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En estas circunstancias, la
Iglesia volvió a salir a la calle y a abrir sus puertas para acoger al más
vulnerable «con una labor silenciosa, discreta pero siempre al servicio»,
afirma José Luis Segovia, vicario episcopal de Madrid. Según nos
cuenta por teléfono, debemos estar «todos juntos para que se pueda obrar
el milagro de salir de esta situación».
«¿Qué está haciendo la Iglesia
para ayudar en esta oleada de tanto frío?».
Esta misma pregunta se formulaba
el agustino Isaac Estévez, quien estos días, en la parroquia Nuestra Señora del
Carmen de Los Negrales, ha habilitado la nave de la iglesia para que puedan
dormir allí cuatro personas.
Tampoco se quedaron sin su comida
las personas, tal y como informa la Archidiócesis de Madrid, en situación de calle
beneficiarias del comedor Los Panes y los Peces, de la parroquia Virgen del
Camino de Collado Villalba. Ignacio Sánchez, su párroco, mientras
regresa del Hospital General de Villalba, donde atiende espiritualmente a los
enfermos, cuenta cómo Filomena no ha podido con ellos. «El viernes les
habíamos dado a los beneficiarios –como se hace habitualmente– la comida para
el fin de semana», señala el sacerdote, con lo que en los días más duros de la
borrasca eso lo tuvieron cubierto. Y aunque este lunes a la hora de abrir aún
no habían llegado los menús que les sirve diariamente Carifood por la
dificultad de los desplazamientos –les fueron entregados a media tarde–, a
ninguno de los 21 que acudieron les faltó comida. Gracias a los recursos que
tenían de Cáritas, «les preparamos un caldo, un poco de carne y productos
enlatados».
Fuente: Revista Ecclesia






