El
Papa Francisco dialogó con profesores y estudiantes del Colegio San Carlo de
Milán este sábado 6 de abril en el Aula Pablo VI del Vaticano a quienes pidió
no tener un corazón racista
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| El Papa Francisco en el Aula Pablo VI del Vaticano. Foto: Vatican Media |
La
audiencia en la que participaron alrededor de 2,600 personas se realizó en
ocasión del 150 aniversario de fundación de esta institución educativa y el
Santo Padre respondió, sin discursos escritos, a las preguntas que le
realizaron sobre diversos temas como los migrantes.
Francisco
explicó que, ante los migrantes, es importante tener “el corazón abierto para
acoger” y si “tengo el corazón racista, debo examinarme bien por qué es eso y
convertirme”.
El
Pontífice señaló que “Dios no hace diferencias entre las personas, sino que
somos nosotros quienes las hacemos, ya sea con sistemas económicos injustos o
con las armas”, explicó a un joven estudiante que realizó un período de
voluntariado en Perú y que le preguntó sobre el sufrimiento.
El
Papa recordó luego la enseñanza evangélica del capítulo 25 del Evangelio de San
Mateo para destacar la importancia de la paz. “¿Por qué hay tantas guerras?”
preguntó el Pontífice al recordar países como Yemen, Siria y Afganistán. “Si
ellos no tuvieran armas, no harían guerra. ¿Pero por qué hacen la guerra?
Porque nosotros, la rica Europa, América, vende armas para matar a los niños,
para matar a la gente, ¡somos nosotros quienes hacemos las diferencias! Y esto
deben decirlo claramente, a la cara, sin miedo”, exclamó.
“Alguno
podría decirme: ‘Papa, yo no sabía que usted era comunista’ ¡No! -explicó- Esto
nos lo ha enseñado Jesús, y cuando nosotros vayamos allá, ante a Jesús, nos
dirá: gracias porque estuve hambriento y me diste de comer”.
El bulliyng es una
declaración de guerra
En
esta línea, el Santo Padre dijo a los jóvenes que hay chicos que los necesitan
y advirtió el peligro del bulliyng.
“Cada
vez que hacen bullyng, cada vez hacen con este gesto una declaración de
guerra”, aseguró el Papa y alertó que “todos tenemos dentro la semilla de la
destrucción de los otros. Porque tenemos siempre aquella tendencia a hacer las
diferencias y enriquecernos de la pobreza de los otros”.
Por
ello, una vez más, el Santo Padre animó a promover una cultura del diálogo y a
ir en contra de la “cultura de los muros”.
“No
tengan miedo a los migrantes. Migrantes somos nosotros, Jesús fue un migrante”.
“Actualmente
existe la tentación de hacer una cultura de los muros, de levantar los muros,
muros en el corazón, muros en la tierra para impedir este encuentro con otras
culturas, con otra gente. Y quien levanta un muro, quien construye un muro
terminará esclavo dentro de los muros que ha construido, sin horizontes”,
subrayó.
Ante
esta perspectiva, dijo Francisco, es importante tener “el corazón abierto para
acoger, antes que nada. Si yo tengo el corazón racista, debo examinarme bien
por qué es eso y convertirme”.
Por
último, el Santo Padre animó a los profesores a ayudar a los jóvenes a crecer
en “la cultura del encuentro”, para que sean capaces de encontrar a gente
diferente, y se comparen con las diferencias.
Por Mercedes
de la Torre
Fuente:
ACI Prensa






