Este
7 de mayo el Papa Francisco concedió una rueda de prensa en el vuelo que lo
llevó a Roma, tras su visita apostólica a Bulgaria y Macedonia del Norte
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| Papa Francisco - Foto: Mercedes de la Torre (ACI Prensa) |
El
Pontífice respondió a preguntas sobre la relación con las Iglesias ortodoxas y
la comisión que creó para el estudio de las diaconisas.
A
continuación el texto completo de la rueda de prensa:
Director de la Sala de
Prensa de la Santa Sede, Alessandro Gisotti
Buenas
tardes Santo Padre, gracias por estar aquí después de esta jornada tan intensa
para compartir una reflexión sobre este viaje, intenso y bello. Viaje breve,
conferencia de prensa inevitablemente breve, no agrego otras palabras sino
estas: Santo Padre, usted hoy ha caminado sobre las huellas de la Madre Teresa,
un gran testimonio del amor cristiano, y todos estamos afectados, como usted,
por la muerte de Jean Vanier, un amigo, hermano de los últimos, otro gran
testimonio. Así, antes de las preguntas le quiero preguntar si desea compartir
un pensamiento sobre Jean Vanier.
Papa Francisco
Sí,
quiero (hablar) de la enfermedad de Jean Vanier. La hermana Genevieve Jeanigros
me tenía al tanto. Hace una semana lo he llamado por teléfono. Él me ha
escuchado, pero apenas podía hablar. Le quise expresar mi gratitud por este
testimonio. Un hombre que ha sabido leer la existencia cristiana, del misterio
de la muerte, de la cruz, de la enfermedad, del misterio de aquellos que son
despreciados y descartados en el mundo. Ha trabajado no solo para los últimos,
sino también para aquellos que antes de nacer tenían la posibilidad de ser
condenados a muerte. Ha apagado su vida así. Simplemente gracias a él y gracias
a Dios por habernos dado este hombre con un gran testimonio.
Gisotti
Gracias
Santo Padre, la primera pregunta por parte de Biljana Zherevska, de la televisión
macedonia.
Biljana Zherevska (MRT)
Su
Santidad, es un gran placer tenerlo en nuestro país. Nos sentimos honrados con
su visita. Lo que nos interesa es oír de usted ¿cuál fue la mayor impresión que
tuvo de ambos países, qué es lo que más le ha tocado?
Papa Francisco
Son
dos naciones totalmente diferentes. Bulgaria es una nación de una tradición de
siglos. Macedonia también tiene una tradición de siglos, pero no como país:
como pueblo que ha llegado últimamente a constituirse como nación. ¡Es una
bella lucha! Para nosotros los cristianos, Macedonia es un símbolo de la
entrada del cristianismo en Occidente. El cristianismo entró en Occidente a
través de ustedes. Aquel macedonio que se apareció a Pablo en sueños “pasa a
Macedonia y ayúdanos”. Él se iba a Asia. Es un misterio esa llamada, y el
pueblo macedonio está orgulloso de esto, no pierde la oportunidad de decir que
“el cristianismo entró en Europa a través de nosotros, por nuestra puerta,
porque Pablo fue llamado por un macedonio”.
Bulgaria
ha debido luchar tanto por su identidad como nación. El solo hecho que en 1823
más o menos murieron 200 mil soldados rusos para reconquistar la independencia
de mano de los turcos. Pensemos qué significa 200 mil. Tanta lucha por la
independencia, tanta sangre, tanta mística para encontrar la consolidación de
la identidad. Macedonia tenía la identidad y ahora ha llegado a consolidarla
como pueblo, con pequeños, grandes problemas como el nombre y estas cosas que
todos sabemos.
Las
dos son comunidades cristianas, ortodoxas y católicas, también musulmanas. El
porcentaje ortodoxo es muy fuerte en ambos (países), los musulmanes son menos y
los católicos mínimos. Macedonia más grande que Bulgaria. Es una cosa que he
visto en ambas naciones es las buenas relaciones entre los diferentes credos,
la distinta fe. En Bulgaria lo hemos visto en el rezo por la paz: fue una cosa
normal para los búlgaros, porque tienen buenas relaciones. Cada uno tiene el
derecho de expresar su propia religión y tiene el derecho de ser respetado. Me
ha tocado mucho esto. Además el diálogo con el patriarca Neófito fue de una
bellezza. Es un hombre de Dios, me ha edificado mucho porque es un gran hombre
de Dios.
De
Macedonia me ha tocado una frase que me dijo el presidente: “Aquí no hay
tolerancia de religiones, hay respeto”. Se respeta. Y esto hoy en un mundo
donde el respeto falta tanto. El respeto a los derechos humanos, el respeto a
tantas cosas que faltan, el respeto a los niños, a los ancianos. Que la mística
de un país sea el respeto, esto toca. Me ha hecho bien. No sé si he respondido
más o menos sintéticamente.
Peter Nanev (Televisión
búlgara - BTV)
Es
una pregunta más personal: Usted como ser humano, ¿de dónde encuentra fuerzas
en su cuerpo, en su espíritu en los casos en que usted tiene que dar incluso
más fortaleza a niños gravemente enfermos?
Papa Francisco
Antes
de todo quisiera decirte que no voy donde la bruja. No sé. No sé, de verdad. Es
un don del Señor. Cuando estoy en un país me olvido de todo, pero no porque yo
quiera olvidarlo, me viene olvidarlo, y solo estoy ahí. Y después esto me da
perseverancia. ¡En los viajes no me canso! ¡Después me canso! ¡Después! Pero de
dónde tomo la fuerza, creo que el Señor me la da, no hay explicación. Le pido
al Señor ser fiel, servirlo en este trabajo de los viajes, que el viaje no sea
un turismo. Lo pido. Todo es gracias a Él. No me viene decir otra cosa. Pero
después, no hago tanto trabajo.
Silvije Tomasevic
(Vecernij List)
Las
Iglesias nacionales ortodoxas no siempre están en concordia entre ellas; por
ejemplo, no han reconocido a la Iglesia macedonia. Pero cuando se debe criticar
a la Iglesia Católica, son unísonas. Por ejemplo, la Iglesia serbia no quisiera
que se canonice al Cardenal Stepinac. ¿Algún comentario sobre esta situación?
Papa Francisco
En
general las relaciones son buenas, son buenas y hay buena voluntad. Puedo
decirles sinceramente que he encontrado entre los patriarcas hombres de Dios.
Neófito un hombre de Dios, y además aquello que puedo agregar, una preferencia,
Elías II de Georgia es un hombre de Dios, que a mí me ha hecho tanto bien.
Bartolomeo es un hombre de Dios, Kirill es un hombre de Dios. Son grandes
patriarcas que dan testimonio.
Todos
tenemos defectos. Todos, también yo. Pero en los patriarcas he encontrado
hermanos y algunos, no quiero exagerar, pero quisiera decir la palabra
“santos”, hombres de Dios. Y esto es muy importante.
Después
están las cosas históricas de nuestras Iglesias, algunas viejas, por ejemplo
hoy el presidente me hablaba que el cisma de Occidente comenzó en Macedonia.
Ahora viene el Papa por primera vez para remendar el cisma, no sé, pero por
decir somos hermanos, porque no podemos adorar a la Santísima Trinidad sin las
manos unidas de los hermanos. Esta es una convicción no solo mía, también de
los patriarcas, todos. Esto es una gran cosa.
Después
hay un mundo histórico. ¿Usted es croata? Me parecía haber sentido el olor de
Croacia. Un caso histórico es la canonización de Stepinac. Es un hombre
virtuoso, por esto la Iglesia lo ha proclamado beato. Se le puede rezar porque
es beato, pero en un cierto punto del proceso de canonización hay ciertos
puntos no claros, puntos históricos, y yo que debo firmar la canonización, bajo
mi responsabilidad he rezado, he reflexionado, he pedido consejo y he visto que
debo pedir ayuda a Ireneo, un gran patriarca. Él ha dado la ayuda y hemos hecho
la comisión histórica juntos y hemos trabajado juntos, y a Ireneo y a mí, lo
único que nos interesa es la verdad.
¿Para
qué sirve una declaración de santidad si no es clara la verdad? Sabemos que es
un hombre bueno que es beato, pero para dar este paso he buscado la ayuda de
Ireneo, para llegar a la verdad y se está estudiando. Primero de todo fue hecha
la comisión, ha dado su parecer. Ahora se están estudiando otros puntos,
profundizando algunos puntos para que la verdad sea clara. No tengo miedo de la
verdad, solo tengo temor del juicio de Dios.
Alessandro Gisotti:
Hay
tiempo para una pregunta más, Joshua McElwee del National Catholic Reporter.
Joshua McElwee (National
Catholic Reporter)
Muchas
gracias, Santo Padre. En Bulgaria usted visitó una comunidad ortodoxa que ha
continuado una larga tradición de ordenar a mujeres diaconisas para proclamar
el Evangelio. Dentro de pocos días, usted se encontrará con la Unión
Internacional de Superioras Generales (UISG), que solicitó hace tres años la
comisión para las mujeres diaconisas. ¿Puede decirnos alguna cosa que sepa
sobre el informe de la comisión sobre el ministerio de las mujeres en los
primeros años de la Iglesia? ¿Usted ha tomado alguna decisión?
Papa Francisco
La
comisión se hizo y ha trabajado por casi dos años. Eran todos distintos, todos
sapos de distintos pozos. Todos pensaban diferente, pero han trabajado juntos y
se han puesto de acuerdo hasta un cierto punto. Pero, cada uno de ellos tiene
su propia visión que no concuerda con la de los otros. Y allí se detuvieron
como comisión y cada uno está estudiando seguir adelante.
Sobre
el diaconado femenino, hay un modo de concebirlo no con la misma visión del
diaconado masculino. Por ejemplo, las fórmulas de ordenación diaconal
encontradas hasta ahora, según la comisión, no son las mismas para la
ordenación del diácono masculino y se parecen más a la que hoy sería la
bendición abacial de una abadesa. Este es el resultado de algunos de ellos, yo
estoy hablando un poco de oídas, lo que recuerdo. Otros dicen “no, esto es una
fórmula diaconal”, pero debaten. No es claro. Había diaconisas al inicio, ¿pero
era ordenación sacramental o no? Y eso se discute y no se ve claro.
Sí
ayudaban, por ejemplo en la liturgia lo vemos, en los bautismos, que eran de
inmersión, cuando se bautizaba una mujer la diaconisa ayudaba. También en la
unción en el cuerpo de la mujer. Luego salió un documento en el que se veía que
las diaconisas eran llamadas por el obispo cuando había una disputa matrimonial
para la nulidad o el divorcio o la separación. Cuando la mujer acusaba al
marido de golpearla llamaban a la diaconisa para que esta viera el cuerpo y así
testimoniaba en el juicio.
Son
las cosas que recuerdo, pero lo fundamental es que no hay certeza de que fuese
una ordenación con la misma forma y la misma finalidad de la ordenación
masculina. Algunos dicen que hay duda. Sigamos adelante a estudiar. No tengo
miedo al estudio, pero hasta este momento no va.
Es
curioso que donde hubo diaconisas era casi siempre una zona geográfica, sobre
todo en Siria, luego en otra parte no mucho o nada. Todas estas cosas las he
recibido de la comisión.
Cada
uno sigue estudiando y se ha hecho un buen trabajo porque se ha llegado hasta un
cierto punto común que puede servir como aliciente para seguir adelante,
estudiar y dar una respuesta definitiva sobre si sí o no, según las
características de la época.
Una
cosa interesante –ahora nadie lo dice, pero…– algunos teólogos hace pocos años,
30 años antes por ejemplo, decían que no había diaconisas porque las mujeres
estaban en segundo plano en la Iglesia. No solo en la Iglesia, siempre las
mujeres.
Pero
es curioso, en esa época había muchas sacerdotisas paganas. El sacerdocio
femenino en el culto pagano estaba a la orden del día. Entonces ¿cómo se
entiende que existiendo este sacerdocio femenino pagano con las mujeres no se
diese en el cristianismo?
Esto
es lo que se está estudiando, pero hemos llegado a un punto y ahora cada uno de
los miembros está estudiando según su tesis. Esto es bueno. Varietas
delectat.
Alessandro Gisotti
Santo
Padre, gracias por su disponibilidad. La conferencia de prensa termina aquí
porque el vuelo es breve y dentro de poco se servirá la cena. Gracias a todos
por el trabajo grande que han hecho en estos días. Gracias Santo Padre.
Papa Francisco
Pero
yo quisiera decir una cosa sobre el viaje. ¿En qué cosas he encontrado más
consuelo y me ha tocado profundamente del viaje?. Dos experiencias límite. La
experiencia con los pobres hoy aquí en Macedonia, en el memorial de Madre
Teresa. Había muchos pobres y se veía la dulzura de esas hermanas. Curaban a
los pobres sin paternalismo, como si fueran sus hijos. Una dulzura, también la
capacidad de acariciar a los pobres, la ternura de estas hermanas.
Hoy
nosotros estamos acostumbrados a insultarnos. Un político insulta a otro, un
vecino insulta a otro, también en las familias se insultan entre ellos. No me
atrevo a decir que hay una cultura del insulto, pero el insulto es un arma a la
mano. También hablar a espaldas de los otros, la calumnia, la difamación... y
ver estas hermanas que curaban a cada persona como si fuera Jesús.
Me
ha tocado una superiora que llegó con un joven valiente y la superiora me ha
dicho “este es valiente” y lo ha acariciado así y me ha dicho delante de él:
“Rece porque bebe demasiado”, pero con la ternura de una mamá y así me ha hecho
sentir a la Iglesia madre. Es una de las cosas más bellas encontrar la
maternidad de la Iglesia. Hoy la he sentido allí. Agradezco a los macedonios
por tener este tesoro en la ciudad de Skopje.
Y
luego otra experiencia, también diré límite. Hubo la Primera Comunión en
Bulgaria. Es cierto, me emocioné porque la memoria se fue al 8 de octubre de
1944, a mi Primera Comunión cuando entrábamos cantando “Oh santo altar
custodiado por los ángeles”, un canto bello que seguramente alguno de ustedes
recuerda.
He
visto a esos niños que se abren a la vida con una decisión sacramental. La
Iglesia custodia a los niños, son un límite, deben crecer, son promesa. Y lo he
vivido muy fuertemente. He sentido en ese momento que esos 249 niños eran el
futuro de la Iglesia, eran el futuro de Bulgaria.
Son
dos cosas que he vivido con mucha intensidad. Quería contarles esto y muchas
gracias. Recen por mí. Y no quiero irme sin hablar del siglo, no del tiempo,
sino de los cien años de los viajes. Son rosas de Bulgaria: un pequeño
pensamiento por el viaje número 100. Me dicen que ahora viene el whisky
(risas). Buen viaje y muchas gracias.
Fuente:
ACI Prensa






