El Papa Francisco recibió esta mañana en audiencia a los miembros de la comunidad católica Sahalom, a quienes animó a buscar una juventud de espíritu, “esa que brilla en los ojos de ciertos ancianos más que en los de ciertos jóvenes”
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| El Papa Francisco/Imagen referencial. Crédito: Vatican Media |
La Comunidad Católica Shalom es una comunidad carismática
que inició en 1982. Actualmente es reconocida como asociación privada de fieles
y a través de su camino de formación busca con esta iniciativa anunciar a
Cristo a los jóvenes.
Al comienzo de su discurso, el
Papa destacó que “la Liturgia es la acción de Dios con nosotros, y debemos
estar atentos a Él: a Él que habla, a Él que actúa, a Él que llama, a Él que
envía...y esto no está fuera del tiempo y de la historia, no, dentro de la
realidad histórica, dentro de las situaciones”.
A continuación, el Papa Francisco
contestó algunas de las preguntas que le hicieron los presentes en el Aula
Pablo VI del Vaticano.
Ante la pregunta de “cómo
preservar la amistad con Dios”, el Santo Padre explicó que “si permanecemos en
Él mediante la oración, la escucha de la Palabra, la adoración, el Rosario,
entonces la savia del Espíritu Santo pasa de Él a nosotros y podemos
perseverar”.
“El
fruto es el amor, y es el amor de Cristo el que toca el corazón de las
personas, estemos donde estemos, en cualquier entorno. Depende de nosotros
permanecer en Él, el resto lo hace el Espíritu Santo”, dijo el Papa Francisco a
continuación.
Asimismo, destacó que para
mantener un “espíritu jóven”, es necesario permanecer abiertos al Espíritu
Santo: “Es Él quien renueva los corazones, renueva la vida, renueva la Iglesia
y el mundo. No hablamos de la juventud física, sino de la juventud de espíritu,
esa que brilla en los ojos de ciertos ancianos más que en los de ciertos
jóvenes”.
Más tarde, el Papa
Francisco animó a los presentes a seguir el ejemplo de la Madre Teresa de
Calcuta, quien encontró la fuerza necesaria en el Señor, “a quien recibía
y adoraba cada mañana, y le decía: 'Tengo sed'. Y entonces salía y lo reconocía
en los rostros de esas personas abandonadas”.
Más tarde, el Santo Padre destacó
el “celo misionero” de la comunidad y vos estos dones, el valor creativo, la
aceptación y el celo misionero y les animó a mantener “el espíritu de
obediencia filial, de afecto y de cercanía a vuestros pastores”.
“Os exhorto a permanecer dóciles
a la acción del Espíritu, abiertos a la escucha mutua y a la guía de la
Iglesia, para discernir la mejor manera de continuar vuestro camino”, dijo el
Pontífice.
Agradeció también que la esta
comunidad “despierta en muchos jóvenes el deseo de una donación
igualitaria”.
“Pero también es una invitación a
la responsabilidad y la prudencia. La propuesta de entrega, en efecto, sin
renunciar a mostrar la belleza de la vocación al discipulado, debe saber
respetar la libertad de las personas, saber esperar los diferentes tiempos de
crecimiento de cada uno y acompañar con delicadeza y discernimiento en la elección
del estado de vida a abrazar y en la elección de la vida comunitaria”, dijo el
Papa.
“Su carisma es un don del
Espíritu Santo para la Iglesia de hoy. Bendecimos al Señor por los muchos
jóvenes que asisten a vuestros grupos, por las familias que se han formado, por
las muchas vocaciones y conversiones, por el apoyo que dais a tantas
parroquias, por todo el apostolado que hacéis en los más diversos ambientes”,
concluyó el Papa Francisco.
Por Almudena Martínez-Bordiú
Fuente ACI Prensa






