La Iglesia dedica la semana de Pentecostés en honor al Espíritu Santo, pero también celebra la Consagración de la Iglesia, cuyo principio lo marca esta epifanía
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| Ecclesia |
Pentecostés es una festividad de
carácter religioso que se celebra cincuenta días después de la Pascua,
poniendo fin al periodo pascual. Se celebra tanto en la religión judía
como en la religión cristiana. Por ello, la Iglesia dedica la semana
de Pentecostés en honor al Espíritu Santo, pero también celebra la Consagración de la
Iglesia, cuyo principio lo marca esta epifanía.
El significado de la fiesta
Por su parte, para los
cristianos, es la conmemoración del descenso del Espíritu Santo sobre
los Apóstoles de Jesucristo, que marca el nacimiento de la
Iglesia. El término, como tal, hace precisamente alusión a los cincuenta
días que transcurren desde la Pascua hasta el Pentecostés. Los cristianos
celebran en el Pentecostés la Venida del Espíritu Santo, que tuvo lugar, según
la Biblia, el quincuagésimo día después de la Resurrección de Jesucristo.
En el Nuevo
Testamento, en Hechos de los Apóstoles, capítulo 2, se relata el descenso del Espíritu Santo
durante una reunión de los Apóstoles en Jerusalén, acontecimiento que marcaría
el nacimiento de la Iglesia cristiana y la propagación de la fe de Cristo.
Para los judíos, Pentecostés
supone la celebración de la entrega de la Ley a Moisés en el Monte
Sinaí, cincuenta días después del éxodo. El origen de Pentecostés se basa
en una fiesta judía llamada Shavuot, en la que se celebra los 50 días que han
transcurrido tras la aparición de Dios en el monte Sinaí. Durante el domingo de
Pentecostés los judíos conmemoran la entrega de los mandamientos al pueblo de
Israel. A su vez, la fiesta de los judíos se originó en una fiesta pagana
de carácter agrícola, pues era el tiempo en la que se producía la recolección
agrícola y los primeros días de siega. Así, la fecha de la fiesta era
móvil, ya que dependía del ritmo de la agricultura.
Los orígenes de la fiesta
Pentecostés, como una fiesta
cristiana, se remonta al siglo I, aunque no hay evidencia de que fuese
observada, como es el caso de la Pascua; el pasaje en Corintios probablemente
se refiere a la fiesta judía. Esto no es sorprendente, pues la fiesta, que
originalmente duraba un sólo día, caía en domingo; además estaba tan
estrechamente unida a la Pascua que parece ser no mucho más que la terminación
del tiempo pascual. El color de las vestimentas de los sacerdotes es
rojo, que simboliza el amor del Espíritu Santo o de las lenguas de fuego.
Las tradiciones en España
En España no es fiesta nacional,
pero existen varios lugares en los que se celebra de manera importante. En
Almonte, Huelva, tiene lugar la celebración de la Virgen
del Rocío una romería multitudinaria en la que miles de personas y
hermandades de España y Europa peregrinan hasta la aldea de El Rocío a
caballo o en carro para conmemorar el Lunes de Pentecostés, día en el que sacan
a la Virgen en procesión.
En Atienza, en la provincia de
Guadalajara, también tiene lugar una fiesta denominada La
Caballada. Esta fiesta ha sido declarada Fiesta de Interés Turístico
Nacional, en la que los cofrades montan a caballo, realizan carreras, sacan
a la Virgen de la Estrella en procesión y se pagan las
curiosas “multas” en libras de cera al son de dulzainas y tamboriles.
Las tradiciones en Europa
En Italia era costumbre esparcir
pétalos de rosas desde el techo de las iglesias para recordar el milagro de las
lenguas de fuego. En Francia era costumbre el toque de trompetas
durante el servicio divino, con el objeto de recordar el sonido del poderoso
viento que acompañó el descenso del Espíritu Santo. En Inglaterra, la
nobleza se entretenía con carreras de caballos. En las vísperas de Pentecostés,
en las Iglesias Orientales se realizaban servicios extraordinarios de
genuflexión, acompañados por largas oraciones poéticas y Salmos. Para los
festejos de Pentecostés, los rusos llevan flores y ramas verdes en sus
manos.
Fuente: Ecclesia
4 junio 2022






