Después del éxito en la católica «Quesadillas Crisóstomo», dedicará su vida a la pobreza como monje
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| El presentador de "Tequila con Aquino", Patrick Quinlan y el propietario de "Burritos Crisóstomo", Francisco Anzures |
¿Qué tienen que ver los burritos mexicanos, San Juan Crisóstomo y los trapenses?
Con toda probabilidad solo sea posible encontrar una relación, y esta es "Burrito de Oro".
Así fue como, en referencia al santo, surgió esta famosa taquería en la
frontera entre EE.UU. y México en 1979. Años después, la marca se dedicó por
entero al padre de la Iglesia del siglo V d.C. Su actual propietario, Francisco
Anzures, ha relatado al canal Tequila con Aquino la
historia de esta famosa cadena católica, como lleva la fe a sus clientes y empleados… y también la vocación.
No hace mucho, Francisco concluyó sus estudios en Arquitectura en
la prestigiosa Universidad de California. Siempre tuvo una buena situación
económica y recientemente quedó como el propietario y heredero de Burritos Crisóstomo, una famosa cadena "líder del
mercado" entre los Estados Unidos y México fundada en 1979.
Sin embargo, años atrás, en su otra vida, el joven sintió que "algo tenía que cambiar".
Y es que durante su juventud, Anzures admitió tener "una vida de pecado muy fuerte y de
vicios" que estaban llevando su vida "hacia la condenación
eterna".
Su vida, explica, estaba "totalmente descontrolada en el
pecado, con mujeres, relaciones por todos lados, una vida desenfrenada con las sustancias -drogas- y un alcoholismo muy elevado,
bebiendo todos los días grandes cantidades".
Aquella situación se prolongó durante muchos años hasta que estuvo
cerca de destruirle: "Estaba afectando a mi familia, a mi trabajo, a mis
decisiones… toqué fondo y
recurrí a mi abuelo. Él me dijo: `Tienes que ordenar tu vida y discernir´.
En unos ejercicios, conoció
su vocación
Y entonces, realizó los ejercicios espirituales de San Ignacio en un
monasterio, quedando "totalmente transformado" por "ese
tipo de vida en silencio con Adoración al Santísimo, por poder estar con
Nuestro Señor y tener la intimidad de la adoración".
Recuerda que al hacerlos, sintió “un llamado profundo a la vida
sacerdotal y monástica, a la vida en silencio": "Tuve un
encuentro profundo con Dios que transformó mi vida completamente, mis
amistades… sentí algo que [me decía que] tenía que cambiar. Fue un caminar que
me llevó a preguntarme: `¿Qué vas a hacer con tu vida? ¿Para qué fuiste creado?
¿Qué estás haciendo?".
"Pude ver los porqués de cómo era, qué me generó esos vicios,
buscar las raíces de por qué era así y tenía ese temperamento, de por qué era
adicto al dolor o por qué no podía enamorarme de una mujer", explica.
Recuerda que en aquellos ejercicios -y después de ellos- multitud
de aspectos "se empezaron a trabajar" hasta convertirse en algo "necesario" y que desea
en su vida.
Francisco terminó su carrera de Arquitectura en California de
forma muy distinta a como la empezó, "intentando llevar una vida de
santidad", cuando encontró un libro determinante en su vida, El tesoro
escondido de la Santa Misa, de San Leonardo de
Porto-Mauricio.
Así, en Los Ángeles, empezó a rezar el rosario diario y a asistir a la Santa Misa, a la Adoración y
a leer las Sagradas Escrituras.
Sin embargo, tras terminar sus estudios, notó que la puerta de los
jesuitas -con quienes quería ingresar- se había cerrado.
Un Jesús humano capaz de
sanar heridas
Fiel a su deseo de dedicarse a la oración, Anzures buscó junto a
su familia grupos de laicos y religiosos en los que poder permanecer y encontró Lazos de Amor Mariano.
"Con este grupo, también seguí buscando esa llamada a la vida
de consagración que fue solidificándose en ese hambre de querer darme más al
Señor y de dar a Dios a las almas. Me topé con un libro, A mis sacerdotes, de
la beata Conchita Cabrera, que me presentó un Dios personal, un Dios amigo. Me enamoré de un Jesús humano, de
Dios, que me abrió el corazón", explica.
Aquel libro no solo le ayudó a mejorar en su relación con Dios:
"Me ayudó mucho en la sanación. No podía sanar interiormente del alcoholismo y la adicción a
la sexualidad porque no tenía confianza en Dios. Pero el rosario, las lecturas
espirituales y la intercesión de Conchita me fueron abriendo el corazón a la
gracia del Espíritu Santo e iluminaron mi camino espiritual hasta el día de
hoy".
Acto seguido, Anzures relató brevemente la historia del éxito de
Burritos Crisóstomo, una empresa familiar de comida mexicana que cuenta con
hasta 13 franquicias en Juárez y Estados Unidos con una estrecha relación con
la oración y los santos. Como explican en su web, todo su éxito comenzó tras "pedirle a Dios que mostrara el
camino" y le agradecen "la oportunidad de continuar con la labor
divina de alimentar a la comunidad".
Del éxito económico
evangelizando a vivir la pobreza
De hecho, la empresa familiar ha logrado construir iglesias y ha ayudado a multitud de sacerdotes,
obispos, congregaciones y seminaristas con sus gastos y necesidades.
También difunden la fe entre sus empleados, y cada uno cuenta, en
agradecimiento a Dios y a San Juan Crisóstomo por la marcha del
establecimiento, con una cruz inscrita en los uniformes que imita a la que se
le mostró a la mística beata Conchita Cabrera.
Por la buena marcha económica de su negocio y la vida que Anzures
ha podido permitirse en su, le gustaría especialmente ingresar a los trapenses
en los próximos meses.
La pobreza,
explica, "es algo que necesito dar de mi. La entrega de la pobreza es
algo muy especial y hermoso, el despojarse de todo… Pero sobre todo una pobreza
espiritual, despojarme de
mi mismo, de mis comodidades, no tanto de lo económico sino algo más
profundo. Sobre todo porque la vida monástica requiere una entrega de vida
interior, que es algo que buscado toda mi vida".
"Gracias a Dios, a través de San Ignacio, vino ese encuentro
conmigo mismo y con Dios con la realidad que estaba viviendo y se me hizo una
pregunta: `¿Estás dispuesto a
cambiar y a llevar esta conversión a otras almas? Por la gracia que
Dios me hadado, he
decidido decir `sí´ cada día. Y cada día es una entrega que, por
gracia del Espíritu Santo, he logrado tomar. Y con mis imperfecciones y mis
debilidades, trato de dar
lo más que puedo", concluye.
J. M. C.
Fuente: ReL






