El aborto es más que un problema. El aborto es un homicidio. El aborto sin medias palabras. Quien hace un aborto, mata
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| Papa Francisco en el avión papal. Crédito: Mercedes de la Torre / ACI Prensa |
En el vuelo de regreso a Roma procedente de Eslovaquia, el Papa
Francisco recordó que la Iglesia Católica es firme en su postura sobre el
aborto porque “el aborto es un homicidio” y “quien hace un aborto, mata”; y
urgió a los obispos a asumir una actitud pastoral antes que política cuando
enfrenten la pregunta sobre a quién darle o no la Comunión.
“El aborto es más que un problema. El aborto es un homicidio. El
aborto sin medias palabras. Quien hace un aborto, mata”, dijo el Pontífice
durante la habitual rueda de prensa tras sus viajes internacionales.
En Budapest el Santo Padre presidió la Misa de clausura del 52°
Congreso Eucarístico Internacional y en Eslovaquia participó en una serie de
eventos con los jóvenes, los obispos, sacerdotes y los fieles católicos del
país.
El Santo Padre dijo también en la rueda de prensa que “esta vida
humana debe respetarse. Este principio es así de claro”.
“A quien no puede entenderlo le hago dos preguntas: ¿Es justo
matar una vida humana para resolver un problema? Científicamente es una vida
humana. Segunda pregunta: ¿Es justo contratar a un sicario para resolver un
problema?”, cuestionó, y recordó que ya se ha referido al tema en otras
oportunidades.
“Por esto la Iglesia es tan dura en este argumento”, dijo el Papa
y precisó que si la Iglesia permitiera el aborto “es como si aceptase el
homicidio cotidiano”.
Sobre el asunto de si dar o no la Comunión a los políticos
abortistas en Estados Unidos, el Papa dijo que en la historia de la Iglesia
cuando los obispos han actuado políticamente y no pastoralmente, es cuando han
ocurrido problemas.
“Si vemos la historia de la Iglesia veremos que, cada vez que los
obispos han gestionado, no como pastores, un problema, se alinearon en la vida
política, en el problema político. Por no gestionar bien un problema se
metieron en la cuestión política”, dijo el Santo Padre.
Entonces, continuó, “¿qué cosa debe hacer el pastor? Ser pastor y
no ir condenando o no condenando, ser pastor, también del excomulgado, sí. Y
debe ser pastor con él, debe ser pastor con el estilo de Dios y el estilo de
Dios es cercanía, compasión y ternura, toda la Biblia lo dice”.
El Papa Francisco indicó asimismo que “un pastor que no sabe
gestionar con el estilo de Dios se resbala y se mete en muchas cosas que no son
de pastor. Para mí, no quisiera particularizar a Estados Unidos porque no
conozco bien el detalle. Doy el principio”.
“Usted me puede decir, pero si usted es cercano, tierno y
compasivo con una persona, le daría la comunión, esta es una hipótesis. Sí, el
pastor sabe qué cosa debe hacer en cada momento, pero como pastor, pero si sale
de esta pastoralidad de la Iglesia, inmediatamente se convierte en político. Y
esto lo verá en todas las denuncias y condenas no pastorales que hace la
Iglesia. Con este principio creo que un pastor puede moverse bien”, dijo el
Papa.
El Santo Padre también recordó el debate que se originó tras la
publicación de la exhortación Amoris laetitia en 2016.
“Si usted me dice luego si se puede dar o no se puede dar (la
Comunión), es casuística, allí donde claudican los teólogos. ¿Recuerda usted la
tempestad que se armó con Amoris laetitia cuando salió ese capítulo de
acompañamiento a los esposos separados, divorciados? ‘Herejía, herejía’.
Gracias a Dios que estaba allí el Cardenal Schonborn que es un gran teólogo y
que ha aclarado las cosas, ¿no?”.
“Pero siempre esta condena, condena. Ya basta con la excomunión,
por favor no metamos más excomunión a la gente, son hijos de Dios, están fuera
temporalmente pero son hijos de Dios y quieren y necesitan de nuestra cercanía
pastoral. El pastor resuelve las cosas como el Espíritu lo dice”, aseguró.
El Santo Padre también dijo que nunca le ha negado la Comunión a
nadie desde que era sacerdote.
“¡Yo nunca he negado la Eucaristía a nadie! A nadie”, dijo y
relató la vez en la que le dio la Comunión a una anciana judía.
“Simplemente, la única vez que tuve una cosa un poco simpática fue
cuando fui a celebrar la Misa a una casa de reposo. Estábamos en el salón y
dije los que sí querían recibir la Comunión que alcen la mano y la alzaron
todos los viejitos porque todos querían la Comunión. Cuando le di la Comunión a
una señora me tomó la mano y me dijo ‘¡Gracias padre, gracias! Soy judía’.
También lo que te di era judío. Es la única cosa extraña pero la señora se
comunicó”.
Por Walter Sánchez Silva
Fuente: ACI Prensa






