9 – Diciembre. Jueves de la II semana de Adviento
| Misioneros digitales católicos MDC |
Evangelio según san Mateo 11,
11-15
En verdad os digo que no ha
nacido de mujer uno más grande que Juan el Bautista; aunque el más pequeño en
el reino de los cielos es más grande que él. Desde los días de Juan el
Bautista hasta ahora el reino de los cielos sufre violencia y los violentos lo
arrebatan. Los Profetas y la Ley han profetizado hasta que vino
Juan; él es Elías, el que tenía que venir, con tal que queráis
admitirlo. El que tenga oídos, que oiga.
Comentario
Las palabras de Jesús que la
Iglesia nos propone en el evangelio de hoy nos hablan de Juan el Bautista, de
quien el Señor afirma que es un profeta y más que un profeta, porque “no ha
surgido entre los nacidos de mujer nadie mayor” él.
Es un gran elogio a Juan, es más
mayor que los grandes profetas y reyes de Israel porque “todos los Profetas y
la ley profetizaron hasta Juan”.
Este Reino desde Juan “padece
violencia”; el mismo Bautista está encarcelado por haber dado testimonio de la
verdad. Y esa realidad se mantiene hasta el día de hoy. El seguir a Jesús, el
pisar en donde él pisó, el ser discípulo de Cristo y vivir conforme a sus
enseñanzas nos implica esfuerzo.
El mismo Señor cuando nos invita
a seguirlo nos avisa que “si alguno quiere venir detrás de mí, que se niegue a
sí mismo, que tome su cruz y que me siga”. Como nos recuerda San Josemaría “esa
fuerza no se manifiesta en la violencia contra los demás: es fortaleza para
combatir las propias debilidades y miserias, valentía para no enmascarar las
infidelidades personales, audacia para confesar la fe también cuando el ambiente
es contrario”. Esta lucha y este esfuerzo, lejos de entristecernos, nos
llenarán de paz y de alegría porque nos facilitarán estar más cerca de Dios.
Sebastián Puyal
Fuente: Opus Dei





