7 – Junio. Miércoles de la XIV semana del Tiempo Ordinario
![]() |
| Misioneros digitales católicos MDC |
Llamó a sus doce discípulos y les
dio autoridad para expulsar espíritus inmundos y curar toda enfermedad y toda
dolencia. Estos son los nombres de los doce apóstoles: el primero, Simón,
llamado Pedro, y Andrés, su hermano; Santiago, el de Zebedeo, y Juan, su
hermano; Felipe y Bartolomé, Tomás y Mateo el publicano; Santiago el de Alfeo,
y Tadeo; Simón el de Caná, y Judas Iscariote, el que lo entregó. A estos doce
los envió Jesús con estas instrucciones: «No vayáis a tierra de paganos ni
entréis en las ciudades de Samaría, sino id a las ovejas descarriadas de
Israel. Id y proclamad que ha llegado el reino de los cielos
Comentario
Vemos hoy a Jesús eligiendo a
varios de sus discípulos, otorgándoles poderes especiales y transmitiéndoles
instrucciones precisas para anunciar la llegada del Reino de los Cielos.
Jesús no se espera a la hora de
la resurrección y del envío del Espíritu Santo para confiar ya en la
colaboración activa de sus discípulos. Tal como son y tal como están, reciben
toda clase de dones celestiales que los asemejan al Maestro, para llevar a cabo
la misión de extender el Reino.
Si nos fijamos en la historia, el
Señor siempre ha querido contar con los hombres en sus proyectos de salvación.
No es un Dios avasallador y fulminante, ante cuya acción eficaz todos salen
transformados inmediatamente.
Al contrario, Dios cree tanto en
la instauración del Reino de los cielos y en la redención de los corazones
humanos, que “se atreve”, por decirlo así, a contar con ellos para llevarla a
cabo. Que espera nuestra libre respuesta y cooperación para que ese Reino sea
una realidad.
Jesús
también cuenta con nosotros, hoy, ahora, sin esperar a un momento más propicio,
en el que nos sintamos más preparados y mejor dispuestos, cosa que nunca
sucederá, porque nunca seremos dignos embajadores de su mensaje de salvación.
Hemos de decir que sí, ya, ahora, cuando Él pasa y nos lo pide: y sobre nuestra
generosidad, ya sabe Dios formar a un apóstol, eficaz y fiel.
Pablo M. Edo
Fuente: Opus Dei






