El obispo de San Sebastián habla de cambio de paradigma y urge a una rápida concienciación
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| Monseñor Munilla |
El
pasado viernes entró en vigor en España la ley de la eutanasia.
Aunque sus defensores aseguran que no morirá nadie que no lo solicite la
experiencia en países donde ya es legal como Bélgica y Holanda muestran la
“pendiente resbaladiza” y los difusos límites que provocan casos de muertes de
personas que no lo han autorizado.
Por ello, los obispos españoles
han realizado una fuerte apuesta por el Testamento Vital, donde se expresen
las últimas voluntades de las personas en caso de enfermedad o incapacidad
total rechazando así la eutanasia y el suicidio asistido.
De este modo, desde la
Conferencia Episcopal han realizado los formularios necesarios y han
simplificado todos los trámites para que el mayor número de católicos,
pero también no católicos, puedan dejar constancia oficial ante las autoridades
de estas voluntades. (Puede acceder a toda la documentación y a los trámites aquí).
Uno
de los obispos más movilizados en esta lucha contra la eutanasia y en favor de
la cultura de la vida es el obispo de San Sebastián, monseñor José Ignacio
Munilla, que quiso dedicar la homilía de este domingo en la catedral a
explicar la importancia de este Testamento Vital. Es mucho más que un
documento, es una forma de frenar este cambio de paradigma de la sociedad
occidental.
La aprobación de la eutanasia –indicó
el prelado vasco- no es un hecho insólito. Y a los hechos se remitió. Tan sólo
la semana pasada el Parlamento Europeo aprobó el informe Matic que
define el aborto como un derecho universal cuestionando así la objeción de
conciencia, mientras que el Vaticano se veía obligado a presentar una queja diplomática a Italia por su ley
contra lo homofobia, que pena a quienes cuestionan la agenda LGTB.
“No son hechos aislados. Es
un cambio de paradigma el que está aconteciendo”, recalcó el obispo Munilla.
Por todo ello, el obispo de San
Sebastián vio conveniente explicar de manera pormenorizada por qué este
testamento vital es tan importante. “Nos parece un momento adecuado para
recurrir a este instrumento legal, para manifestar nuestras voluntades y
cómo queremos vivir nuestra enfermedad y nuestra muerte”, dijo en referencia a
la iniciativa de la Conferencia Episcopal Española.
Para facilitarlo de la mejor
manera posible y llegar a todos los rincones los trámites se harán a
través de las miles de parroquias, lo que garantiza llegar a los núcleos de las
grandes ciudades y a los pequeños pueblos y aldeas.
¿En qué consiste este Testamento
Vital? Monseñor Munilla indicó en su homilía que “se trata de un registro que
en España está en todas las comunidades autónomas y en concreto la
Conferencia Episcopal ha redactado un modelo en el que expresamos que llegado
el momento de una enfermedad que nos deje postrados o sin capacidad de decisión
pedimos en primer lugar que no queremos eutanasia ni suicidio asistido. En
segundo lugar, que queremos cuidados paliativos proporcionales en
medida de nuestras necesidades. Y en tercer lugar, que queremos asistencia
espiritual, que un sacerdote pueda acceder al hospital, la residencia o la
UCI”.
En muchas comunidades, en el
historial médico de cada paciente hay una pestaña con las voluntades
anticipadas por lo que en caso de presentar este testamento vital, éste
estaría incluido en el expediente.
En esta campaña a gran escala,
los papeles y los trámites se desarrollarán en las parroquias, para lo que se
están creando grupos de voluntarios.
La pendiente resbaladiza que
obliga a actuar ya
“Aunque se nos diga que no es
necesario y que la eutanasia no se aplica nada más que a quien la pida, tenemos
conocimiento de lo que ocurre en otras naciones donde la eutanasia ya es legal. En
cuanto se aprobó comenzó una pendiente resbaladiza donde las condiciones para
la aplicación de la eutanasia iban siendo modificadas para una mayor
facilitación sin que se sepa realmente donde están los límites”, recordó el
obispo Munilla.
En este sentido, el prelado
recalcó que “partimos de la experiencia ajena”, y nada hace pensar que en
España sea diferente.
Además, agregó: “vemos también la
evolución de la cultura. La ley se aprueba diciendo que los médicos tienen
derecho a objeción de conciencia y no se les va a obligar, pero también se dijo
del aborto hace un tiempo y ahora vemos el informe Matic sobre que el aborto es
un derecho social esencial”.
En la homilía alertó de esta
“pendiente resbaladiza hasta el sinsentido” por lo que animó a todos a
formalizar esta petición, lo que además –agregó “facilitaría la asistencia
espiritual, porque a veces no es tan sencillo tener un acompañamiento cuando
hay tantas normativas, a no ser que el paciente haya manifestado explícitamente
que quiere una asistencia espiritual”.
Aunque sea una campaña de la
Conferencia Episcopal no es tan sólo para los católicos. Según indicó Munilla,
“hay muchas personas que sin ser creyentes entienden que hay una distancia
infinita entre morir y matar. Y hay muchas personas no creyentes que
aunque no todas las enfermedades son curables si entienden que son cuidables o acompañables.
Seguro que habrá muchas personas que se sumen a este Testamento Vital”.
A continuación ofrecemos dos
respuestas que ofrecen a preguntas frecuentes:
-¿Por qué es importante?
El testamento vital es esencial
para dejar constancia, de forma anticipada, de nuestra voluntad de aceptar o
rechazar determinados tratamientos médicos. De esta manera, se libera a
los familiares del peso de tomar decisiones por el enfermo en situaciones
tan difíciles.
También contempla nombrar a
un representante legal en materia de tratamientos médicos encargado de
velar por su cumplimiento y de tomar decisiones en previsión de una eventualidad
no contemplada en el testamento escrito.
-¿Por qué anima la Conferencia
Episcopal a que los fieles lo hagan?
Por dos razones:
Para evitar el atropello a
la dignidad y a la libertad de la persona incapacitada que trae consigo la
ley de la eutanasia.
Para ayudar a humanizar el
proceso de muerte con una asistencia humana material y espiritual,
estableciendo una línea que dé espacio a una verdadera alianza terapéutica
entre el médico competente, los familiares y/o los eventuales representantes
que no deberá ser trasgredida.
Con el testamento vital se
especifica que no se quiere el encarnizamiento terapéutico o acciones
terapéuticas sin esperanza, inútiles u obstinadas, ni la eutanasia entendida
como toda medida adoptada para acelerar la muerte de modo directo o intencionado.
De esta forma quedan garantizados los cuidados mínimos de sustento vital, como
lo es la comida y la bebida en cualquier persona, mientras se considere
razonablemente útil, evitando toda forma de ensañamiento terapéutico.
Javier Lozano
Fuente: ReL






