15 – Febrero. Lunes de la semana VI del Tiempo Ordinario
Evangelio según Marcos 8, 11-13
En aquel tiempo, se acercaron a Jesús los fariseos y se pusieron
a discutir con él, y para ponerlo a prueba, le pedían una señal del cielo.
Jesús suspiró profundamente y dijo: “¿Por qué esta gente busca una señal? Les
aseguro que a esta gente no se le dará ninguna señal”.
Entonces los dejó, se embarcó de nuevo y se fue a la otra
orilla.
PALABRAS DEL SANTO PADRE
Los fariseos confunden la forma de actuar de Dios con
la de un brujo. Y Dios no actúa como un hechicero, Dios tiene su propia manera
de hacer las cosas: con la paciencia de Dios. También Él tiene paciencia. Cada
vez que vamos al sacramento de la reconciliación, cantamos un himno a la
paciencia de Dios. Pues agradecemos cómo el Señor nos vuelva a cargar sobre sus
hombros, ¡con cuánta paciencia! La vida cristiana debe desarrollarse con esta
música de la paciencia de Dios, porque fue precisamente la música de nuestros
padres, del pueblo de Dios, los que creyeron en la Palabra de Dios, los que
siguieron el mandamiento que el Señor había dado a nuestro padre Abraham:
« Camina delante de mí y sé irreprochable ». (Homilía Santa Marta -
17 de febrero de 2014)
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