Texto de la conferencia de prensa
| Crédito: Vatican Media |
Este lunes, en el vuelo que lo llevó de regreso a Roma, luego de su visita
apostólica a Chipre y Grecia, el Papa Francisco concedió una rueda de prensa en
la que respondió a preguntas sobre la inmigración, la renuncia de Mons. Michel
Aupetit como Arzobispo de París, entre otras.
Matteo Bruni (Director
de la Sala de Prensa del Vaticano): Buenos días Santidad y gracias por
habernos guiado en estos días intensos, también por habernos acompañado a tocar
con las manos estas realidades y gracias por este espacio para poder hablar
juntos. Gracias.
Papa Francisco: Buenos días y
gracias. Tenía miedo de que esto no funcionara, por la demora, pero funciona.
Muchas gracias y escucho sus preguntas.
Matteo Bruni: Gracias Santidad.
La primera pregunta viene de Konstantinos Tsindas de la televisión chipriota.
Si la sinodalidad es,
después de todo, la sustancia del cristianismo, entonces puede resultar en la
voz común de la Iglesia en el mundo. Como ya se ha probado, todos pueden ser
afectados en un ambiente deshumanizado. La Iglesia, en términos humanos, está
formada por clérigos y laicos. Para Dios todos somos su rebaño.
Usted ha llamado a todos
los cristianos a celebrar, en 2025, el 1700 aniversario del primer Concilio
Ecuménico de Nicea. ¿Cómo avanza este proceso?
Y finalmente, y me
disculpo por esta pregunta larga, pero está en el espíritu de su viaje,
recientemente la Unión Europea alentó a que en estas fechas se salude diciendo
“¡Felices Fiestas!”, ¿por qué la gente no se da cuenta de que el cristianismo
no es una ideología sino una experiencia de vida que alienta a los humanos a
pasar de lo mortal a la eternidad? En ese sentido, yo existo porque mis
hermanos humanos también existen. Es el nosotros y no el yo. Muchas gracias.
Papa Francisco: Gracias. Pedí
perdón ante Crisóstomo, mi hermano Crisóstomo. Pedí perdón por todas las
divisiones que se han dado, pero sobre todo por las que hemos provocado los
católicos. También he pedido perdón por… mirando la guerra de la independencia,
Crisóstomo señaló alguna cosa: una parte de los católicos tomó partido por los
gobiernos europeos para que no se hiciera la independencia griega. En vez de
eso, en las islas, los católicos de las islas, han sostenido la independencia y
han dado la vida por la patria, pero en el centro, digámoslo así, en ese
momento tomó partido por Europa, no sé con qué gobierno, si el italiano acaso,
pero así era la cosa.
También pedí perdón por
el escándalo de la división, al menos en aquello en lo que nosotros tenemos la
culpa, ¿no? El espíritu de autosuficiencia.
Nos callamos la boca
cuando escuchamos que debemos pedir perdón. A mí siempre me hace bien pensar
que Dios nunca se cansa de perdonarnos, nunca. Somos nosotros los que nos
cansamos de pedir perdón. Y cuando no pedimos perdón a Dios, difícilmente lo
pediremos a los hermanos.
Es más difícil pedir
perdón al hermano que a Dios, porque sabemos que allí Dios nos va a decir
‘anda, estás perdonado’, pero con los hermanos está la vergüenza y la
humillación.
El mundo de hoy requiere
la actitud de la humillación de pedir perdón: tantas cosas están sucediendo en
el mundo, tantas vidas perdidas, tantas guerras, ¿cómo no pedir
perdón?
He querido pedir perdón
al menos por las divisiones, al menos, que hemos provocado; por las otras que
las pidan los responsables. Por las nuestras pido perdón y también por los
episodios de guerra, porque parte de los católicos tomaron partido por los
gobiernos europeos y fueron a la guerra.
Y la última cosa que me
vino al corazón es pedir perdón por el escándalo del drama de los migrantes, el
escándalo de tantas vidas ahogadas en el mar.
Matteo Bruni: La segunda
pregunta era sobre el aspecto sinodal, sobre la Iglesia que en términos humanos
está formada por clérigos y laicos que conforman la grey.
Papa Francisco: Sí, somos una
grey, es cierto. Hacer esta división de clero y laicos es una división
funcional, de política, pero es una unidad, una sola grey. Y la dinámica entre
las diferencias es la sinodalidad, es decir, escucharnos el uno al otro y
caminar juntos, synodos, hacer camino juntos, esto sobre la sinodalidad. Algo
que vuestras iglesias ortodoxas y también nuestras iglesias católicas han
conservado esto.
La Iglesia latina se
había olvidado del sínodo. Fue San Pablo VI quien restauró el camino sinodal hace
54 o 56 años y estamos haciendo un camino para tener la costumbre de la
sinodalidad, de caminar juntos.
Matteo Bruni: Está la pregunta
sobre la Navidad. Comentó que el cristianismo no es una ideología sino una
experiencia de vida, se puede cancelar….
Papa Francisco: Se refiere al
documento de la Unión Europea sobre la Navidad. Es un anacronismo esto, un
anacronismo de la historia. Tantas dictaduras han buscado hacerlo: piensa en
Napoleón, piensa en la dictadura nazi y la comunista. Es una moda de la laicidad
diluida, agua destilada. Esta es una cosa que no funcionó durante la historia,
pero esto me hace pensar en una cosa que, hablando de la Unión Europea, creo
que es necesaria.
Creo que debe tomar en
sus manos los ideales de los padres fundadores, que eran ideales de unidad, de
grandeza. Estar atenta a no dar paso a las colonizaciones ideológicas. Esto
podría llegar a dividir los países y afectar a la Unión Europea.
La Unión Europea debe
respetar a cada país, como está estructurado dentro, y no querer uniformar. Yo
creo que no lo hará, no es su intención, pero estar atento porque a veces
vienen y van proyectos como este y no saben qué cosa hacer, se me viene a la
mente, no.
Cada país tiene su
propia peculiaridad, cada país está abierto a los otros. Unión Europea.
Soberanía suya, soberanía de los hermanos en una unidad que respeta la
singularidad de cada país y estar atentos a no ser vehículos de colonizaciones
ideológicas. Por esto lo de la Navidad es un anacronismo.
Matteo Bruni: Gracias Santidad. La
segunda pregunta, o la tercera, ya que tuvimos dos, viene de Iliana Magra, de
Katimerení, un diario griego.
Iliana Magra
(Katimerení): Buenos días. Santo Padre, durante su discurso en el palacio
presidencial en Atenas, usted habló sobre el retiro de la democracia en el
mundo y en particular en Europa… ¿Podría comentar un poco más sobre eso,
precisando a qué países se estaba refiriendo?
Y una cosa más, ¿qué
dice sobre aquellos líderes y votantes en Europa que dicen ser cristianos
devotos, pero que al mismo tiempo promueven valores y políticas no
democráticos? Gracias.
Papa Francisco: Sí, la democracia
es un tesoro, un tesoro de civilidad que es custodiado, y no solo custodiado
por una entidad superior, sino custodiado por los mismos países.
Custodiar la democracia
de los otros, contra la democracia. Hoy veo tal vez dos peligros: el de los
populismos que están por aquí y allá que comienzan a sacar las uñas. Pienso en
un gran populismo del siglo pasado: el nazismo, que fue un populismo que
defendiendo los valores naciones, así decía, ha logrado aniquilar la vida
democrática, también con la muerte de la gente, convirtiéndose en una dictadura
cruel.
Hoy, porque tú has
preguntado por los gobiernos de derecha, ¿no?... toca estar atentos a que los
gobiernos, no digo ni de derecha o izquierda, a que los gobiernos no vayan por
el camino de los populismos, de los llamados populismos en política, que no
tienen nada que ver con los popularismos, que son expresiones del pueblo libre,
que se deja ver con la propia identidad, con su folclor, su valor, su arte y se
mantiene. Entonces el populismo es una cosa.
De otra parte, se
demuele la democracia, entra en un camino lentamente. Cuando se sacrifican los
valores nacionales y se aniquilan hacia, digamos una fea palabra, pero no quiero
decir esto, pero no encuentro otra, un “imperio”: una especie de gobierno
supranacional y esto es una cosa que nos debe hacer pensar.
Ni caer en populismos en
el que el pueblo se dice pueblo pero no es pueblo, sino la dictadura propia de
nosotros y no de otros, piensa en el nazismo; ni caer en aniquilar la propia
identidad en un gobierno internacional.
Sobre esto hay una
novela escrita en 1903 –tú dirás qué anticuado es este Papa en literatura–
escrito por Benson, un escritor inglés. Este señor Benson escribió la novela
que se llama “The Lord of the earth” (El Señor de la tierra) o “The Lord of the
world” (El Señor del mundo), tiene dos títulos, que sueña el futuro en un
gobierno internacional, donde con todas las medidas económicas y las medidas
políticas gobierna todos los otros países.
Cuando se da este
gobierno, este tipo de gobierno, él lo explica, se pierde la libertad y se
busca hacer una igualdad entre todos, pero esto sucede cuando hay una
superpotencia que dicta los comportamientos culturales, económicos, sociales a
los otros países.
Debilitamiento de la
democracia, sí, con el peligro del populismo que no es el popularismo, que sí
es bello, y el peligro de estos referentes a potencias internacionales,
referentes económicos, culturales, lo que sea.
Esto es lo que me viene
a la mente pero yo no soy político de ciencia, hablo con lo que me parece, ¿no?
Matteo Bruni: Gracias Santidad.
La tercera pregunta viene de Manuel Schwarz, de la DPA, agencia de prensa
alemana.
Manuel Schwarz
(DPA): Primero que nada gracias por habernos permitido ir con usted en este viaje
importante. La migración es un tema central no solo en el Mediterráneo, sino
también en muchas partes de Europa, sobre todo en Europa del Este, con tantos
alambres con púas, como usted ha dicho, y también con la crisis bielorrusa.
¿Qué cosa se espera de
los países de esta zona, como por ejemplo Polonia y también Rusia, y qué cosa
se espera de otros países importantes en Europa, como por ejemplo Alemania,
donde habrá un nuevo gobierno luego de la canciller Ángela Merkel?
Papa Francisco: Las personas que impiden
la inmigración o que cierren las fronteras, ahora está de modo hacer muros o
poner alambre con púas, o alambres con concertinas –los españoles saben qué
cosa significa eso–. Es usual usar estas cosas para impedir el acceso.
La primera cosa que
diría si tuviese un gobernante frente a mí es ‘piensa en el tiempo en que tú
fuiste migrante y no te dejaban entrar, cuando tú querías escapar de tu tierra.
Ahora eres tú quien construye muros’. Esto hace bien porque, quien construye
muros, pierde el sentido de la historia, de la propia historia, de cuando era
esclavo de otro país. No todos tienen esta experiencia pero al menos una gran
parte. Aquellos que construyen los muros tienen esta experiencia: de haber sido
esclavos.
Usted podrá decirme
‘pero los gobiernos tienen el deber de gobernar y si se viene una ola así de migrantes
no se puede gobernar’. Yo digo esto: cada gobierno debe decir claramente ‘yo
puedo recibir tantos’ porque los gobernantes saben cuántos son capaces de
recibir.
Es su derecho, esto
digo, pero los migrantes deben ser acogidos, acompañados, promovidos e
integrados. Si el gobierno no puede hacer esto debe entrar en diálogo con los
otros y que se hagan cargo los otros, cada uno. Y en esto es importante la
Unión Europea porque en esto la Unión Europea es capaz de hacer la armonía
entre todos los gobiernos para la distribución de los migrantes.
Pero piensa en Chipre o
Grecia, piensa en Lampedusa, piensa en Sicilia, con todos sus inmigrantes, no
hay una armonía entre todos los países de la Unión Europea para enviarlos a
estos aquí, a estos allá. Falta esta armonía general y luego la última palabra
que dije, integrados.
Acogidos, acompañados,
promovidos e integrados. ¿Integrados por qué? Porque si tú no integras al
migrante, este migrante tendrá una ciudadanía de gueto. El ejemplo no sé si lo
he dicho alguna vez, el ejemplo que me toca más, es la tragedia de Zaventem.
Los muchachos responsables de la tragedia en el aeropuerto (en marzo de 2016)
eran belgas, peo hijos de migrantes en guetos, no integrados.
Si tú a un migrante no
lo integras con la educación, con el trabajo, te arriesgas a tener alguien que
haga estas cosas. No es fácil acoger a los migrantes, no es fácil resolver el
problema de los migrantes, pero si no resolvemos el problema de los migrantes
nos arriesgamos a hacer naufragar la civilidad hoy, en Europa como están las
cosas.
No solo naufragar en el
Mediterráneo, sino la civilidad nuestra. Por esto los representantes de los
gobiernos deben ponerse de acuerdo.
Para mí un modelo de
acogida e integración ha sido Suecia, que ha acogido a todos los migrantes
latinoamericanos de las dictaduras militares: chilenos, argentinos, brasileños,
uruguayos. Los ha acogido y los ha integrado.
Hoy he estado en un
colegio en Atenas, y miraba y le dije al traductor, ‘mira, aquí hay -usé una
palabra doméstica– una macedonia de culturas, están todos mezclados, y él me ha
respondido ‘este es el futuro de Grecia’.
Integración y crecer. Es
importante. No es que yo lo recibo porque… y luego otro drama y quisiera
subrayarlo, se da cuando el migrante antes de venir cae en las manos de los
traficantes, le da todo el dinero que tiene y estos lo llevan a las barcazas.
Cuando son devueltos,
los toman otra vez estos traficantes. En el dicasterio para los migrantes hay
filmaciones sobre las cosas que suceden en estos lugares a donde van los
migrantes que están de regreso.
Así como no se puede
acogerlos y abandonarlos, sino que debemos acompañarlos, promoverlos e
integrarlos, si yo mando de regreso a un migrante debo acompañarlo, promoverlo
e integrarlo en su país, no dejarlo en la costa de Libia. Esto es una crueldad.
Si quieren más sobre
esto, pidan al Dicasterio de la migración que tiene estas cintas, como una
cinta de Open Arms, que es un poco romántico pero que permite ver la realidad
de lo que sucede allí, es una cosa que genera dolor. Estamos arriesgando la
civilidad.
Segunda pregunta, tras
el informe de una comisión independiente sobre los abusos sexuales la
Conferencia Episcopal de Francia ha reconocido que la Iglesia tenía una
responsabilidad institucional por lo que han sufrido miles de víctimas, también
hablaron de la dimensión sistémica de esta violencia ¿qué opina usted de estas
declaraciones de los obispos franceses? ¿Qué significado pueden tener para la
Iglesia universal? Y, última pregunta, ¿recibirá usted a los miembros de esta
comisión independiente?
Papa Francisco: Comienzo con la
segunda (pregunta) y luego volvemos a la primera.
Cuando se hacen estos
estudios debemos poner atención con la interpretación, para que se hagan por
períodos de tiempo. Cuando se hace después de un tiempo así de largo, existe el
riesgo de confundir la forma en que se siente un problema en una época setenta
años antes que en otra.
Quisiera decir esto
solamente como principio. Una situación histórica debe interpretarse con la
hermenéutica de la época, no con la nuestra. Por ejemplo, la esclavitud:
decimos “una brutalidad”, los abusos de hace cien años o hace setenta años, es
una brutalidad. Pero la forma de cómo la vivían ellos no es la misma que hoy,
había otra hermenéutica.
Por ejemplo, el caso de
los abusos en la Iglesia, el encubrir, la forma en que se utiliza
-lamentablemente- en las familias o en la gente, en la gran mayoría de la
gente, en los barrios, de buscar encubrir, que nosotros decimos: ‘No, no va
esto’ el encubrir. Pero, siempre va a interpretar una época con la
hermenéutica, no con la nuestra.
Por ejemplo, el estudio
de Indianápolis, famoso, se vino abajo por la falta de una interpretación
correcta, eran algunas cosas verdaderas, se mezclaron las épocas.
Sobre el informe, no lo
he leído, ni he escuchado los comentarios de los obispos franceses, así que no
sé cómo responder de verdad. Los obispos franceses vendrán este mes y les
pediré que me lo expliquen.
La primera pregunta,
sobre el caso (de Mons.) Aupetit: me pregunto ¿qué hizo Aupetit que fuera tan
grave como para tener que dimitir? ¿Qué hizo? Que alguno me responda.
Periodista: No lo sé.
Papa Francisco: Si no conocemos la
acusación, no podemos condenar. ¿Cuál era la acusación? ¿Quién la sabe? Es feo
¿eh?
Periodista: Problema de
gobierno u otra cosa, no sabemos.
Papa Francisco: Antes de
contestar, yo diré: hagan la investigación, hagan la investigación. Porque
existe el peligro de decir: fue condenado, ¿pero ¿quién lo condenó? La opinión
pública, las habladurías. ¿Pero qué hizo? No lo sabemos. Si ustedes saben por
qué, díganlo, por el contrario, yo no puedo responder.
Ustedes sabrán por qué,
porque fue una falta de él, una falta contra al sexto mandamiento, no total,
sino pequeñas deficiencias, de mensajes que dio a su secretaria, esa es la
acusación. Esto es un pecado. Pero no es uno de los más graves ¿eh?, porque los
pecados de la carne no son los más graves. Los pecados más grandes son aquellos
que tienen más ‘angelicalidad’, la soberbia, el odio, estos son más graves.
Aupetit es pecador, como soy yo, no sé si usted se siente… Como fue Pedro, el
obispo sobre el que Jesucristo fundó la Iglesia. ¿Cómo puede ser que la
comunidad de ese tiempo había aceptado a un obispo pecador? Y eso era un pecado
con mucha ‘angelicalidad’ como es el negar a Cristo ¿no?. Era una Iglesia
normal, estaba acostumbrada a sentirse pecadora todo el tiempo, una Iglesia
humilde. Se ve que nuestra Iglesia no está acostumbrada a tener un obispo
pecador. Pretendemos decir que mi obispo es un santo. No. Esto es caperucita
roja. Todos somos pecadores. Cuando las habladurías crecen, crecen, aquel
hombre no podrá gobernar, porque le quita la fama, no por su pecado, que es
pecado, como el de Pedro, como el mío, como el tuyo, es pecado. Pero por las
habladurías de las personas responsables de contar el asunto. A un hombre que
le han quitado la así públicamente, no puede gobernar, y esto es una injusticia
y por eso acepté la renuncia de Aupetit, no en el altar de la verdad, sino en
el altar de la hipocresía.
Matteo Bruni: Gracias Santidad.
Quizá tenemos tiempo todavía para una última pregunta.
Papa Francisco: Hacemos ayuno.
(Risas).
Vera Scherbakova (TASS)
(Agencia de noticias rusa): Muchas gracias Santo Padre por su actitud, que
es un patrimonio de nuestra agencia. Yo quisiera preguntarle que Usted en este
viaje ha visto a los jefes de las Iglesias Ortodoxas, ha dicho palabras
hermosas sobre la comunión y la unidad ¿Cuál será el próximo encuentro con el
Patriarca Kirill? ¿Cuáles son los proyectos comunes con la Iglesia rusa? ¿Y
cuáles dificultades encuentra en este camino?
Papa Francisco: Gracias. Bonitas
preguntas.
Existe en el horizonte
no muy lejano una reunión con el Patriarca Kirill. Creo que la próxima semana
Hilarión vendrá a verme para acordar una posible reunión porque el Patriarca
tiene que viajar, no sé a dónde, creo que a Finlandia, pero no estoy seguro.
Yo siempre estoy
dispuesto a ir a Moscú. Para hablar con un hermano, no hay protocolos. Un
hermano es un hermano antes de todos los protocolos; y yo con un hermano
ortodoxo, se llame Kirill, se llame Crisóstomo, se llame Jerónimo, son
hermanos, somos hermanos y nos decimos cosas a la cara, ¿no? No bailamos el
minué, no, nos decimos las cosas a la cara, pero como hermanos. Es bonito ver a
los hermanos pelearse, es bonito, porque pertenecen a la Madre Iglesia; pero
están divididos, algunos por la herencia que los ha dividido, pero nosotros debemos
ir juntos, trabajar y caminar por la unidad.
Agradezco a Jerónimo, a
Crisóstomo, a todos los patriarcas que tienen este deseo de caminar juntos en
la unidad. La unidad, el gran teólogo ortodoxo Zizioulas, una vez bromeando
dijo que “encontraremos la unidad en el Eschaton”. Es una expresión, pero no
significa que debamos quedarnos quietos, esperando que los teólogos se pongan
de acuerdo, esta es una frase, una forma de decir. Aquello que dicen que
Atenágoras dijo a Pablo VI “pongamos a todos los teólogos en una isla y
nosotros vayamos a otra parte”, es una broma, pero, los teólogos que continúen
estudiando, esto nos hace bien y nos lleva a entender bien.
Pero mientras tanto,
avancemos juntos, recemos juntos, haciendo caridad juntos. Por ejemplo, en Suecia
que tiene la Cáritas luterana - católica juntos. Trabajar juntos y rezar
juntos. Esto lo podemos hacer, el resto corresponde a los teólogos, la
unidad comienza hoy por este camino.
Matteo Bruni: Gracias por el
tiempo que ha querido dedicar a nuestras preguntas. Algún periodista quería
regalarle una copia del Acrópolis de Atenas, del Partenón, porque les apenó que
no pudo tocarlo con la mano.
Papa Francisco: Sí, existía el
peligro de que me fuera sin verlo y ayer por la tarde dije: no, yo quiero verlo,
y me llevaron allí y lo ví de lejos, iluminado, al menos lo vi, no lo toqué,
pero agradezco por esta cortesía.
Fuente: ACI Prensa





