![]() |
| El Papa Francisco durante el rezo del Ángelus. Foto: Vatican Media |
En su enseñanza previa al rezo
del Ángelus, el Papa reflexionó sobre el significado del “día dedicado al
descanso y la oración”.
En concreto, se centró en el
pasaje evangélico de este domingo en el que se narra cómo vive Jesús el sábado,
el día sagrado de la semana en el judaísmo.
Además, “Jesús se revela poderoso
también en las obras. Así es, cuando un hombre en la sinagoga se vuelve contra
él, llamándole el Santo de Dios, Jesús reconoce el espíritu maligno, le ordena
que salga de ese hombre y lo expulsa”.
En este episodio del Evangelio de
San Marcos, refirió el Santo Padre, “vemos los dos elementos característicos de
la acción de Jesús: la predicación y la obra taumatúrgica de médico”.
“Ambos aspectos se destacan en el
pasaje del evangelista Marcos, pero el que más sobresale es el de la
predicación; el exorcismo se presenta para confirmar la ‘autoridad’ singular de
Jesús y su enseñanza. Predica con autoridad propia, como alguien que tiene una
doctrina que procede de sí mismo, y no como los escribas que repetían
tradiciones anteriores y leyes recibidas”.
El Pontífice hizo hincapié en que
“la enseñanza de Jesús tiene la misma autoridad de Dios que habla; de hecho,
con una sola orden libera fácilmente al poseído del maligno y lo cura. Su
palabra hace lo que dice, porque Él es el profeta definitivo, es más, es el
Verbo mismo de Dios hecho hombre. Por eso habla con autoridad divina”.
El segundo aspecto, “el de las
curaciones, muestra que la predicación de Cristo tiene como objetivo vencer el
mal presente en el hombre y en el mundo. Su palabra apunta directamente contra
el reino de Satanás, lo pone en crisis y lo hace retroceder, obligándolo a
dejar el mundo”.
Ante la orden de Jesús, el
poseído “es liberado y transformado en una nueva persona. Además, la
predicación de Jesús pertenece a una lógica opuesta a la del mundo y del
maligno: sus palabras se revelan como la alteración de un orden incorrecto de
las cosas. El diablo presente en el poseído, de hecho, grita cuando Jesús se
acerca: ‘¿Qué quieres tú con nosotros, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a
arruinarnos?’”.
“Estas expresiones”, explicó el Papa
Francisco, “indican la total diferencia entre Jesús y Satanás: están en planos
completamente diferentes; no hay nada en común entre ellos; son opuestos entre
sí”.
Fuente: ACI Prensa






