Agricultores de España, a quienes recordó que "la vocación a la que Dios les ha llamado" El Santo Padre ha recibido a los representantes de la Asociación Agraria Jóvenes
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“Es necesario trabajar para que este inmenso bien que Dios nos regala, no se convierta en arma —por ejemplo, limitando la llegada de alimentos a las poblaciones en conflicto—; o no se convierta en mecanismo de especulación, manipulando el precio y la comercialización de los productos con el único fin de conseguir un mayor beneficio”, con estas palabras se ha expresado el Papa Francisco en su saludos a los representantes de la Asociación Agraria Jóvenes Agricultores de España, a quienes ha recibido este sábado en una audiencia en el Vaticano.
El ecologismo no lo constituyen los informes o noticias
Hablando
desde su experiencia directa con la realidad del campo que conoció en
Argentina, el Papa Francisco les dijo que, los primeros ecologistas son ellos,
que el ecologismo no lo constituyen primordialmente los sesudos informes de los
especialistas, ni las noticias y los proyectos divulgativos que llegan a la
gente corriente a través de los medios de comunicación social. Estos pueden ser
necesarios y beneficiosos, pero no son lo primero. “Esto
me ha permitido darme cuenta de que los primeros ecologistas de una zona, de un
país, de un continente, son ustedes, los que están en el baile, los que están
dentro, la gente que trabaja con los animales, con las plantas, que conviven
día a día y saben de sus problemas y de sus logros”.
Colaborar con la creación por
medio del trabajo
En
este sentido el Pontífice los invitó a ver que la vocación a la que Dios les ha
llamado los hace testigos de la ecología integral que el mundo necesita. “Una
vocación multidisciplinar, pues conjuga el trato directo con la tierra, su cuidado
y su cultivo, y el servicio que esta presta a la sociedad. ¿Qué
les pide entonces Dios en esta labor? Les pide que piensen en ese campo como un
don, como algo que les fue dado y dejarán a sus hijos como legado; que piensen
en esa producción como un regalo que el Señor, por su medio, envía a su pueblo
para saciar su hambre y su sed. Un
hambre que no es sólo de pan, sino de Dios, pero que, para saciarla, Él no
rehusó hacerse alimento, hacerse carne, llegando de ese modo al corazón del
hombre”.
Antes
de despedirse, el Papa Francisco les recordó que, toda vocación conlleva la
cruz, uno asume el esfuerzo de trabajar duro, de que con los animales no se
tienen días festivos, ni huelgas. “Aún
más difícil es aceptar la incomprensión de quienes no valoran algo tan esencial
para la vida como es la producción de alimento, o prefieren buscar culpables en
vez de soluciones”. El Pontífice pidió por el trabajo que realizan, “para que
siempre sientan cercano a Jesús, que en la cruz ofreció su sangre, se hizo
alimento, se hizo vida para dárnosla en abundancia. Vayan
adelante y sean poetas de la tierra”.
Fuente:
Ecclesia






