Los cristianos estamos llamados a dar testimonio del Hijo de Dios vivo, ¿sabes cómo se responde a esa llamada?
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| George Marcel | Shutterstock |
Las palabras de Pedro
me dan vida y me recuerdan lo que estoy viviendo:
«Vosotros
conocéis lo que sucedió en toda Judea, comenzando por Galilea, después del
bautismo que predicó Juan.
Me refiero a
Jesús de Nazaret, ungido
por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y
curando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.
Nosotros somos testigos
de todo lo que hizo en la tierra de los judíos y en Jerusalén.
A este lo mataron,
colgándolo de un madero. Pero Dios lo resucitó al tercer día y le
concedió la gracia de manifestarse, no a todo el pueblo, sino a los testigos
designados por Dios: a nosotros, que hemos comido y bebido con él después de su
resurrección de entre los muertos.
Nos encargó predicar al pueblo, dando solemne testimonio de que Dios lo ha
constituido juez de vivos y muertos».
Testigo
Soy testigo, doy testimonio de su poder en mi
vida. No soy cristiano porque me sienta obligado a serlo.
Él vino a mi vida y pasó haciendo el bien. Pasó curándome de
mis dolencias y llenando mis vacíos. Vino a establecerse en mi alma herida y
contuvo mi llanto.
Me sanó de mis heridas. Me dejó ver su mano y pude tocar su manto. Se quedó
caminando a mi lado, corriendo. Y sentí su presencia.
Por eso puedo dar testimonio. Porque ha venido a mí y su
vida ha llenado mi vida.
Me calmo, me quedo en silencio.
Abriré puertas
Sé que soy testigo de una vida eterna que he vivido en mi alma
muchas veces y de forma limitada, después de haber muerto o haber sido
asesinado.
Pero el miedo vuelve a surgir y temo no ser capaz de mantenerme
despierto, vivo, alegre, esperanzado.
Me levanto de nuevo como esos discípulos que
quieren ver al maestro. Corro al encuentro de ese hermano mío que
necesita mi presencia, mi alegría.
No voy a ser ningún ejemplo. Pero pase lo que pase me levantaré de
nuevo, construiré un puente hacia la esperanza y abriré las puertas que cierran
los diques que retienen el agua que calma la sed.
Jesús puede hacerlo en mí
Confío que ese Jesús,
que pasó entre los hombres haciendo el bien, vuelva a hoy a hacerme ese bien
que cambie mi vida.
Puede hacerlo porque no he perdido la esperanza.
Podrá mejorarme porque sueño con ser esa persona nueva que Él ha soñado para
mí.
No temo caer, porque me da fuerzas para levantarme. Y cuando me
duerma vendrá hasta mí a despertarme y me pedirá que no deje de confiar en la
fuerza que Él me dará para seguir luchando cada día.
Carlos Padilla Esteban
Fuente: Aleteia






