Aleteia entrevista en exclusiva a Kirk Cameron, uno de los actores más famosos en los 90 por la serie «Los problemas crecen / Ay, cómo duele crecer», que regresa a los cines con «Marca de vida»
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| @Aleteia |
La foto de Kirk Cameron adornó
las carpetas escolares de miles de adolescentes durante los años 90. Su papel
como Mike Siver en la exitosa serie Growing Pains (traducida al
español como Los problemas crecen o Ay, cómo duele crecer) le
hicieron entrar en el Olimpo de la fama junto a otros sex symbol de
su generación como Matt Damon, Ben Affleck o Leonardo di
Caprio, con quien compartió reparto en la célebre sitcom.
Sin embargo, su conversión
al cristianismo le hizo optar por otro tipo de películas para promover la
familia, la vida y la fe. Y Hollywood le dio la espalda.
Ahora regresa a los cines
con Marca de vida,
una película de ficción que tiene mucho que ver con su propia historia
personal. Y Aleteia lo ha localizado en Los Ángeles para hablar con él sobre la
industria de Hollywood, el aborto y su familia, en esta entrevista en
exclusiva:
Una película especial
– Marca de Vida es una
película sobre la adopción, el matrimonio, los vínculos paterno-filiales… Pero
aunque se trata de ficción, tiene un gran componente personal para usted…
Efectivamente, ha sido una
película muy especial para mí. Está basada en la historia real de una joven de
18 años que cambió de opinión sobre la camilla de un centro abortista, y que en
el último momento decidió dar a luz a su hijo para darlo en adopción.
Diecinueve años después, el hijo quiere conocer a su madre biológica para darle
las gracias porque tiene una vida maravillosa. Y la razón por la que para
mí era tan importante interpretar al padre adoptivo es porque yo mismo soy un
padre adoptivo.
– Usted y su mujer, Chelsea
Noble, tienen 6 hijos, y los 4 primeros fueron adoptados. ¿Por qué decidieron
empezar a vivir la paternidad a través de la adopción?
Una de las razones es que mi
mujer también es hija adoptiva, y para ella era algo especial. Los dos
queríamos ser padres y ambos éramos conscientes de esa gran necesidad de niños
sin familia, de modo que nos dijimos: «Es la combinación perfecta: nosotros
podemos ser padres y ellos tendrán una familia». Así que adoptamos a uno,
luego a dos, luego a tres, y luego a cuatro niños. Y después tuvimos dos más, a
la antigua usanza. Ahora tenemos una gran familia. Y es fantástico.
«¿El aborto? Asesinar siempre
está mal. Y como padre de cuatro niños adoptados y marido de una mujer
adoptada, puedo decir que son personas preciosas en mi vida.»
Ayudas ante los embarazos
imprevistos
– ¿Qué piensa del aborto?
Asesinar a cualquier ser humano
siempre está mal. Como padre de cuatro niños adoptados y marido de una mujer
adoptada, puedo decir que son personas preciosas en mi vida. ¡Son mis tesoros!
Y tratarlos como algo menos que eso está mal en mis reglas. Y también está mal
en las reglas de Dios. Los niños abortados son niños hechos a imagen de Dios.
Sin embargo, entiendo que vivimos
en una cultura que no aprecia el valor de la vida, y muchas chicas se
encuentran ante un embarazo no planeado. En realidad, no es completamente
«imprevisto»: probablemente pensaron que iban a evitarlo, pero sí saben cómo
sucedió. Y creen que la solución es eliminar al bebé, y llamarlo menos que
bebé, como «feto» o «grupo de células«. Pero esa es la forma en la que todos
empezamos a vivir. Incluso quienes están a favor del aborto empezaron a vivir
como un pequeño feto, un bebé, en el momento de la concepción. Y su vida
también es preciosa.
– ¿Qué propone, entonces, en esos
casos?
Tenemos que estar al lado de los
jóvenes (chicos y chicas) que se encuentran con un embarazo no planificado,
para ayudarles a descubrir y proteger el valor de la vida. Un bebé no
planificado podría ser el futuro presidente de España, un médico que cure el
cáncer o un adulto que haga cosas importantes en el mundo.
Tenemos que trabajar para
encontrar mejores soluciones que acabar con la vida de personas preciosas. Y la
adopción es una gran opción. Como padre adoptivo y biológico, sé que esas
madres son heroínas, porque se enfrentan a una situación difícil y dan a sus
bebés la oportunidad de vivir.
«Un bebé no planificado podría
ser el futuro presidente de España o un médico que cure el cáncer.»
– ¿Esa es la razón por la que
considera tan importante que el entretenimiento muestre historias inspiradoras
con un mensaje provida?
Desde luego. Muchas veces
recordamos mejor las canciones y las historias que lo que nos enseñó un
profesor. Porque las historias cobran vida. Jesucristo mismo contaba
historias para comunicar lecciones importantes.
Los programas que producimos, las
películas que hacemos, las canciones o poemas que escribimos, son muy
importantes porque moldean los corazones y las mentes de la próxima generación.
Así que deberíamos tomárnoslos muy en serio. Para mí, hacer películas no
es sólo actuar y ganar dinero. Literalmente, estás dando forma al mundo en el
que vivirán tus hijos a través de las historias que les cuentas.
– Y si es tan importante, ¿por
qué casi no hay grandes producciones de ese tipo?
Es una buena pregunta, con
distintas respuestas. Primero, porque mucha gente en Hollywood no cree que la
vida en el vientre materno es algo precioso, así que no quieren hacer estos
proyectos.
Pero también hay muchos que
querrían hacer grandes películas que valoren la vida, y sin embargo, dentro
de la industria de Hollywood mucha gente tiene miedo del castigo que les
llegará si promueven valores provida. Creen que tendrán problemas con sus
compañeros, o que serán «cancelados», así que prefieren no tocar el tema. Y
parece que todo el mundo les entiende, porque ni Hollywood, ni la industria
médica, ni el Gobierno, ni nadie es inmune a la presión de esos grupos que son
capaces de hostigarte por tener valores con los que no están de acuerdo.
«Nadie es inmune a la presión de
esos grupos que son capaces de hostigarte por tener valores con los que no
están de acuerdo.»
Padres distraídos, hijos
vulnerables
– Hoy los productos de ocio están
transformando la mentalidad de la sociedad en temas como el aborto, los
vientres de alquiler, la ideología de género…. ¿Deberíamos los cristianos ser
más exigentes con el entretenimiento que consumimos?
¡Sí, sí, absolutamente sí! Estoy
cien por cien de acuerdo. Pero para eso necesitamos estar convencidos de
corazón y tener nuestra fe en lo que de verdad es importante. Los
creyentes tenemos que tener mucho discernimiento sobre el tipo de
entretenimiento que consumimos, y también el que damos de alimento a nuestros
hijos. Y eso incluye no sólo nuestro hogar, sino nuestras escuelas.
– ¿Qué quiere decir?
Hoy es fácil ver a padres muy
ocupados y distraídos, que envían a sus hijos a la escuela durante 8 horas al
día sin prestar atención a lo que se les enseña. Pero luego se sorprenden
cuando sus hijos regresan con valores totalmente diferentes de los que ellos
quieren transmitirles.
Muchas familias no están siendo
exigentes, ni selectivas, con el tipo de entretenimiento, de televisión, de
películas o de videos que sus hijos ven en casa, en la escuela o en redes
sociales. Por eso creo que, especialmente si somos familias de fe, en este
momento debemos dejar de estar a la defensiva y pasar a la ofensiva.
– ¿A la ofensiva?
Me refiero a que no podemos
sentarnos a un lado y ser espectadores que miran cómo otros educan a nuestros
hijos. Debemos estar en la cancha, y jugar junto a nuestros hijos para que
ellos marquen el gol de la fe y del honor y de la virtud y del coraje y del
tipo de valores que queremos que tengan. Y el entretenimiento es una parte muy
importante para conseguirlo.
«Hay padres muy ocupados y
distraídos que envían a sus hijos al colegio sin prestar atención a lo que les
enseñan, y luego se sorprenden cuando regresan a casa con valores totalmente
diferentes.»
– Los católicos, como yo, y los
evangélicos, como usted, seguimos teniendo diferencias, algunas de ellas
importantes. Sin embargo, la defensa de la familia es un punto de unión. ¿En
este momento los cristianos estamos llamados a colaborar más estrechamente para
defender la naturaleza humana creada por Dios?
¡Sin duda! Yo quiero unir mis
brazos y los de mi familia y mis amigos, contigo, y con tu familia y con tus
amigos, para defender los valores de la vida y la libertad. En Estados Unidos
hablamos a menudo de tres valores: la vida, la libertad y la búsqueda de la
felicidad. Pero sin vida, no hay otras libertades posibles. Y yo quiero
trabajar con cualquiera que desee defender y proteger el valor de la vida.
«Si somos familias de fe, en este
momento debemos dejar de estar a la defensiva y pasar a la ofensiva.»
Una carrera que podría haber sido
de más éxito
– Usted comenzó su carrera como
actor de éxito gracias a la serie Los problemas crecen / Ay, cómo duele crecer.
Luego eligió las producciones con mensaje constructivo, como A prueba de fuego
(Fireproof), y Hollywood le dejó de lado. ¿Se ha arrepentido alguna vez de cómo
ha enfocado su carrera?
No, nunca me he arrepentido de
eso. Cuando tenía 18 años y estaba en la serie, yo era ateo. Fue entonces
cuando volví mi corazón y mi mente a Dios y todo cambió para mí. Quise formar
parte de películas y programas que dieran gracias al Dios que me dio la vida,
que me da el aire para respirar, que mantiene mi corazón latiendo mientras duermo,
que mantiene mi familia y mi salud.
Hoy, cuando miro las
carreras de otros actores de mi generación, veo que pueden ser famosos y ricos,
pero muchos se enfrentan a retos que yo no querría tener.
– ¿Por ejemplo?
Muchos son ricos por fuera, pero
pobres por dentro. Algunos tienen muchos conocidos porque son famosos,
pero no tienen a nadie que sepa quiénes son en realidad. Ni siquiera tienen un
buen amigo. Muchos se sienten solos aunque estén rodeados de gente.
Sin embargo, yo conozco a Dios y
eso me hace saber quién soy y a Quién pertenezco. Estoy casado desde hace 32
años y tengo 6 hijos, que es algo muy raro en Hollywood. Y Dios le da un
sentido profundo a mi trabajo, que no es sólo ganar dinero y después morir: yo
quiero hacer crecer el Reino de Dios, con los principios de vida y libertad, de
bondad, verdad y belleza. Así que me levanto cada mañana muy rico de
corazón… aunque a veces no tenga mucho dinero, porque 6 hijos son caros,
¿sabes? (ríe).
«Nunca me he arrepentido de cómo
he enfocado mi carrera. Muchos actores de mi generación son ricos por fuera,
pero pobres por dentro»
El problema de la fama
– ¿Cuesta más ser coherente con
la fe cuando se alcanza el éxito profesional?
Sí, lo es. A menos que no te
importe lo que piensen los demás. Pero el mayor problema de las personas
populares es que construyen su vida sobre el deseo de gustar a los demás: si
tengo tantos seguidores en redes y soy muy popular, me siento importante y no
quiero perder eso. Así que si creo que mi fe ofenderá a alguien, la tentación
es permanecer en silencio, sin vivir una vida coherente e íntegra tanto en
privado como en público.
Yo hace tiempo que decidí que,
aunque me preocupo por la gente y escucho las opiniones de los demás, tomo mis
decisiones buscando complacer a una audiencia de una sola Persona: Dios. Si
intento complacer al Cielo, duermo bien por la noche y dejo que Dios se
encargue del resto.
«El problema de los famosos es
que buscan gustar a los demás. Yo busco complacer a una audiencia de una sola
Persona: Dios.»
– ¿Cómo le gustaría terminar esta
entrevista?
Me gustaría terminar con una oración y una bendición para todos los lectores de Aleteia. A todos los que están leyendo esto: que el Señor os bendiga y os guarde; que el Señor haga resplandecer su rostro sobre vosotros y os muestre su misericordia; que el Señor alce su rostro sobre vosotros y vuestra familia, y os dé paz. Amén.
José
Antonio Méndez
Fuente: Aleteia






