Millones
de niños corren el riesgo de trabajar
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| Trabajo Infantil (C) Unicef |
Ayer
se celebró el Día Mundial contra el Trabajo Infantil, que este año de la
pandemia de COVID-19 se centrará en el impacto de la crisis actual en el
trabajo infantil, informa la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en una
nota.
Este
año, la campaña de este día será virtual y se organiza conjuntamente con
la Marcha mundial contra el trabajo infantil y
la Alianza Internacional de Cooperación sobre el Trabajo
Infantil y la Agricultura (IPCCLA).
Situación agravada por la
COVID-19
Efectivamente,
la emergencia sanitaria provocada por el coronavirus y el consiguiente impacto
económico y de mercado laboral están teniendo un gran impacto en la vida y los
medios de vida de las personas y los niños suelen ser los primeros en sufrir
dichas consecuencias.
De
acuerdo a la ONU, se estima que ya hay 152 millones de niños en situación de
trabajo infantil, de los cuales 72 millones realizan trabajos peligrosos. Estos
niños ahora tienen un riesgo aún mayor de enfrentar circunstancias aún más
difíciles y de trabajar más horas al día.
Palabras del Papa
Francisco
Con
motivo de esta jornada, el pasado miércoles en la audiencia general, el Papa Francisco realizó un
llamamiento a las instituciones a hacer “todo lo posible por proteger a los
menores, llenando las lagunas económicas y sociales que subyacen a la
distorsionada dinámica en la que, lamentablemente, se ven envueltos”.
En
esta línea, describió cómo en la actual situación de emergencia sanitaria por
el coronavirus, “en varios países muchos niños y jóvenes se ven obligados a
realizar trabajos inadecuados para su edad, a fin de ayudar a sus familias en
condiciones de extrema pobreza”. En muchos casos, subrayó, “se trata de formas
de esclavitud y encarcelamiento que provocan sufrimiento físico y psicológico
Además,
el Pontífice recordó que “los niños son el futuro de la familia humana: depende
de todos nosotros fomentar su crecimiento, su salud y su serenidad” y apuntó
que “todos somos responsables” de esta situación.
COVID-19 y trabajo
infantil
Según
el nuevo informe de UNICEF junto a la Organización Internacional del Trabajo
(OIT) “COVID-19 and child labour: A time of crisis, a time to act”
(“COVID-19 y trabajo infantil: En tiempos de crisis, es hora de actuar”),
millones de niños y niñas corren el riesgo de tener que realizar trabajo
infantil como consecuencia de la crisis de la COVID-19, lo que podría propiciar
un aumento de este fenómeno por primera vez después de 20 años de avances: 94
millones de niños menos desde 2000.
Además,
los niños que ya trabajan podrían tener que hacerlo durante más horas, o en
peores condiciones. Muchos de ellos podrían verse obligados a realizar trabajos
peligrosos y en condiciones de explotación, lo que causaría un daño
significativo a su salud y su seguridad, señala la UNICEF en una nota.
Mecanismo de supervivencia
El
informe indica que la COVID-19 podría provocar un aumento de la pobreza y, por
tanto, un incremento del trabajo infantil, ya que los hogares utilizan todos
los medios disponibles para sobrevivir. Algunos estudios aseguran que una
subida de un punto porcentual del nivel de pobreza conlleva un aumento del
0,7%, o más, del trabajo infantil.
“En
tiempos de crisis, el trabajo infantil se convierte en un mecanismo de
supervivencia para muchas familias (…) A medida que la pobreza aumenta, las
escuelas cierran y la disponibilidad de los servicios sociales disminuye, más
niños se ven empujados a trabajar”, explica la directora ejecutiva de UNICEF,
Henrietta Fore.
Los
grupos de población vulnerables, especialmente los que trabajan en la economía
sumergida y los trabajadores migrantes, serán los más afectados por la recesión
económica.
Más escuelas cerradas, más
trabajo infantil
Cada
vez existen más pruebas de que el trabajo infantil crece a medida que las
escuelas cierran durante la pandemia. Más de 1.000 millones de alumnos y
alumnas en más de 130 países aún no han vuelto a las aulas.
Incluso
cuando se reanuden las clases, es posible que algunos padres ya no puedan permitirse
mandar a sus hijos a la escuela. Además, la desigualdad entre niños y niñas
puede agudizarse, puesto que las estas últimas son particularmente vulnerables
a la explotación en el sector agrícola y en la economía sumergida o el trabajo
doméstico.
Finalmente,
en el citado reporte se proponen un conjunto de medidas encaminadas a paliar el
riesgo de que aumente el trabajo infantil, entre ellas: ampliar la protección
social, facilitar la concesión de créditos a hogares en situación de pobreza,
promover el trabajo decente para los adultos, posibilitar el regreso de los
niños a la escuela sin costos de escolaridad, disponer de más recursos para
realizar inspecciones laborales y hacer cumplir la ley.
Larissa
I. López
Fuente:
Zenit






