“Pasar
de una religiosidad que mira demasiado a las ganancias a otra que mire a la fe
y proclame que Jesús es el Señor”, pidió
El
Papa Francisco invitó en la Misa matutina en
Santa Marta a pasar de una vida tibia
a una vida plena en la que se anuncie el Evangelio con alegría.
Francisco
explicó que en la Biblia cuando
un pueblo servía a la mundanidad Dios les mandaba profetas que eran perseguidos
porque “incomodaban”, como lo fue San Pablo.
“En
la Iglesia,
cuando alguno denuncia tantos modos de mundanidad es mirado con malos ojos y
esto no va, mejor que se alejen. Recuerdo que en mi tierra muchos, muchos
hombres y mujeres, consagrados y buenos, no ideológicos, decían: ‘No, la
Iglesia de Jesús es así…’. ¡Estos comunistas fuera!’, y los echaban. Los
perseguían. Pensemos en el beato Romero. Lo que le ocurrió por decir la verdad.
Y a muchos, muchos en la historia de la Iglesia, también aquí en Europa. Porque
el espíritu malvado prefiere una Iglesia tranquila sin riesgos, una Iglesia de
los negocios, una Iglesia cómoda en la comodidad del calor, tibia”.
“Cuando
la Iglesia es tibia, está tranquila, toda organizada, no hay problemas, mirad
donde están los negocios", advirtió.
Pero
además del “dinero” el Papa habló de la “alegría”. “Este es el camino de
nuestra conversión diaria: pasar de un estado de vida mundano, tranquilo sin
riesgos, católico, sí, pero así, tibio, a un estado de vida del verdadero
anuncio de Jesucristo, a la alegría del anuncio de Cristo”.
“Pasar
de una religiosidad que mira demasiado a las ganancias a otra que mire a la fe
y proclame que Jesús es el Señor”, pidió.
El
Pontífice también aseguró que “una Iglesia sin mártires no da confianza”. “Una
Iglesia que no se arriesga da desconfianza; una Iglesia que tiene miedo de
anunciar a Jesucristo y echar a los demonios, a los ídolos, a los otros señores
que son el dinero y que no es la Iglesia de Jesús”.
“En
la oración hemos pedido la gracia y también hemos dado gracias al Señor por la
renovada juventud que nos da con Jesús y hemos pedido la gracia de que Él
conserve esta renovada juventud. Esta Iglesia de los Filipenses fue renovada y
se convirtió en una Iglesia joven. Que todos nosotros tengamos esto: una
juventud renovada, una conversión de un modo de vivir tibio al anuncio gozoso
de que Jesús es el Señor”, concluyó.
Por Álvaro
de Juana
Fuente:
ACI Prensa






