Siempre el más grande debe
hacer el trabajo de esclavo”, dijo a los reclusos
El
Papa Francisco celebró la “Messa in Coena Domini” con el rito del lavatorio de
los pies en la prisión de Paliano, en la provincia de Frosinone y diócesis de
Palestrina, a unos 70 kilómetros de Roma.
“Jesús
sabía que iba a sería traicionado por Judas. Habiendo amado a los suyos, Dios
ama así, hasta el final. Y da la vida por
cada uno de nosotros y se orgullece de esto y quiere esto porque Él es amor,
amar hasta el final, que no es fácil porque todos nosotros somos pecadores
tenemos defectos límites… todos sabemos amar, pero no somos como Dios nos ama.
Sin mirar las consecuencias, hasta el fin”, dijo el Papa en la breve homilía
que pronunció de forma improvisada.
Como
ya informó el Vaticano en su día, la visita del Pontífice tuvo un carácter
estrictamente privado y no hubo imágenes para proteger la intimidad de los
detenidos.
A
las 15 horas de Roma, el Papa Francisco dejó su residencia, la Casa Santa
Marta, para acudir a esta prisión. A su llegada, una hora más tarde, fue
acogido por la directora y por el capellán, el P. Luigi Paoletti y luego se
desplazó hasta la Plaza de Armas donde saludó al personal que trabaja en la
prisión.
Tras
el breve encuentro, el Pontífice se trasladó hasta la sala llamada “Unidad de
Italia”, donde se encontró con 58 detenidos “colaboradores de la justicia”, es
decir, que en su mayoría han participado en actividades de crimen organizado y
han ayudado a esclarecer delitos vinculados usualmente a las mafias. La figura
de colaborador de la justicia en Italia no exime a la persona de una pena de
cárcel, como sí ocurre en otros países.
Otros
2 detenidos, un hombre y una mujer, le encontraron de manera separada ya que se
encuentran en régimen de aislamiento, al igual que otras 8 personas enfermas de
tuberculosis a los que saludó a continuación.
Después
celebró la Misa y
lavó los pies a 12 detenidos, entre ellos 3 mujeres y un musulmán que será
bautizado el próximo mes de junio, convirtiéndose así al catolicismo. También
fueron bautizados un argentino y un albanés, siendo el resto de nacionalidad
italiana.
Entre
ellos, 2 están condenados a cadena perpetua y los demás deberán concluir su
pena entre los años 2019 y 2073.
Francisco
destacó cómo Jesús, siendo “el jefe”, siendo “Dios” lava los pies a sus
discípulos. “Eso de lavar los pies era una tradición que se hacía en la época
antes de los almuerzos y las comidas, porque era gente que venia del camino y
estaba sucia, con polvo del camino. Uno de los gestos para recibir una persona
en casa era lavarle los pies, pero esto lo hacían los esclavos”.
“Jesús
lo hizo así. Simón Pedro no quería hacerlo, pero Jesús le explicó que era así,
que Él había venido al mundo para servir, para servirnos, para hacerse esclavo
para nosotros, para dar la vida por nosotros y amar hasta el final”.
“Cuando
venía de camino a esta prisión, había gente que saludaba porque venía el Papa.
Pero el jefe de la Iglesia es
Jesús. El Papa es la figura de Jesús. Yo quisiera hacer lo mismo que Él ha
hecho. En esta ceremonia el párroco lava los pies a los fieles. Siempre el más
grande debe hacer el trabajo de esclavo”, dijo a los reclusos.
El
Papa comentó también que “para sembrar amor entre nosotros, no os digo que hoy
vayáis los unos a los otros a lavaros los pies, pero el símbolo, la figura sí.
Pido que si podéis realizar alguna ayuda, un servicio a tu compañero aquí en
cárcel, lo hagáis porque esto es amor, esto es como lavar los pies, ser siervo
de los otros”.
“Una
vez los discípulos discutieron entre ellos sobre quién era el más grande, el
más importante. Y Jesús dijo: ‘el que quiera ser más importante debe hacerse el
más pequeño y el servidor de todos’. Así hace Él con nosotros. Todos nosotros
somos pobres, pero Él es grande, es bueno y nos ama así como somos”.
Al
concluir, Francisco pidió pensar “en Dios, en Jesús”. “Esta no es una ceremonia
folclórica, es un gesto para recordar lo que ha dado Jesús. Después de esto
tomó el pan y nos dio su cuerpo, tomó el vino y nos dio su sangre. Así es el
amor de Dios con nosotros.
Los
reclusos de la cárcel obsequiaron a Francisco con varios regalos: productos de
su huerta biológica, cruces elaboradas con madera de olivo, un mantel de lana
blanca y algunos dulces.
Por Álvaro
de Juana






