13 - Miércoles
de la I semana del Tiempo Ordinario
Evangelio
según Marcos 1, 29-39
En aquel
tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón
y Andrés.
La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, e inmediatamente le hablaron de
ella. Él se acercó, la cogió de la mano y la levantó. Se le pasó la fiebre y se
puso a servirles.
Al anochecer, cuando se puso el sol, le llevaron todos los enfermos y endemoniados.
La población entera se agolpaba a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos
males y expulsó muchos demonios; y como los demonios lo conocían, no les
permitía hablar.
Se levantó de madrugada, cuando todavía era muy oscuro, se marchó a un lugar
solitario y allí se puso a orar. Simón y sus compañeros fueron en su busca y,
al encontrarlo, le dijeron:
«Todo el mundo te busca».
Él les responde:
«Vámonos a otra parte, a las aldeas cercanas, para predicar
también allí; que para eso he salido».
Así recorrió toda Galilea, predicando en sus sinagogas y expulsando los
demonios.
PALABRAS DEL SANTO PADRE
El Evangelio
de hoy comienza con el diablo que ha sido expulsado y termina con el regreso
del diablo. San Pedro nos lo dice: "Es como un león voraz, que ronda
buscando a quien devorar". Es así. "Pero, padre, ¡eres un poco
anticuado! Nos asustas con estas cosas". -No, yo no. Es el Evangelio.
Y no son mentiras: ¡es la Palabra del Señor!- Pidamos al Señor la gracia de
tomar estas cosas en serio. Jesús vino a luchar por nuestra salvación. ¡Él ha
vencido al diablo! ¡Por favor, no hagamos negocios con el diablo! Siempre busca
regresar a casa para retomar posesión de nosotros...¡No relativices, ponte
listo! ¡Y permanece siempre con Jesús! (Santa Marta -11 de octubre de 2013)
Vatican News






