¿Eres un «multitarea»? Aquí algunas cosas a tener en cuenta
al intentar profundizar en tu oración y meditación
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| Mr.Whiskey | Shutterstock |
En el mundo moderno, la multitarea es una forma de
vida. Mientras lees este artículo, es posible que también estés viendo
televisión, hablando por teléfono o tengas alrededor una docena de otras
ventanas/aplicaciones abiertas que te envían notificaciones cada pocos segundos.
Tratamos de
«hacerlo todo» a lo largo del día, y aunque podemos sentirnos realizados por
todas las cosas que hicimos, la multitarea puede tener un efecto
negativo en nuestra meditación.
Para muchas
personas, el mayor obstáculo para la oración es distraerse con otra
cosa. Es tentador dejar de orar todos los días en el momento en que nos
encontramos pensando en nuestra lista de la compra o en un video de YouTube que
queremos buscar.
¿Cómo podemos
combatir estas distracciones?
Una forma de reducir estas distracciones
durante nuestra oración es crear el hábito de hacer una tarea a la vez.
El problema
con demasiada multitarea es que terminamos haciendo muchas
actividades mal en lugar de una actividad perfectamente.
Nuestra
atención se extiende y nuestra mente se agota. No debería sorprendernos que
cuando nos sentamos a orar, no podamos evitar tratar de realizar múltiples
tareas y pensar en un millón de cosas diferentes a la vez.
Esto no es
algo que podamos dominar de la noche a la mañana, pero es un hábito que podemos
adquirir a través del trabajo duro y manteniendo nuestro enfoque bajo control.
Una
sugerencia práctica sería usar nuestra imaginación durante la oración, como imaginar
a Jesús a nuestro lado. Cuando hacemos eso, nuestra mente
está ocupada y es menos probable que se adormezca con una rutina de oración que
se siente monótona.
No todas las
multitareas son malas, pero cuando pasamos la mayor parte del día tratando de
hacer todo a la vez, inevitablemente afectará nuestra vida de oración.
Intenta
practicar al menos 15 minutos de oración silenciosa todos los
días sin tener ningún dispositivo electrónico.
Lentamente
veremos una mejora en nuestra atención y, con la ayuda de Dios, nos
mantendremos enfocados en él.
Philip Kosloski
Fuente: Aleteia






