La
Escritura y la tradición nos dan unas cuantas posibilidades
Andrew Hurley | CC BY SA 2.0 |
Después
de que Jesús volviera de entre los muertos y ascendiera al Cielo, ¿adónde fue
su madre? Aunque la Escritura no nos da una dirección exacta, sí deja varias
pistas.
Por
lo general, se acepta que en el momento de la muerte de Jesús su padre adoptivo
José ya había fallecido. Esto dejaría a Jesús como el único familiar principal
al cargo de su madre ya mayor.
Cuando
estaba a punto de morir en la cruz, Jesús designó a uno de sus discípulos para
cuidar de ella.
Al
ver a la madre y cerca de ella al discípulo a quien él amaba, Jesús le dijo:
“Mujer, aquí tienes a tu hijo”. Luego dijo al discípulo: “Aquí tienes a tu
madre”. Y desde aquel momento, el discípulo la recibió en su casa. (Juan
19, 26-27)
La
mayoría de expertos en la Escritura coincide con una tradición que dice que el
“discípulo a quien él amaba” era san Juan el Evangelista.
En
principio, parece que Juan cuidó de María en Jerusalén, tal y como se menciona
en el libro de Hechos.
Los
Apóstoles regresaron entonces del monte de los Olivos a Jerusalén: la distancia
entre ambos sitios es la que está permitida recorrer en día sábado. Cuando
llegaron a la ciudad, subieron a la sala donde solían reunirse. Eran Pedro,
Juan, Santiago, Andrés, Felipe y Tomás, Bartolomé, Mateo, Santiago, hijo de
Alfeo, Simón el Zelote y Judas, hijo de Santiago. Todos ellos, íntimamente
unidos, se dedicaban a la oración, en compañía de algunas mujeres, de María, la
madre de Jesús, y de sus hermanos. (Hechos 1, 12-14)
Esto
implica que, al menos tras la muerte, resurrección y ascensión de Jesús, María
vivió con los apóstoles en Jerusalén. Según mantiene una tradición, aquí vivió
María el resto de su vida, andando el “camino de la cruz” todos los días,
rememorando los pasos de su hijo. En esta tradición, la asunción de María tuvo
lugar en Jerusalén y los apóstoles fueron testigos del hecho.
En
la actualidad existe una iglesia construida cerca del Monte de los Olivos que
se dice fue el lugar de enterramiento de María y es venerado por la Iglesia
ortodoxa oriental. También hay otra ubicación en Jerusalén, la iglesia de la
Dormición, conservada por monjes benedictinos. Ambos lugares aseguran ser el
lugar de la asunción de María al Paraíso.
Por
otro lado, existe una tradición que ubica a Juan el Evangelista en la ciudad de
Éfeso. Muchos creen que, puesto que Juan vivía en esta ciudad, la Virgen María
vivió con él y que su asunción tuvo lugar allí también. Este relato se vio
reforzado más tarde por ciertas revelaciones privadas de la beata Ana Catalina
Emmerick en el siglo XIX, que localizaban la casa de María en Éfeso.
En
1891, la hermana Marie de Mandat-Grancey descubrió en Éfeso una casa del siglo
I, junto con las ruinas de una iglesia construida sobre ella en el siglo IV. El
lugar ha sido un destino popular de peregrinación para muchas personas,
incluyendo varios papas del siglo anterior.
En
definitiva, fuera donde fuera que viviera María durante aquellos días finales
de su vida, cuando fue asumida al Cielo se convirtió en nuestra madre y sigue
siendo la Madre de la Iglesia, siempre intercediendo por nosotros ante su Hijo.
Philip
Kosloski
Fuente:
Aleteia