Audiencia General. Los consejos del Pontífice para dejar de ser pesimista y no decir más: «Yo no valgo nada», «a mí todo me va mal», «nunca realizaré nada bueno»…
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| Antoine Mekary | ALETEIA |
¿Quieres
evitar ganar el Premio Nobel de negatividad? El papa Francisco presentó hoy
varias claves del discernimiento (el arte de leer el
alfabeto del corazón) para saber leer la propia historia de vida y
salir del pesimismo.
En la Audiencia General de este miércoles, 19
de octubre de 2022, el Pontífice pidió a los fieles que se dejen de decir frases
que les desaniman:
«Yo
no valgo nada», «a mí todo me va mal», «nunca realizaré nada bueno».
E instó a dejar atrás un lenguaje “tóxico” que
“te hunde”, anotó el Obispo de Roma en la Plaza de San Pedro.
El Papa invitó
hoy a observar con atención lo que sucede dentro de nosotros, la semana pasada
ha propuesto el deseo como brújula espiritual:
«Esta es una invitación que hago a todo el mundo, también me la
hago a mí mismo: vuelve a entrar en ti. Lee tu vida, léete por dentro, cómo ha
sido tu camino, con serenidad. Vuelve a entrar en ti mismo».
De esta forma, ha propuesto el discernimiento para saber tomar
decisiones en la vida:
Y definió: «El discernimiento es la lectura narrativa de los
consuelos y de las desolaciones que experimentamos a lo largo de nuestra
vida.
Es el corazón quien nos habla de Dios,
y nosotros debemos aprender a comprender su lenguaje».
1. ABRE EL LIBRO DE TU
PROPIA HISTORIA: «ENTRA DENTRO DE TI MISMO»
«Nuestra
vida es el “libro” más valioso que se nos ha entregado, un
libro que muchos lamentablemente no leen, o lo hacen demasiado tarde, antes de
morir.»
El Papa citó a San Agustín (Confesiones X, 27.38) un
«buscador de la verdad» que releyendo su vida ha notado «en ella los pasos
silenciosos y discretos, pero incisivos, de la presencia del Señor».
De aquí, el Papa indicó su invitación
a cultivar la vida interior para encontrar lo que se busca: «Entra dentro
de ti mismo, porque en el hombre interior reside la verdad» (De la
verdadera religión, XXXIX, 72).
2. DEJA LOS MENSAJES
ESTEREOTIPADOS QUE TE HACEN DAÑO
El Papa invita a leerse dentro: «cómo ha sido tu camino, con
serenidad». Y así como hizo san Agustín liberarse de pensamientos que
«nos alejan de nosotros mismos, mensajes estereotipados que nos hacen
daño».
Francisco invita a evitar frases que encarcelan alma y corazón: «Yo no valgo
nada”, “a mí todo me va mal”, “nunca
realizaré nada bueno” y tú te hundes, etc.»
«Estas
frases pesimistas te desaniman.Leer la propia historia significa también
reconocer la presencia de estos elementos “tóxicos”, pero para
ampliar después la trama de nuestra historia».
Se trata – dice el Papa – de aprender «a notar otras cosas,
haciéndo» la propia historia «más rica, más respetuosa con la
complejidad, logrando también recoger las formas discretas en las que Dios
actúa en nuestra vida».
3. NO SEAS UN PREMIO
NOBEL DE LA NEGATIVIDAD
El Papa cuenta que una vez conoció a alguien que se ganó «el
premio Nobel de negatividad», según quienes le conocían. Y propuso esta
anécdota de una persona ‘negativa’, amargada, para la reflexión de los
presentes:
«¡Todo era malo, todo era malo! Y siempre estaba tratando de
derrumbarse a sí mismo. Era una persona amargada, pero tenía muchas cualidades.
Y entonces, esta persona encontró una persona que le ayudó…».
Así, esta persona aparentemente amargada «cada vez que se quejaba
de algo. La persona que le asistía espiritualmente le decía: ‘Ahora para
compensar di algo bonito de tu parte’. – ‘Pero sí tengo esta cualidad’,
admitía- ».
De esta manera, poco a poco esta persona que era negativa al
inicio comenzó a «leer bien su vida, tanto las cosas buenas como las
malas».
En este sentido, el Papa instó aprender a «leer nuestra propia
vida». Así, dijo, «vemos las cosas que no son buenas, pero también las cosas
buenas que Dios siembra dentro de nosotros».
El Papa explicó que el discernimiento tiene un enfoque narrativo:
«no se detiene sobre la acción puntual, la incluye en un contexto».
Por eso, dice el Sucesor de Pedro, que hace bien cuestionarse:
«¿de
dónde viene este pensamiento? ¿Dónde me lleva? ¿Cuándo he tenido la posibilidad
de encontrarlo antes? ¿Por qué es más insistente que otros?».
«El
relato de los acontecimientos de nuestra vida consiente
también captar
matices y detalles importantes, que pueden revelarse ayudas
valiosas que hasta ese momento estaban escondidos».
Por ejemplo, explicó que «una lectura, un servicio, un encuentro,
a primera vista considerados cosas de poca importancia, en el tiempo sucesivo
transmiten una paz interior».
Discernir sobre la propia historia es saber leer las pequeñas
cosas que «transmiten la alegría de vivir y sugieren ulteriores
iniciativas de bien».
Además porque «es un trabajo de recogida de perlas preciosas y
escondidas que el Señor ha sembrado en nuestro terreno».
El bien es modesto, se esconde, es silencioso, «requiere una
excavación lenta y continua.
Porque el estilo de Dios es discreto, no se impone, a Dios le gusta
esconderse, ser discreto; es como el aire que respiramos, no lo
vemos nunca, pero nos hace vivir, y nos damos cuenta solo cuando nos falta»,
predicó.
5. EDUCA LA MIRADA A
NOTAR LOS PEQUEÑOS MILAGROS DE DIOS EN TU VIDA
El Obispo de Roma explicó que es importante acostumbrarse a releer
la propia vida, educar la mirada, afinar el corazón para «notar los
pequeños milagros que el buen Dios realiza por nosotros cada día».
De esta manera, se desarrolla «el gusto interior, la paz y la
creatividad». Discernir «nos hace más libres de los estereotipos tóxicos». Esto
para «conocer el propio pasado y no estar condenado a repetirlo». […] Así como
«el perro que se muerde la cola», expresó.
Entonces, invitó a preguntarnos: «¿he contado mi vida a alguien alguna
vez?». E indicó que esto es lo que hacen los novios cuando
toman las cosas enserio.
«Se trata de
una de una
de las formas de comunicación más hermosas e íntimas. Esto
permite descubrir cosas desconocidas hasta ese momento, pequeñas y sencillas
(cfr Lc 16,10)».
También ha pedido leer la vida de los santos que «constituyen una
ayuda preciosa para reconocer el estilo de Dios en la propia vida».
En esta línea, ha citado a San Ignacio de Loyola que
cuando descubre lo que es fundamental en su vida, añade una aclaración
importante que ayuda a discernir la desolación y la consolación que
viven dentro de un mismo corazón:
«Cogiendo
por experiencia que de unos pensamientos quedaba triste, y de otros alegre, y
poco a poco viniendo a conocer la diversidad de los espíritus que se agitaban»
(Autob.,
n. 8).
El Papa ha propuesto un ejercicio espiritual:
«Preguntémonos
al final del día: ¿Qué ha pasado hoy en mi corazón? Algunas
personas piensan que hacer éste examen de conciencia es dar cuenta de los
pecados cometidos, nosotros hacemos muchos, no, no, no…
Preguntémonos: ¿Qué ha pasado dentro de mí? ¿Tenía alegría? ¿Qué
me trajo esta alegría? ¿He estado triste? ¿Qué me ha traído esta tristeza? Y
así aprendemos a discernir lo que ocurre en nuestro interior. Gracias»,
concluyó.
Por
otro lado, el Pontífice recordó el dolor de Ucrania y Nigeria, al final de su
catequesis y saludando a los fieles y peregrinos en varios idiomas:
«Volvamos con nuestros pensamientos a la atormentada Ucrania y
rezamos por Ucrania, rezamos por las cosas malas que están ocurriendo allí, las
torturas, las muertes, la destrucción».
Asimismo, el Papa lamentó las inundaciones en Nigeria y pidió oraciones por las cuantiosas perdidas, por los damnificados y por las víctimas de la calamidad natural.
Ary Waldir Ramos Díaz
Fuente: Aleteia






