Al inaugurar el 'Meeting de Rímini' dedicada a la amistad, el cardenal ha instado a adoptar una nueva actitud: "Que nadie sea enemigo ni indiferente: la amistad es más fuerte"
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| Europa Press/Contacto/Estefano Spaziani-Only for use in Spain |
El cardenal
Zuppi ha abierto este domingo el 44º Encuentro de Rimini y
ha recordado que el “diálogo es un trabajo duro, porque hay que superar muchos
prejuicios”. Dialogando con representantes de algunas empresas y obras
sociales, el cardenal ha advertido que “la amistad social no es intimismo
egoísta, como diría el Papa Francisco, sino necesariamente operativa”.
“La amistad social es la
construcción de la paz y no tenemos que acostumbrarnos nunca a la guerra”, ha
recordado Zuppi. Al llegar a Rimini, Zuppi ha comentado su misión de paz en
Ucrania y Rusia (ha visitado Washington y no se descarta un posible viaje a
China) y ha admitido que entre rusos y ucranianos hay puntos de vista “muy
diferentes”. En una entrevista a Il Sussidiario, Zuppi ha subrayado que
“estas diferencias no deben hacernos perder la claridad de la responsabilidad,
del agresor y del agredido. Debemos creer que hay un camino para llegar a una
paz justa y segura, no con las armas, sino con el diálogo. Esto nunca es
una derrota y exige garantías y responsabilidad por parte de todos”.
"Cada día que pasa vemos
morir a tanta gente, un odio que se hace más profundo, una contaminación que se
hace insoportable para todo el medio ambiente. Esto es realmente una
guerra mundial a pedazos", dijo el cardenal. En la entrevista, Zuppi ha
advertido a Europa que “hace demasiado poco” por la paz: “El diálogo no es
traición, sino el esfuerzo por encontrar una paz justa y segura, no con las
armas, sino con el diálogo. Créanme, esto no es ingenuidad".
En la homilía de la misa de
inauguración del Encuentro de Rimini, Zuppi señaló a que "el sueño de una
amistad de todos los pueblos choca con la tentación de permanecer encerrados en
sí mismos o, peor aún, de buscar la seguridad levantando nuevas fronteras, con
antagonismos y polarizaciones siempre peligrosas porque no ayudan a comprender
ni a encontrar soluciones; con prejuicios resistentes y amplificados por
lo digital; con racismos e intolerancias que nunca son inofensivos ni
inertes, porque envenenan y arman las mentes, los corazones y las manos".
El cardenal ha recordado también
que tantas "invocaciones al sufrimiento se pierden en el vacío, en un
mundo distraído e indiferente, sin respuesta: en la tragedia de las
guerras, en la inmensidad del desierto y del mar, en un mundo hostil e
indiferente porque no es amigo".
Por ello, al inaugurar la edición
dedicada a la amistad, ha instado a adoptar una nueva actitud: "Que nadie
sea enemigo ni indiferente: la amistad es más fuerte y no debemos resignarnos
al sufrimiento, para que el mundo vuelva a ser amigo de todos. Este es
nuestro compromiso para cambiar la historia", que debe llevar "a no
buscar la seguridad levantando nuevas fronteras".
Fuente: Ecclesia






