Catequesis del Papa Francisco
viaje a Bulgaria y Macedonia del Norte
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| Audiencia General, 8 de mayo de 2019 © Vatican Media |
En
la catequesis de hoy, miércoles, 24 de abril de 2019, el Papa Francisco ha
recordado cómo ayer exhortó a los sacerdotes y consagrados de Macedonia del
Norte a no desanimarse ante los problemas acuciantes porque “un poco de
levadura puede hacer que toda la masa crezca, y un poco de perfume, puro y
concentrado, perfuma todo el ambiente”.
La
audiencia general ha tenido lugar esta mañana en la plaza de San Pedro y en
ella el Santo Padre ha rememorado su 29º viaje apostólico a los países de
Bulgaria y Macedonia del Norte, que ha tenido lugar en los últimos días, del 5
al 7 de mayo. El Papa ha evocado los principales momentos, mensajes y figuras
de este viaje.
San Juan XXIII
Con
respecto a Bulgaria, Francisco ha contado que fue animado por el ejemplo de
bondad de San Juan XXIII, que trabajó en ese país como Visitador y Delegado
apostólico, y que le ayudó a encontrar a ese país “llamado a hacer de puente
entre Europa central, oriental y meridional”.
Con
el lema “Pacem in terris”, inspirado también por la encíclica de este papa
santo, el santo Pontífice recordó el encuentro con el Patriarca de la Iglesia
Ortodoxa Búlgara Neófito y los miembros del Santo Sínodo y al valor del mismo
“como cristianos, nuestra vocación y misión es ser signo e instrumento de
unidad y podemos serlo, con la ayuda del Espíritu Santo, anteponiendo lo que
nos une a lo que nos ha dividido o todavía nos divide”.
Santos Cirilo y Metodio
El
Obispo de Roma ha vuelto a ensalzar la figura de los apóstoles Cirilo y
Metodio, ante los que rezó el primer día de su visita en Sofía. De ellos destaca
que inventaron un alfabeto nuevo con el que tradujeron la Biblia para hacerla
accesible a los pueblos eslavos y considera que “Hoy también se necesitan
evangelizadores apasionados y creativos, para que el Evangelio llegue a quienes
todavía no lo conocen y pueda irrigar de nuevo las tierras donde las antiguas
raíces cristianas se han secado”.
Acto por la paz
El
Santo Padre también habló de las dos Misas celebradas en Bulgaria y del acto
por la paz que compartió con representantes de las diferentes religiones, donde
“invocamos de Dios el don de la paz, mientras un grupo de niños llevaban
antorchas encendidas, un símbolo de fe y esperanza”, afirmó.
Madre Teresa de Calcuta
Sobre
Macedonia del Norte, el Sucesor de Pedro, manifestó sentirse acompañado por la
presencia espiritual de la Santa Madre Teresa de Calcuta, nacida en Skopje,
capital del país. Para él, esta santa, de escasa estatura pero gran fuerza,
representa el alma de la Iglesia de ese país y otras periferias del mundo: “una
pequeña comunidad que, con la gracia de Cristo, se convierte en un hogar
acogedor donde muchos encuentran consuelo para su vida”.
Asimismo,
recordó que en el Memorial de la Madre Teresa rezó con otros líderes religiosos
y bendijo la primera piedra de un futuro santuario dedicado a ella.
Lugar de acogida
El
Papa ha confesado que con su visita a Macedonia, estado independiente desde
1991, ha querido “alentar, sobre todo, su capacidad tradicional de albergar
diferentes afiliaciones étnicas y religiosas, así como su esfuerzo por acoger y
socorrer a un gran número de migrantes y de refugiados durante el período
crítico de 2015 y 2016”. “Tienen un gran corazón”, ha dicho de este pueblo, y
ha pedido un aplauso para él.
Encuentro con los jóvenes
Para
el Papa Francisco, el encuentro con los jóvenes en Skopje fue muy
significativo: “Niños y niñas de diferentes denominaciones cristianas y también
de otras religiones, todos unidos por el deseo de construir algo hermoso en la
vida”. Por ello, el Papa les invitó a soñar “a la grande”, como Teresa de
Calcuta.
Las
Hermanas de la Madre Teresa
El
Pontífice se conmovió cuando estuvo con las Hermanas de la Madre Teresa, pues
“estaban con los pobres, y me impresionó la ternura evangélica de estas
mujeres. Esta ternura nace de la oración, de la adoración. Ellas acogen a
todos, se sienten hermanas, madres de todos, lo hacen con ternura, y cuando no
hay ternura, nos volvemos demasiado serios, ácidos”, dijo.
Sacerdotes y consagrados
A
los sacerdotes y consagrados con los que se reunió al final de su visita a
Macedonia del Norte, el Obispo de Roma les animó a enfrentarse a los problemas
del mundo, a pesar de sentirse pocos o pequeños, porque “un poco de levadura
puede hacer que toda la masa crezca, y un poco de perfume, puro y concentrado,
perfuma todo el ambiente”.
Semilla de nueva vida
Por
último el Santo Padre, recalcó que el misterio de Jesús- Eucarístia es la
“semilla de nueva vida para toda la humanidad” y confió a la Providencia el
presente y futuro de estos dos países. Además, invito a todos a rezar a la
Virgen para que bendiga a Bulgaria y Macedonia del Norte.
A
continuación presentamos la catequesis completa del Papa Francisco de hoy, 8 de
mayo de 2019.
***
Catequesis del Santo Padre
Queridos
hermanos y hermanas, ¡buenos días!
Ayer
a última hora de la tarde regresé de un viaje apostólico de tres días que me
llevó a Bulgaria y a Macedonia del Norte. Doy gracias a Dios por haberme
concedido efectuar estas visitas, y renuevo mi gratitud a las autoridades
civiles de estos dos países que me han recibido con gran cortesía y
disponibilidad. Mi más cordial “gracias” a los obispos y a sus respectivas
comunidades eclesiales, por el calor y la devoción con que acompañaron mi
peregrinación.
En
Bulgaria fui guiado por la memoria viva de San Juan XXIII, que fue enviado en
1925 a ese país primero como Visitador y luego como Delegado Apostólico.
Animado por su ejemplo de benevolencia y caridad pastoral, encontré a ese
pueblo llamado a hacer de puente entre Europa central, oriental y meridional. Con
el lema “Pacem in terris”, invité a todos a recorrer el camino de la
fraternidad; y en este camino, en particular, tuve la alegría de dar un paso
adelante durante el encuentro con el Patriarca de la Iglesia Ortodoxa Búlgara
Neofit y los miembros del Santo Sínodo. Efectivamente, como cristianos, nuestra
vocación y misión es ser signo e instrumento de unidad y podemos serlo, con la
ayuda del Espíritu Santo, anteponiendo lo que nos une a lo que nos ha
dividido o todavía nos divide.
La
Bulgaria actual es una de las tierras evangelizadas por los santos Cirilo y
Metodio, que San Juan Pablo II agregó a San Benito como Patronos de Europa. En
Sofía, en la majestuosa catedral patriarcal de San Aleksander Nevkij, me recogí
en oración ante la imagen sagrada de los dos hermanos santos. De origen griego,
de Tesalónica, supieron usar su cultura con creatividad para transmitir el
mensaje cristiano a los pueblos eslavos; idearon un nuevo alfabeto con el cual
tradujeron la Biblia y los textos litúrgicos al idioma eslavo. Hoy
también se necesitan evangelizadores apasionados y creativos, para que el
Evangelio llegue a quienes todavía no lo conocen y pueda irrigar de nuevo las
tierras donde las antiguas raíces cristianas se han secado. Con este horizonte
celebré dos veces la Eucaristía con la comunidad católica en Bulgaria y la
alenté a ser esperanzada y generativa. Doy de nuevo las gracias a ese pueblo de
Dios que me ha demostrado tanta fe y tanto amor.
El
último acto del viaje a Bulgaria se llevó a cabo junto con los representantes
de las diferentes religiones: invocamos de Dios el don de la paz, mientras un
grupo de niños llevaban antorchas encendidas, un símbolo de fe y esperanza.
En
Macedonia del Norte estuve acompañado por la fuerte presencia espiritual de la
Santa Madre Teresa de Calcuta, que nació en Skopje en 1910 y allí, en su
parroquia, recibió los sacramentos de la iniciación cristiana y aprendió a amar
a Jesús. En esta mujer, menuda, pero llena de fuerza gracias a la acción del
Espíritu Santo, vemos la imagen de la Iglesia en ese país y en otras periferias
del mundo: una pequeña comunidad que, con la gracia de Cristo, se convierte en
un hogar acogedor donde muchos encuentran consuelo para su vida. En el Memorial
de la Madre Teresa, recé en presencia de otros líderes religiosos y de un
numeroso grupo de pobres y bendije la primera piedra de un santuario dedicado a
ella.
Macedonia
del Norte es un país independiente desde 1991. La Santa Sede ha tratado de
sostener su camino desde el principio. Con mi visita quise alentar, sobre
todo, su capacidad tradicional de albergar diferentes afiliaciones étnicas y
religiosas, así como su esfuerzo por acoger y socorrer a un gran número de
migrantes y de refugiados durante el período crítico de 2015 y 2016. Hay una
gran acogida, tienen un gran corazón. Los migrante les crean problemas, pero
los acogen y los aman, y los problemas los resuelven. Es algo grande de este
pueblo. Un aplauso a ese pueblo.
Un
país joven, Macedonia del Norte, desde el punto de vista institucional; un
pequeño país que necesita abrirse a amplios horizontes sin perder sus raíces.
Por esta razón, fue significativo que el encuentro con los jóvenes tuviera
lugar allí. Niños y niñas de diferentes denominaciones cristianas y también de
otras religiones, todos unidos por el deseo de construir algo hermoso en la
vida.
Les
exhorté a soñar a la grande, a entrar en juego como la joven Agnese, la futura
Madre Teresa, escuchando la voz de Dios que habla en la oración y en la carne de
los hermanos necesitados. Me emocioné cuando fui a visitar a las Hermanas de la
Madre Teresa; estaban con los pobres, y me impresionó la ternura evangélica de
estas mujeres. Esta ternura nace de la oración, de la adoración. Ellas acogen a
todos, se sienten hermanas, madres de todos, lo hacen con ternura, y cuando no
hay ternura, nos volvemos demasiado serios, ácidos. Estas hermanas son dulces
en su ternura y hacen caridad, pero la caridad tal como es, sin disfrazarla, En
cambio, cuando se hace caridad sin ternura, sin amor, es como si sobre la obra
de caridad echásemos un vaso de vinagre. No, la caridad es alegre, no es ácida.
Estas monjas son un hermoso ejemplo. Que Dios las bendiga, a todas.
Además
de los testimonios de los jóvenes, en Skopje escuché a los sacerdotes y
consagrados. Hombres y mujeres que han dado su vida a Cristo. Para ellos, tarde
o temprano, llega la tentación de decir: “Señor, ¿qué es este pequeño don mío
frente a los problemas de la Iglesia y del mundo?” Por eso les recordé que
un poco de levadura puede hacer que toda la masa crezca, y un poco de perfume,
puro y concentrado, perfuma todo el ambiente.
Es
el misterio de Jesús- Eucaristía, semilla de nueva vida para toda la
humanidad. En la misa que celebramos en la Plaza de Skopje renovamos en una
periferia de la Europa actual, el milagro de Dios que, con unos pocos panes y
peces, partidos y compartidos, satisface el hambre de las multitudes. A su
inagotable Providencia, confiamos el presente y el futuro de los pueblos que
visité en este viaje. Y os invito a todos a rezar a la Virgen para que bendiga
a estos dos países: Bulgaria y Macedonia del Norte.
Larissa I. López
©
Librería Editorial Vaticano
Fuente:
Zenit






