El Papa recordó que los
gálatas habían caído en “una ilusión de un Cristo sin cruz o de una cruz sin
Cristo”. “Estas son las dos tentaciones” a las que se refirió el Papa
Después
de casi dos meses, el Papa Francisco celebró de nuevo la Misa matutina
con algunos fieles en la capilla de la casa Santa Marta, donde él mismo vive, y
dedicó la homilía a la Exaltación de la Cruz,
fiesta que se celebra en este día.
Advirtió
de 2 tentaciones espirituales que se dan ante la Cruz de Cristo: la de pensar
en un Jesús sin cruz y hacer de él un “maestro espiritual” y la de una cruz sin
Cristo, es decir, no tener esperanza en una especie de “masoquismo” espiritual.
Francisco
señaló que la cruz es un “misterio de amor”. “Solamente con la contemplación se
va adelante en este misterio de amor”, afirmó. “Jesús subió al cielo para
llevarnos a todos nosotros a subir al cielo” y “este es el misterio de la
cruz”.
Al
comentar la lectura de San Pablo de la liturgia del día dijo: “Este es el
descenso de Jesús, hasta lo más bajo, la humillación; se vació de sí mismo por
amor, y por eso Dios lo exaltó y lo ha hecho subir. Solo si nosotros logramos
entender este descenso hasta el final podemos entender la salvación que nos
ofrece este misterio de amor”.
El
Papa recordó que los gálatas habían caído en “una ilusión de un Cristo sin cruz
o de una cruz sin Cristo”. “Estas son las dos tentaciones” a las que se refirió
el Papa.
“Un
Cristo sin cruz que no es el Señor: es un maestro, nada más. Es eso que, sin
saberlo, quizás buscaba Nicodemo. Es una de las tentaciones. Sí, Jesús que es
buen maestro, pero… sin cruz, Jesús. ¿Quién os ha ‘encantado’ con esta
imagen?”. Esta es “la rabia” que muestra San Pablo. “Presentando a Jesucristo,
pero no crucificado”, añadió.
La
otra tentación “es la cruz sin Cristo, la angustia de permanecer abajo,
rebajados, con el peso del pecado, sin esperanza. Es una especie de
‘masoquismo’ espiritual. Solo la cruz, pero sin esperanza, sin Cristo”.
Y
la cruz sin Cristo sería “un misterio de tragedia”, como las paganas. “Pero la
cruz es un misterio de amor, la cruz es fiel, la cruz es noble. Hoy podemos
tomar cualquier minuto y que cada uno se haga una pregunta: el Cristo
crucificado, ¿para mí es un misterio de amor?; ¿yo sigo a Jesús sin cruz, a un
maestro espiritual que llena de consuelo, de consejos buenos?; ¿sigo la cruz
sin Jesús, siempre lamentándome, con este ‘masoquismo’ del espíritu?; ¿me dejo
llevar por este abajamiento, vaciamiento total y enalzamiento del Señor?”.
Por Álvaro de Juana
Fuente:
ACI Prensa