21.2.21

EVANGELIO DEL DÍA (Video)

21 – Febrero. Domingo I de Cuaresma

Evangelio según san Marcos. 1, 12-15

En aquel tiempo, el Espíritu empujó a Jesús al desierto. Se quedó en el desierto cuarenta días, siendo tentado por Satanás; vivía con las fieras y los ángeles lo servían. Después de que Juan fue entregado, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios; decía:

«Se ha cumplido el tiempo y está cerca el reino de Dios. Convertíos y creed en el Evangelio».

COMENTARIO

El padre Javier Bailén, sacerdote jesuita, nos ofrece el comentario del Evangelio en este primer domingo de Cuaresma correspondiente al primer capítulo de San Marcos, versículos del 12 al 15, que narra las tentaciones de Jesús en el desierto.

Jesús en el desierto

«En un primer momento vemos como Jesús, tras recibir la buena noticia del bautismo, es lanzado por el Espíritu al desierto y allí recibirá las tentaciones de Satanás. Tentaciones en las que no cae, tentaciones con las que no trata de tender un puente o de negociar, si no a las que simplemente les dice ¡No!. 


Juan el Bautista es arrestado

A su vez vemos como Juan el Bautista es arrestado, y Jesús, lejos de amedrentarse, de tener miedo, esconderse o arrinconarse, se lanza a Galilea a anunciar la Buena Noticia. Quizás ahí tenemos la clave para salir del azote de las tentaciones. Dejar de pensar en un mismo, salir de “nuestro propio amor, querer e interés”, como decía San Ignacio de Loyola.


La Buena Nueva: "El tiempo ya ha llegado"

En un tercer momento nos encontramos con la Buena Noticia. El tiempo ya ha llegado, el tiempo ya está aquí y Jesús nos habla de la conversión del corazón y de la necesidad de creer en el Él porque las cosas van a ser diferentes.


Es una Buena Noticia que la gente estaba esperando. Nos encontramos con una comunidad, como la de San Marcos, que sufriendo mucha prisión, dolor e injusticias se encuentra con la Buena Noticia de Jesús de Nazaret que, a pesar de la dificultad de las tentaciones, arrestos, prisión y dolor, Jesús ha llegado para cambiar las cosas. Durante estas semanas de Cuaresma lo podremos vivir de una manera plena y absoluta, llegado a Jerusalén donde recibiremos la gracia más grande, la Resurrección. 


Deseamos que el Señor nos conceda la gracia para convertir nuestro corazón y acercarnos a lo que más nos pide el Señor, a saber, la entrega absoluta de nuestra vida. 



P. Javier Bailén

Vatican News

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