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| Monseñor Bashar Warda © ACN |
En
una entrevista con la organización benéfica católica Ayuda a la Iglesia
Necesitada (ACN), coincidiendo con el aniversario de la toma de las llanuras de
Nínive por parte de Daesh (ISIS) en 2014, el arzobispo de Erbil, Mons. Bashar
Warda declaró: “El cristianismo en Irak, una de las iglesias más antiguas, está
al borde de la extinción”.
Así,
el cristianismo en Irak podría estar a punto de desaparecer por completo, según
indica el arzobispo de Erbil, uno de los líderes eclesiásticos más respetados
de Irak.
Mons.
Warda, quien – con el apoyo de ACN – supervisó el cuidado de los desplazados
internos que huían de Daesh, declaró a la organización benéfica que la
presencia cristiana en Irak ha sido diezmada en las últimas dos décadas.
Así,
explicó: “En los años anteriores a 2003, llegamos a tener hasta un millón y
medio, el seis por ciento de la población iraquí” e indicó que hoy en día “tal
vez sólo queden 250.000 de nosotros. Tal vez menos. Los que quedamos debemos
estar preparados para el martirio”.
La ideología radical sigue
presente
El
arzobispo Warda manifestó que, aunque Daesh ha sido expulsado del norte de
Irak, la ideología radical que lo engendró sigue presente.
“La
derrota de Daesh no ha supuesto la derrota de la idea del restablecimiento del
Califato (….). “Y con esta idea del Califato vienen todas las estructuras
históricas formales de desigualdad intencional y discriminación contra los no
musulmanes”.
Igualmente,
el arzobispo aclara que no solo se trata de Irak: “Vemos líderes en otros
países de Oriente Medio que están actuando claramente y de una manera
consistente con el restablecimiento del Califato”.
Los cristianos, en
extinción
Refiriéndose
a la invasión de Daesh, que llevó al desplazamiento de más de 125.000
cristianos y la pérdida de sus hogares y negocios, relató: “Nuestros
atormentadores confiscaron nuestro presente mientras buscaban borrar nuestra
historia y destruir nuestro futuro”.
Y
continuó describiendo que “esta fue una situación excepcional, pero no aislada.
Fue parte del recurrente ciclo de violencia en el Medio Oriente durante 1.400
años”.
Por
otra parte, subrayó que, “con cada ciclo sucesivo el número de cristianos
disminuye, hasta que hoy estamos a punto de extinguirnos y advirtió que
elementos del pensamiento islámico han facilitado “ciclos regulares y recurrentes
de violencia contra nosotros, como el genocidio otomano de 1916-1922”.
Y
explicó que cualquier otra persona que fuera cristiano en Irak o en cualquier
otro lugar de Oriente Medio, “nunca aceptaría ni por un momento la sombra bajo
la que vivimos los iraquíes, y bajo la que hemos vivido durante siglos”.
Y
es que, de acuerdo a la Constitución del país, los cristianos, “somos
ciudadanos de menor rango, vivimos a discreción de nuestros autoproclamados
superiores. Nuestra humanidad no nos da derechos”.
Falta de solidaridad en
Occidente
El
arzobispo Warda fue también muy crítico con lo que él percibía como la falta de
solidaridad que los países occidentales han mostrado durante los ataques contra
los cristianos.
Sobre
ello, cuestionó: “¿Continuaréis aprobando esta persecución organizada e
interminable contra nosotros?” (…) “Cuando la próxima ola de violencia empiece
a golpearnos, ¿alguien en vuestros campus organizará manifestaciones y llevará
carteles que digan: “Todos somos cristianos’?”.
“Y
sí, digo, la ‘próxima ola de violencia’, porque esto es simplemente el
resultado natural de un sistema gobernante que predica la desigualdad y
justifica la persecución. La ecuación no es complicada”, puntualizó.
Perdón y reconciliación
Finalmente,
el prelado destacó que “los cristianos somos un pueblo de esperanza. Pero
enfrentarnos al final conlleva la claridad, y con ella el coraje para decir
finalmente la verdad (…). “La violencia y la discriminación contra los
inocentes deben terminar. Aquellos que lo predican deben detenerse”.
Del
mismo modo, Mons. Warda aludió a la necesidad de perdón y reconciliación
entre los diferentes grupos religiosos del país.
“Y
así decimos a nuestros vecinos musulmanes, aprended esto de nosotros.
Permitidnos ayudaros a sanar. Vuestras heridas son tan profundas como las
nuestras. Nosotros lo sabemos. Oramos por vuestra sanación. Sanemos juntos a
nuestro herido y torturado país”, concluye en la entrevista para ACN.
Fuente:
Zenit






