![]() |
| Santiago Masarnau. Foto: Congregación para las Causas de los Santos |
El Siervo de Dios Santiago
Masarnau Fernández nació el 10 de diciembre de 1805 en Madrid, España, en el
seno de una familia profundamente cristiana.
Según se lee en la biografía
difundida por la Congregación para las Causas de los Santos, su infancia
transcurrió entre diferentes ciudades españolas debido a que su padre era
funcionario de justicia. Es precisamente durante su infancia cuando empieza a
dar muestras de unas aptitudes musicales innatas, e inicia su formación
musical.
Santiago continuó su formación en
el colegio Doña María de Aragón, gestionado por los Agustinos. Entre 1820 y
1822 realizó estudios de matemáticas en los Reales Estudios de San Isidro con
la intención de ser ingeniero.
En esa época hubo en España un
importante movimiento liberal contra el absolutismo de Fernando VII. El padre
de Santiago perdió la confianza del Rey que le privó del título de Gentilhombre
de la Real Casa y lo destituyó de su cargo.
Para huir de la inestabilidad y
la represión en España, Santiago se trasladó en 1825 a París para completar su
formación musical.
En París dio comienzo a un
período de vital importancia en su trayectoria, caracterizado por la bohemia.
En esa época también se trasladó con frecuencia a Londres y a otras ciudades
europeas. En esos periplos, Santiago entró en contacto con el Romanticismo, el
movimiento artístico imperante en Europa en la época.
Ante las dificultades económicas
que atravesaba, empezó a organizar conciertos abiertos al público.
Al enterarse de su estilo de
vida, su padre escribió a Santiago para convencerlo de que se desvinculara de
los ambientes bohemios y frívolos de París, donde realizaba sus conciertos, y
volviera a un estilo de vida cristiano.
Santiago, sin embargo, estaba
alcanzando un gran éxito profesional, artístico y efectivo, por lo que las
recomendaciones de su padre no le hacían ningún efecto. Su vida espiritual se
limitaba a cumplir con las obligaciones religiosas y nada más.
Sin embargo, todo cambió en 1938.
En ese año, Santiago experimentó una grave crisis personal, se dio cuenta de su
vacío interior. Entonces se acercó a la iglesia de Nuestra Señora de Loreto de
la capital francesa. Allí se confesó y comulgó.
A partir de entonces, empezó a
recorrer un nuevo camino de renovación religiosa. En 1939 se incorporó a las
Conferencias de San Vicente de Paúl. Desde ese momento, comenzó a manifestar
una absoluta confianza en la Divina Providencia y un auténtico amor por los
pobres.
Adecuó su estilo de vida para dar
una respuesta apropiada a sus nuevos compromisos. Empezó a cultivar una intensa
vida espiritual: oración diaria, asistencia diaria a la Misa, lectura diaria de
la Biblia y devoción a la Virgen.
Pronto su nuevo estilo de vida se
convirtió en un testimonio para otras personas, que vieron en Santiago un
llamado a su conversión personal o a la vida religiosa.
En 1843 se produjo su regreso a
España como subdirector y profesor de música en el colegio fundado por su
hermano.
Con humildad, inició su misión
como vicenciano en hospitales, hospicios y en otras instituciones sociales
donde visitaba a enfermos y ayudaba en lo que fuera necesario, además de dar clases
gratuitas de música como modo de rehabilitación y promoción humana.
En 1849, junto con dos profesores
del colegio, fundó la primera Conferencia de San Vicente de Paúl en España. El
Siervo de Dios se involucró en la Sociedad también para ofrecer una formación
sólida a sus miembros, a la que siempre dio gran importancia.
Les transmitía que el fin último
de la Institución era la santificación de los participantes y la realización de
obras de caridad. Sin embargo, la estabilidad política en España daría un nuevo
golpe a los proyectos de Santiago Masarnau.
En 1868, el gobierno
revolucionario impuesto en España tras la derogación de la monarquía suspendió
la Sociedad de San Vicente de Paúl dentro de su política anticlerical. Pero eso
no supuso el fin de la labor de Santiago y de sus compañeros. Continuaron con
sus obras, incluso las intensificaron, en privado, en la clandestinidad.
Tras la restauración monárquica,
la Sociedad se restableció de forma legal y se le restituyeron los bienes
incautados. Santiago Masarnau reorganizó la Sociedad y la hizo renacer. El 1 de
junio de 1882 presentó su dimisión.
Falleció pocos meses después en
Madrid el 14 de diciembre de 1882.
Como recuerda la Congregación
para las Causas de los Santos, la fe de Santiago Masarnau “es claramente una fe
cristocéntrica vivida por medio de la práctica de los sacramentos y la
meditación de la Palabra de Dios, que recomendaba también a los miembros de la
sociedad”.
Mostraba también “un profundo
amor por la Virgen María, San José, San Vicente de Paúl”, y permaneció siempre
fiel al Papa.
“La caridad fue en la vida del
Siervo de Dios la columna vertebral que traducía su fe en lo concreto”. Esa fe
“era fruto de la acción interior del Espíritu Santo, al cual estaba
generosamente abierto”.
En Santiago Masarnau “la caridad
asume formas diferentes y eficaces: visita a los enfermos y a los pobres a cuyo
encuentro acudía; la escucha a quien tenía necesidad de expresarse y sus
necesidades, la distribución de consejos y posesiones. Conocía a los pobres y los
llamaba por su nombre”.
Además de la fe y la caridad, “el
Siervo de Dios Santiago Masarnau cultivó la virtud de la esperanza, que lo
llevó a confiar en la Providencia y en la misericordia de Dios y, al mismo
tiempo, le dio la fuerza para infundirla en los demás”.
Fuente: ACI Prensa






