Es esta la puerta del Señor: Por
ella entrarán los justos. Abridme las puertas de la justicia: Entraré para dar
gracias al Señor. Por tu gran misericordia, entraré en tu casa, Señor: Me
postraré hacia tu templo santo
Al término de la Santa Misa que celebró el pasado
martes en la Plaza de San Pedro con motivo de la solemnidad de la Inmaculada
Concepción, el Papa Francisco abrió la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro
para dar inicio al Jubileo de la Misericordia.
Después de la comunión, los obispos concelebrantes en la Santa Misa
iniciaron la procesión hacia el atrio de la Basílica, donde se encuentra la
Puerta Santa. A un lado, esperaba sentado el Papa emérito Benedicto XVI.
El Santo Padre fue el último en añadirse a la procesión, y una vez llegó al
atrio se detuvo para saludar con afecto a Benedicto XVI. Después se situó
delante de la Puerta Santa, se detuvo y dio inició al rito de apertura.
“Oremos: Dios, que revelas tu omnipotencia sobre todo con la misericordia y
el perdón, dónanos vivir un año de gracia, tiempo propicio para amarte a ti y a
los hermanos en la alegría del Evangelio. Continúa a infundir sobre nosotros tu
santo Espíritu, para que no nos cansemos de dirigir con fidelidad la mirada a
Aquel que hemos traspasado, tu Hijo hecho hombre, rostro resplandeciente de tu
infinita misericordia, refugio seguro para todos nosotros pecadores,
necesitados de perdón y de paz, de la verdad que libera y salva. Él es la
puerta a través de la cual venimos a ti, fuente inagotable de consolación para
todos, belleza que no conoce el ocaso, alegría perfecta en la vida sin fin”.
“Que interceda por nosotros la Virgen Inmaculada, primer y espléndido fruto
de la victoria pascual, aurora luminosa de los cielos nuevos y de la tierra
nueva, aterrizaje feliz de nuestra peregrinación terrena”.
“A ti, Padre Santo, a tu Hijo,
nuestro Redentor, al Espíritu Santo, el Consolador, todo honor y gloria por los
siglos de los siglos. Amén”.
A continuación el Santo Padre se acercó a la Puerta Santa y pronunció la
siguiente fórmula:
“Es esta la puerta del Señor: Por ella entrarán los justos. Abridme las
puertas de la justicia: Entraré para dar gracias al Señor. Por tu gran
misericordia, entraré en tu casa, Señor: Me postraré hacia tu templo santo”.
Luego abrió la puerta y permaneció unos instantes en oración mientras se
escucharon los aplausos de los fieles congregados en la Plaza de San Pedro.
Entró solo, y después entraron algunos concelebrantes y representantes de
religiones y fieles laicos.
Benedicto XVI también entró acompañado de su secretario y Prefecto de la
Casa Pontifica, Mons. Georg Gänswein, y volvió a saludar a Francisco. Fue el
primer peregrino en cruzar la Puerta Santa tras el Papa.
Después, el Papa se dirigió al Altar de la Confesión mientras el coro
cantaba el Himno del Año Santo de la Misericordia.
Delante del Altar dijo:
“Padre Santo, rico de misericordia y grande en el amor, te alabamos con
todo el corazón, y te damos gracias por la sobreabundancia de tus dones.
Míranos, que en este día hemos abierto la Puerta Santa y felices hemos dado
inicio al tiempo jubilar”.
“Concede, te pedimos, a todos aquellos que pasarán por la Puerta de la
Misericordia con el alma arrepentida, renovado compromiso y filial fidelidad,
de tener una viva experiencia de tu ternura paterna y de recibir la gracia del
perdón para testimoniar, en palabras y en obras, el rostro de su misericordia,
Jesucristo nuestro Señor, que vive y reina en los siglos de los siglos. Amén”.
Después, el Papa
Francisco dio la bendición y concluyó la solemne celebración.
Fuente: Aciprensa






