Rechazada por sus padres, que la habían "encargado", hoy Bridget tiene 7 años. A los 6 encontró una familia dispuesta a acogerla, pero la guerra dificultó la adopción
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| Shutterstock | Tatyana Soares |
Bridget es una niña ucraniana de 7 años que sufre una discapacidad
grave tras un parto prematuro. Su hermano gemelo murió al nacer. Y, dando un
paso atrás, en el vientre de su madre biológica había un tercer embrión, que
fue extirpado mecánicamente.
Estas 3 vidas fueron concebidas con gestación
subrogada. Dos vidas murieron prematuramente. La tercera, que
sobrevivió, fue rechazada por padres estadounidenses que habían gastado mucho
dinero para fabricarla.
Un caso candente, el de ellos: que vino a la luz solo gracias al reportaje de
un periodista australiano que abrió la caja de Pandora sobre el mundo sumergido
de los llamados «productos defectuosos» de la subrogación.
Víctimas de guerra
¿Tal vez otra guerra ya estaba en marcha? Por supuesto, el frente
bélico de Donbass está candente desde hace años. Es el tipo de conflictos que
causan víctimas incluso sin tener tanques y drones en el campo.
Esto es cierto para Ucrania y es cierto para todos los demás
países. Por citar otro ejemplo: ¿no es un indicio de guerra en curso los datos
alarmantes que se dieron a conocer hace unos días en EE.UU., según
los cuales la primera causa de muerte entre niños y adolescentes, son las armas
de fuego?
Incluso aunque no haya dos evidentes contendientes, seguro que una
guerra se reconoce por las víctimas. Esto vale también para la maternidad
subrogada: puedes vestir el discurso con mil disfraces, el hecho está en que hay víctimas
en el campo. Como Bridget. Nació en Zaporizhzhya, ciudad
cuya existencia se desconocía antes de convertirse en centro neurálgico del
avance ruso a causa del papel estratégico de la central nuclear allí ubicada.
Y la historia de Bridget podría ser la de una sobreviviente de una
devastación nuclear, perpetrada sin embargo por una figura silenciosa,
aparentemente inofensiva e incluso considerada una frontera a la vanguardia de
la humanidad.
Bridget, rechazo y aceptación
Volvemos a esta historia porque hay una noticia positiva con
respecto a Bridget. A principios de abril, el periódico Spiegel
International anunció algunos avances alentadores sobre la
historia: después de seis años de vida en el hospital, una familia
estadounidense solicitó adoptar a la niña. Ellos son Phillip y Kristie Graves,
padres que tienen 3 hijos biológicos y una adoptiva, originaria de Armenia y
con espina bífida.
Esta última transformó sus vidas, llevándolos a mudarse de casa
por necesidades relacionadas con su discapacidad, pero sobre todo les introdujo
en la hipótesis de adoptar a otros niños con necesidades especiales.
En el sitio
web de una fundación estadounidense que promueve la adopción de niños con
necesidades especiales [los Graves, n. de la Redacción] encontraron y
conocieron la historia de Bridget. Debajo de su perfil, estaba escrita su
diagnóstico. Paraplejia espástica. Una afección mental no especificada. Pie
equino. Una malformación congénita de las papilas. Desnutrición.
Los que se quedaron al lado de la niña
están tratando de preparar a los futuros padres. No solo en sus gustos sino
también en sus necesidades, por ejemplo, las gafas especiales que ningún
optometrista en Zaporizhzhia puede hacer. También existen problemas
burocráticos. Las autoridades ucranianas se niegan a reconocer la renuncia de
la primera pareja estadounidense y, al mismo tiempo, la niña no es ciudadana
ucraniana. Y por eso, permanece en el orfanato, bajo la amenaza de las bombas.
Il Messaggero
Una enfermera no quiso abandonarla
¿Quién se ha quedado al lado de la niña? Después de la negativa de
los padres encargados, alguien permaneció cerca de Bridget durante todos estos
años. Una
madre involuntaria, podríamos decir: una mujer que no lo tenía planeado, pero
que no ha vuelto la cabeza para otro lado ante la necesidad de un recién nacido
con graves problemas. Su nombre es Marina Boyko, una enfermera con cabello rojo
cobrizo brillante.
Marina Boyko
es la jefe de enfermeros del hospital donde Bridget pasó los primeros 3 años de
su vida. Desde que la niña fue trasladada a un orfanato, Boyko la ha estado
visitando regularmente. Le compra ropa, fruta, aretes de plata y, antes de la
invasión rusa, la llevaba a rehabilitación en los mejores centros, a veces le
hacía hacer terapia con delfines.
Spiegel Internacional
La
mano materna se reconoce por el detalle de los aretes de plata, signo de un
bien que se reserva a alguien que no es sólo un enfermo discapacitado. Pero
Marina Boyko también tuvo un rugido de leona para defender a Bridget.
A los padres estadounidenses que pagaron generosamente para tener
una madre subrogada se les dijo al nacer Bridget que la bebé tendría pocas
posibilidades de sobrevivir. Habiendo decidido el comienzo de esa vida, la
pareja estadounidense decidió también el final de la niña, autorizando a los
médicos a interrumpir el tratamiento y procurando a la pequeña una muerte
«piadosa».
Pero Bridget se salió con la suya. Y fue preocupación de la señora
Boyko tocar en repetidas ocasiones a la puerta de aquellos padres que se habían
gastado unos 30 mil euros para tener una hija, para documentar cuanta vida
inesperada había en el supuesto producto defectuoso.
Cuando la bebé
tenía un año y medio, Marina Boyko localizó al padre de Bridget en Facebook y
le envió una foto de Bridget riéndose. Matthew
Etnyre no respondió. Boyko le escribió a su hermano y luego a la
esposa de su hermano. También le escribió a la madre de Matthew, la abuela de
Bridget, quien en Facebook mostró mucha simpatía por el hijo autista de algunos
de sus amigos. Marina Boyko también escribió a esos amigos.
Uno de ellos respondió, fue el único,
y escribió que iría a la policía si ella no dejaba de acosar a la familia.
Ibídem
Un amor all inclusive
Es evidente que Bridget era una presencia molesta para algunos.
Todo comenzó según una trama que debía ir en una dirección determinada: el hijo
perfecto en el momento justo. Pero el guion se había complicado, reuniendo
algunas piezas nos muestra un retrato abierto de lo humano, aquel conmovedor de
quien se deja cambiar por los hechos y las presencias y aquel desconcertante de
quien vive encerrado y esclavizado por sus sueños.
Eligieron el
paquete “Todo incluido estándar”, que incluye una donante de óvulos de una base
de datos “dinámica”, un número ilimitado de intentos de inseminación en la
madre subrogada (el sitio dice: “Lo intentamos hasta que tengas un bebé”) y una
habitación de hotel cinco estrellas. El paquete costó 29.900 euros. No querían
conocer a la madre sustituta elegida por BioTexCom.
Spiegel Internacional
Estos
son los términos del contrato de gestación subrogada del cual nació
Bridget. No fueron padres dispuestos al “todo incluido”. Bridget nació
y la rechazaron porque era discapacitada. Bridget sobrevivió e hizo
grandes avances en su crecimiento físico e intelectual, pero respondieron con
el silencio a las insistentes solicitudes de escucha de Marina Boyko.
Queda
en suspenso pensar qué experimentan, en lo profundo, estos padres que han
rechazado repetidamente a una niña deseada.
Sin
embargo, no faltan piezas que despiertan asombro. Astillas de bien en medio de
la guerra, entendida en un sentido amplio. Sugiere pensar un detalle relativo a
la madre biológica, la que la llevó en su vientre durante 9 meses.
Como la niña
fue rechazada por sus padres estadounidenses, la madre biológica se quedó con
Bridget en el hospital durante casi 5 meses, el período antes de que Marina
Boyko la cuidara. Dormía con Bridget, la alimentaba, según documentos del
hospital, le compró las medicinas y se las daba. También llamó a un sacerdote y
la hizo bautizar con el nombre de
María.
Ibídem
A María la aman en Maryland
Un gesto de verdadera madre. Después el padre de esta mujer
rechazó que la niña se uniera a su familia. Detrás de esta historia hay una
larga lucha, y se vislumbra un pequeño hilo rojo. Bautizada con el nombre de María,
Bridget espera volar a los Estados Unidos en Maryland, literalmente la tierra
de María.
La tierra aún acoge la presencia materna de la Virgen.
La raza humana puede traicionar de muchas maneras la vida, pero la paciencia de la Madre celestial sigue siendo nuestra compañera y se viste también de terquedad, como la de una enfermera pelirroja, o pone Su mano en el gesto eterno del que es capaz una mujer reducida a vender su vientre.
Annalisa Teggi
Fuente: Aleteia






