25.1.20

EL DIFÍCIL CAMINO DE LA CONVERSIÓN (V)

Pasos: arrepentimiento, aprender a transfigurarse en Cristo, seguir el ejemplo de los Santos y reflexionar

PASOS PARA LA CONVERSIÓN

Cuarto paso, reflexionar si estamos convertidos.

San Agustín, comienza su fase de conversión a los 32 años, San Francisco a los 23, Santa Edith Stein, a los 31 y,  podemos hacer una larga lista de convertidos a distintas edades, conocí a alguien que dijo haberse convertido a los 82, tres años después de haber amado mucho a Cristo fue llamado a la casa del Padre, y dejó la frase siguiente en una carta a sus hijos: “Hijos, alégrese todo el mundo por mí, pude haber muerto y ahora vivo por siempre, allí, donde esta Cristo”

¿Quién se atreve a decir que ya hizo lo suficiente, que ya es demasiado perfecto y puede declararse convertido totalmente? Les he preguntado a muchos cristianos católicos, si consideran que está convertidos, hay  quien se atreve a decir que sí. Examinemos nuestra conciencia en oración ante Dios, escuchando su voz en nuestro corazón, y veamos si verdaderamente lo estamos.

Hay muchas preguntas que hacerse, ¿Amo de verdad a Dios?, ¿Siente mi corazón que ama a Dios?, ¿Utilizo el nombre de Dios para las cosas frívolas?, ¿Santifico el día del Señor?, ¿Me reconcilio con mis hermanos durante la Misa?, ¿Doy tiempo a mis padres y atiendo sus necesidades?,  ¿Promuevo y acepto el aborto?, ¿Conduzco irresponsablemente?, ¿Soy fiel a mi esposo o esposa?, ¿ He engañado para mi beneficio?, ¿Busco que otros opinen mal de mis hermanos?, ¿Permito o promuevo a otros a cometer pecados?, ¿Le deseo mal a otros?, ¿Me alabo a mismo para hacer valer vistosamente mis buenas obras?. ¿Le he negado a un hermano algo que me sobra?, ¿Me domina la pasión en las discusiones y me indigno sin razón?, ¿Me aflige si otro tiene un puesto que yo deseo?, ¿No me agrada sentirme obligado cooperar con mis hermanos?, ¿Soy inconsistente en el bien y desisto rápidamente de mis obligaciones? 

En fin, podríamos hacernos cientos de pregunta, pero para todo esto hay solución. Todos estamos muy necesitados de la paz interior, reconocer nuestras faltas, es un paso para lograrlo, la culpa se elimina reconociéndola. La confesión nos invita a hacer un examen profundo de nuestra conciencia, descubrir lo que llevamos adentro, por tanto nos ayuda a conocernos más. Pero hay algo de gran importancia, necesitamos saber si estamos en condiciones de ser perdonados, y necesitamos saber que hemos sido perdonados. No olvidemos que una cosa es pedir perdón y otro distinto ser perdonado.

El camino de la conversión es la búsqueda de la perfección que Dios espera de nosotros, y eso, no es fácil.

Como conclusión, me parece que es un error cuando pensamos que la conversión se alcanza rápidamente y en esta vida. Reconozco que es un difícil camino, hay que andar mucho y con Dios en el alma, y llega cuando Dios nos de la entrada al Reino.

Por: Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

Fuente: Catholic.net

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