El cristiano abre procesos esperanzadores, sanadores, no ocupa espacios de poder
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| Antoine Mekary | ALETEIA |
“El miedo es el origen de la esclavitud…Es
también el origen de toda dictadura, porque sobre el miedo del pueblo crece la
violencia de los dictadores”,
papa Francisco (homilía, 15 de febrero de 2019).
La mala política alimenta el cansancio
en la gente que la ve engordar de corrupción, de avaricia, de injusticia
social. Un mal que se nutre del miedo a la diversidad, desgaste
físico y moral, desazón e impotencia y, en definitiva, exclusión de los más
vulnerables y débiles, confinados a quedarse en silencio durante la toma de las
decisiones.
Es necesario
trabajar por una primavera de la
política para salir de la
insatisfacción, del fracaso que promueve la corrupción. Pues, en un
plano espiritual y concreto: “El cansancio
es selectivo: siempre nos hace ver lo malo del momento que
estamos viviendo y olvidar las cosas buenas que hemos recibido” (Misa en la
capilla de Casa Santa Marta, 09.04. 2019).
Francisco
deposita su esperanza en los jóvenes, en los pobres, organizados en movimientos
populares y en las mujeres para construir un
mundo más solidario y equitativo.
Diez claves
del Papa para entender la política y participar en ella:
1.La política también es
caridad
Frente a un mundo tan lleno de violencia y
egoísmo, el Papa invita a los jóvenes a no “encerrarse en pequeños grupos”,
olvidando que “la vocación laical es ante todo la caridad en la familia, la
caridad social y la caridad política” Exhortación
apostólica postsinodal, Cristo vive, n.168.
2. Hacer caridad sin
buscar la propaganda
Debido a que la política “es una de las
formas más preciosas de la caridad“, porque busca el
bien común e ilumina las “relaciones sociales, económicas y políticas” (Evangelii
Gaudium 205), además de superar el proselitismo
y la propaganda.
3. Levadura de la política
Se trata de que los católicos sean esa
pequeña “levadura de las bienaventuranzas y el amor fraterno” en cada sociedad
y “suscitar transformación, estupor y compasión”
(Catedral de
Rabat, 31.03.2019)
“Ser levadura
de valores” especialmente en el ámbito de la cultura y de la política. Y así
juntos, poder renovar el entusiasmo del
pueblo a través de la entrega en causas desinteresadas y que toquen la vida de
los miembros de la comunidad.
4. Ensuciarse las manos
“Hoy hacen
falta profetas de esperanza“, que no tengan “miedo
de ensuciarse las manos” (Audiencia Fundación Giorgio La Pira 23.11.2019).
Una
invitación para que hombres y mujeres busquen el diálogo en la política, a la
manera de Jesús, “con un amor ferviente y desinteresado,
sin cálculos y sin límites, respetando la libertad de las
personas”, parafraseando a Francisco.
5. No ser insignificantes
En las
sociedades secularizadas, cada vez más resulta que el voto católico se muestra
fragmentado y pierde influencia. A esto, “el
problema no es ser pocos, sino ser insignificantes, convertirse en una sal
que ya no tiene sabor de Evangelio, o en una luz que ya no ilumina (cf. Mt
5,13-15)”.
Palabras del
Papa que tuvieron eco delante a la pequeña comunidad de católicos en Marruecos,
que a pesar de ser una minoría (25.000
fieles) en el país musulmán de 35 millones de personas, son apreciados por las
autoridades civiles y religiosas por su importante contribución
social y cultural.
6. No ser recluta de
partido
Se trata de
entablar un diálogo por fidelidad a la propia fe, es
decir, movidos por el amor. “Ser católico en la política no significa
ser un recluta de algún grupo, una organización o partido, sino vivir dentro de
una amistad, dentro de una comunidad”.(Audiencia
Pontificia Comisión para América Latina 04.03.2019).
7. No a los partidos
políticos católicos
En este
sentido, considera que los partidos
políticos católicos no son el camino, por el contrario, según su
opinión, representan una forma de “aburrida melodía monocorde aparentemente
correcta pero homogenizadora y neutralizante –y
de por añadidura– quieta” (Audiencia
Pontificia Comisión para América Latina 04.03.2019).
8. Sí a los católicos en
política
Asimismo, es
necesaria la presencia de católicos en política pero, esto no implica un
‘maquillaje’ con rostros nuevos en las campañas electorales, sino de métodos
originales para hacer política con un estilo crítico y
constructivo (Audiencia
Pontificia Comisión para América Latina 04.03.2019).
Una política
que se convierte en práctica del diálogo en
nombre de la fraternidad humana que
abraza a todos los hombres, los une y los hace iguales, lejos de la injusticia
de una economía que mata, del sistema de ganancia insaciable y de las
ideologías que siembran odio, violencia y división.
9. Mujeres y minorías en
la política
Francisco
quiere más mujeres en política, jóvenes comprometidos
que no se pensionen a 20 o 30 años pegados al sofá, sino implicados en la cosa
pública, y que se abra espacio para los pobres y las minorías (indígenas,
migrantes, cartoneros, etc).
Tampoco es
una moda, ni un capricho piadoso, que el Papa pida respetar y escuchar, por
ejemplo, a los indígenas que tienen
una voz autorizada, pero silenciada por las sociedades tecnológicas e
industriales: Ellos “ayudan a proteger cerca del 80% de la biodiversidad” del
Planeta, advirtió en la convocatoria del Sínodo Panamazónico de
octubre 2019.
En un panorama
de frágiles
democracias, el Pontífice quiere
alternativas y, en este sentido, ha apoyado a los movimientos
populares que expresan la vitalidad, la historia y las luchas más
auténticas de las comunidades excluidas y marginadas.
10. Pecadores sí, corruptos
no
Entretanto,
la corrupción, como en cualquier sistema mafioso, se alimenta del silencio de
los inocentes y posiblemente, es lo que causa mayor injusticia. Por eso, la
corrupción busca dejar en la periferia de las decisiones a las comunidades.
La corrupción
no se combate con el silencio, como indica el papa Francisco:
“Debemos hablar de ella, denunciar sus males, comprenderla para poder mostrar
la voluntad de hacer valer la misericordia sobre la mezquindad, la belleza
sobre la nada”.
Por ende, hay
que pelear (no entre nosotros, sino contra esa perversión) para estar en el centro
de las decisiones, junto a nuestras comunidades, porque el
mal no vencerá, si los honestos gritan sus horrores.
Y no dejar
que otros decidan, sino implicarse con la esperanza y el entusiasmo necesario
para que haya plenitud a nivel social. De ahí su visión inclusiva y sencilla: trabajo,
techo y tierra, como derechos sagrados a los que toda forma de
política debería aspirar.
Ary Waldir Ramos Díaz
Fuente:
Aleteia






