Califican de espectáculo bochornoso lo ocurrido en
estos carnavales
Confesiones
religiosas en España se han unido ante las distintas ofensas a los sentimientos
religiosos vividas en las últimas semanas. En el texto firmado por la
Federación de Comunidades Judías de España, la Conferencia Episcopal Española,
la Comisión Islámica de España y la Federación de Entidades Religiosas
Evangélicas de España muestran “su preocupación y tristeza por las constantes y
reiteradas ofensas a los sentimientos religiosos de los fieles” y piden
“respeto mutuo para creyentes y no creyentes”.
“Los ciudadanos de este
país, creyentes y no creyentes, hemos emprendido juntos, desde hace mucho
tiempo, el camino sin retorno hacia la convivencia en libertad y en paz dentro
del marco de las leyes, el reconocimiento mutuo y el respeto a los derechos humanos”,
comienza el comunicado en el que se muestra que “hemos avanzado mucho, por
ejemplo, en nuestra comprensión de la naturaleza perversa de sentimientos,
discursos y actos discriminatorios y de odio por razones de raza, país de
origen, sexo, ideología política, orientación sexual o religión. Nos hemos
dotado de leyes para disuadir, perseguir y castigar las manifestaciones más
graves y extremas de estos comportamientos. Y, lo más importante, y aunque aún
quede mucho por hacer, hemos conseguido desarrollar una sensibilidad social
compartida que señala, excluye y ya no tolera, tales comportamientos”.
Sin embargo consideran que
“no sucede lo mismo, lamentablemente, con la discriminación o delitos de odio
por motivos religiosos. Las ofensas contra los sentimientos religiosos aún
gozan en nuestro país de una tolerancia social incomprensible. En España se
profanan templos y símbolos; se hace burla y escarnio público de los referentes
más sagrados de la fe religiosa de millones de personas, con total impunidad y
tolerancia”.
Ponen como ejemplo lo que se
ha vivido estos carnavales: “donde cristianos, judíos y
musulmanes, que con distintas sensibilidades compartimos el respeto o devoción
por las personas de Jesús, María y los santos de los textos bíblicos,
observamos con dolor un espectáculo bochornoso con provocaciones que ninguno
admitiríamos si la ofensa fuera dirigida contra los sentimientos o valores
compartidos de otros colectivos”.
Ante esto hechos recuerdan
que “la libertad de expresión, como se sabe, no es un derecho absoluto. Tiene
sus límites, como todo derecho, y no puede invocarse para vulnerar otra
libertad ni otro bien jurídico protegido por las leyes, como son la libertad
religiosa y los sentimientos religiosos vinculados a esa libertad, claramente
definidos y protegidos en nuestra legislación”.
Alvaro
Real
Fuente: Aleteia






