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| Domenico Ghirlandaio | Public Domain |
Carta con la que, además
de rendir tributo a la vida y obra de este gran ser humano y cristiano, el
Papa reafirma la doctrina de la Iglesia Católica sobre la Sagrada Escritura,
fuente primordial para la fe y la religión de todos los creyentes en Cristo, de
los católicos y, además, para la experiencia y quehacer humano de todo hombre y
mujer de buena voluntad.
Para resaltar la
excelencia, la oportunidad y necesidad de este documento pontificio, me
permitiré subrayar – a continuación – siete ideas esenciales que corresponden a
los siete apartados en los que está dividida la misma carta apostólica
mencionada.
1 CONSAGRADO A DIOS Y A LAS
ESCRITURAS
En primer lugar, mirando y
analizando los retratos que pintores importantes han hecho sobre San Jerónimo,
el papa encuentra en ellos la repetición de dos rasgos que definen el
perfil del santo como un hombre, en primer lugar, absolutamente consagrado
a Dios (monje y penitente) y, en segundo lugar, como un estudioso, absoluta y
rigurosamente dedicado al conocimiento de las Sagradas Escrituras.
2 AMOR “APASIONADO” POR LA
SAGRADA ESCRITURA
En segundo lugar,
Francisco destaca el profundo amor de Jerónimo por la Sagrada Escritura que,
según el modo de entender el Papa, es un amor apasionado semejante al que
experimentaron, vivieron y transmitieron los grandes profetas, de la mejor
tradición del Antiguo Testamento, por la Palabra de Dios.
3 ESTUDIO RIGUROSO DE LA
ESCRITURA
Respecto del estudio
y conocimiento de la Sagrada Escritura, y animándonos a hacer a todos lo mismo,
dice el Papa de Jerónimo que «la competencia en las lenguas en las que se
transmitió la Palabra de Dios, el cuidadoso análisis y evaluación de los
manuscritos, la investigación arqueológica precisa, además del conocimiento de
la historia de la interpretación, en definitiva, todos los recursos
metodológicos que estaban disponibles en su época histórica los supo utilizar
armónica y sabiamente, para orientar hacia una comprensión correcta de la
Escritura inspirada».
4 DIVULGADOR DE LA
ESCRITURA
En cuarto lugar, el Papa
resalta en su Carta, el invaluable aporte que hizo el Santo de la Dalmacia
Romana, al iniciar los trabajos de traducción de los textos bíblicos, del
hebreo original al latín de la Europa de su tiempo; dando así, acceso a la
lectura de las Sagradas Escrituras por el entero pueblo cristiano, por el
«vulgo», de donde le viene a esta traducción de Jerónimo el nombre de ‘Vulgata‘.
Trabajo para el que – dice
el papa – San Jerónimo «hizo un buen uso de sus conocimientos de griego y
hebreo, así como de su sólida formación latina, y utilizó las herramientas
filológicas que tenía a su disposición…. El resultado es un verdadero monumento
que ha marcado la historia cultural de Occidente…».
De esta manera, continúa
el Papa: «la Europa medieval aprendió a leer, orar y razonar en las páginas de
la Biblia traducidas por Jerónimo», por lo que «la literatura, las artes e
incluso el lenguaje popular se han inspirado constantemente en la versión
jeronimiana de la Biblia, dejándonos tesoros de belleza y devoción».
5 EVANGELIZAR CON LA
BIBLIA
Pero además, y en quinto
lugar, el Papa subraya el inmenso valor que tiene la vida y obra de Jerónimo –
especialmente con la traducción de la Vulgata – para el trabajo evangelizador
de la Iglesia en el mundo, si valoramos los aspectos positivos que tiene todo
pueblo y su cultura para la vida de la entera humanidad y, por tanto, para la
vida de la Iglesia; de tal manera que la Palabra de Dios pueda llegar a todos
en sus propias formas culturales.
Porque «con su traducción,
Jerónimo logró ‘inculturar’ la Biblia en la lengua y la cultura latina, y
esta obra se convirtió en un paradigma permanente para la acción misionera de
la Iglesia».
En efecto, «cuando una
comunidad acoge el anuncio de la salvación, el Espíritu Santo fecunda su
cultura con la fuerza transformadora del Evangelio». Por lo que «el trabajo de
traducción de Jerónimo nos enseña que los valores y las formas positivas de
cada cultura representan un enriquecimiento para toda la Iglesia».
6 EN COMUNIÓN CON EL
OBISPO DE ROMA
En relación con la vida y
trabajo del santo hermeneuta y exegeta, el Papa subraya, además, la fuerte
relación que siempre tuvo Jerónimo con Roma y, por ello, con la Cátedra de
Pedro «incluso cuando la envidia y la incomprensión lo obligaron a
abandonar la ciudad, siempre permaneció fuertemente vinculado a la cátedra de
Pedro».
7 AMAR LO QUE JERÓNIMO AMÓ
Y al final de la Carta, en
séptimo lugar, el Papa nos lanza a todos, especialmente a los jóvenes, una
invitación a amar, leer, conocer, entender y vivir lo que
Jerónimo amó y vivió: la Palabra de Vida nueva y eterna, Palabra del Padre
que es Cristo mismo. «Atrévanse a fijar la mirada en Jerónimo, ese joven
inquieto que, como el personaje de la parábola de Jesús, vendió todo lo que
tenía para comprar ‘la perla de gran valor’ (Mt 13,46). Y con las mismas
palabras que Jerónimo solía repetir nos aconseja, nos exhorta el Papa: Lee muy
a menudo las Divinas Escrituras, o mejor, nunca el texto sagrado se te caiga de
las manos».
Con esta Carta, como dije
al comienzo, el Papa Francisco – en sintonía con las grandes reformas hechas,
en la Iglesia y para su misión en el mundo, por el Concilio Ecuménico Vaticano
II, nos invita – una vez más – a volver a las fuentes, a beber y alimentar
nuestra fe de la fuente primordial de la Revelación de Dios que es Jesús mismo
– Verbo del Padre – y sus evangelios y poner en la centralidad de
nuestra personal experiencia cristiana y en la vida de toda la Iglesia, de su
ser y quehacer, las Sagradas Escrituras.
Mario
J. Paredes
Fuente: Aleteia






