Recibieron
la gracia de un encuentro visual con el Corazón de Jesús
Una
devoción popular en la Iglesia católica gira en torno al “Sagrado Corazón de
Jesús”. Aunque está profundamente arraigada en las Escrituras, la devoción no
era bien conocida hasta que varios santos videntes dijeron haber visto a Jesús
y a su amado corazón.
Estas
visiones han sido reconocidas por la Iglesia como auténticas. Aunque los fieles
no están obligados a creer en ellas (como ocurre con cualquier otra revelación
personal), la Iglesia reconoce el mérito de estas visiones y de las devociones
que las rodean.
Y
eso porque reflejan el “misterio mismo de Cristo, la totalidad de
su ser, su persona considerada en el núcleo más íntimo y esencial: Hijo de
Dios, sabiduría increada, caridad infinita, principio de salvación y de
santificación para toda la humanidad.
El ‘Corazón de Cristo’ es Cristo, Verbo
encarnado y salvador, intrínsecamente ofrecido, en el Espíritu, con amor
infinito divino-humano hacia el Padre y hacia los hombres sus hermanos”.
Aquí
tienen una breve lista de cuatro videntes junto con los mensajes que
recibieron.
Santa
Lutgarda de Aywières
Nacida
en el siglo XII, Lutgarda se unió a un monasterio benedictino y comenzó a recibir
visiones de Jesús y de su corazón perforado. En una de sus visiones experimentó
un “intercambio de corazones”, donde Jesús le pidió: “¿Qué quieres, pues?”.
Ella dijo: “Quiero Tu corazón”. En respuesta, Jesús dijo: “¿Quieres mi corazón?
Bueno, yo también quiero tu corazón”. Lutgarda entonces proclamó: “Tómalo,
querido Señor. Pero tómalo de tal manera que el amor de Tu Corazón esté tan
mezclado y unido con mi propio corazón que yo pueda poseer mi corazón en Ti, y
que siempre permanezca ahí seguro en Tu protección”.
Santa
Matilde de Hackeborn
En
el siglo XIII, santa Matilde, una monja benedictina en Alemania, recibió muchas
visiones de Jesús durante su vida. Se escribió un libro sobre sus experiencias
y Jesús se le apareció un día, sosteniendo este libro sobre su Corazón con su
mano derecha. Él lo besó y le dijo: “Todo lo que está escrito en este libro ha
brotado de Mi Corazón divino y volverá a él”. Jesús también le dijo: “Por la
mañana, que tu primer acto sea saludar a mi Corazón y ofrecerme el tuyo. Quien
suspira hacia mí, me atrae hacia sí”.
Santa
Gertrudis la Grande
Gertrudis
comenzó a recibir visiones celestiales a la edad de 25 años mientras vivía en
una comunidad benedictina en el siglo XIII. Un día vio tanto a san Juan
Evangelista como a Jesús. Fue invitada a descansar su cabeza sobre el corazón
de Jesús y le habló a Juan, preguntándole: “Bienamado del Señor, ¿estos latidos
armoniosos que alegran mi alma también alegraron la tuya cuando descansaste
durante la Última Cena en el seno del Salvador?”. Juan le respondió: “Sí, los
oí, y mi alma fue penetrada por su dulzura hasta su mismo centro”. Gertrudis
preguntó: “¿Por qué, entonces, has hablado tan poco en tu Evangelio de los
secretos amorosos del Corazón de Jesús?”. Él respondió: “Mi misión era escribir
del Verbo Eterno… pero el lenguaje de los maravillosos latidos del Sagrado
Corazón está reservado para los últimos tiempos, para que el mundo gastado por
el tiempo, enfriado del amor de Dios, se caliente al oír tales misterios”.
Santa
Margarita María Alacoque
En
1673, una monja visitandina (de la Visitación) francesa llamada Margarita María
Alacoque tuvo visiones de Jesús en las que el Señor pedía a la Iglesia que
honrara a su Santísimo Corazón. Entre las promesas que comunicó, Jesús dijo a
santa Margarita María: “Os prometo, en el exceso de la misericordia de mi
Corazón, que mi amor todopoderoso concederá a todos quienes reciban la comunión
el primer viernes, y nueve veces más, la gracia de la penitencia final, que no
morirán en mi desgracia ni sin recibir los sacramentos, y que mi Corazón será
su refugio seguro en su última hora”.
csoberon
Fuente:
Aleteia