una antigua oración
que aprendió de su abuela y decía así: “Jesús, haz que mi corazón se asemeje al
tuyo”, “¡que linda oración!, haz mi corazón semejante al tuyo”, añadió.
He
aquí las palabras del Papa después de la oración mariana:
Palabras del Papa
Queridos
hermanos y hermanas:
Os
saludo a todos vosotros, romanos y peregrinos: a los fieles individuales, las
familias y las comunidades religiosas. Vuestra pequeña presencia en la plaza es
un signo de que la fase aguda de la epidemia está superada en Italia, aunque la
necesidad de seguir con las normas vigentes sea aún necesaria, estad atentos,
no canten victoria aún, hay que seguir con las normas vigentes porque son
normas que nos ayudan a evitar que el virus vaya adelante. Gracias a Dios
estamos saliendo del centro más fuerte, pero siempre con las indicaciones que
nos dan las autoridades. Pero, lamentablemente, en otros países, pienso en
algunos, el virus sigue cobrándose muchas víctimas. El viernes pasado en un
país falleció una persona por minuto, es algo terrible. Deseo expresar mi
cercanía a esas poblaciones, a los enfermos y sus familias, y a todos los que
los cuidan. Con nuestra oración acerquémonos a ellos.
Este
mes de junio está dedicado de manera especial al Sagrado Corazón de Cristo, una
devoción que une a los grandes maestros espirituales y a la gente sencilla del
pueblo de Dios. En efecto, el Corazón humano y divino de Jesús es la fuente de
donde siempre podemos obtener misericordia, perdón y ternura de Dios. Podemos
hacer esto reflexionando sobre un pasaje del Evangelio, sintiendo que en el
centro de cada gesto, de cada palabra de Jesús está el amor, el amor del Padre
que ha enviado a su Hijo, el amor del Espíritu Santo que está dentro de
nosotros. Y podemos hacerlo adorando la Eucaristía, donde este amor está
presente en el Sacramento. De este modo, nuestro corazón también, poco a poco,
se volverá más paciente, más generoso, más misericordioso a imitación del
Corazón de Jesús.
Hay
una antigua oración que yo la aprendí de mi abuela y decía así: “Jesús, haz que
mi corazón se asemeje al tuyo”, ¡que linda oración!, haz mi corazón semejante
al tuyo. Una hermosa oración, pequeña, pero para rezarla durante este mes:
“Jesús,
que mi corazón se asemeje al tuyo”, otra vez, “Jesús, que mi corazón se asemeje
al tuyo”.
Os
deseo a todos un buen domingo. Por favor, no os olvidéis de rezar por mí. Buen
almuerzo y adiós.
Raquel
Anillo
Fuente:
Zenit






