Con 19 años debutó en el cine de la mano de Elvis Presley. Tras actuar en una decena de películas, en lo más alto de su carrera lo abandonó todo y se hizo benedictina
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| La religiosa benedictina en Washington en 2013. A la derecha: la actriz junto a Elvis Presley en un fotograma de Lovig you, de 1975. Foto:CNS |
La llegada al mundo de Dolores
Hicks fue un momento agridulce para los suyos. Sus padres eran unos
adolescentes que apenas habían cumplido los 18 años y sus abuelos habían
presionado a los jóvenes para que abortaran. Ellos quisieron seguir adelante
con el embarazo y, a finales de octubre de 1938, nacía la pequeña Dolores. «Me
pusieron el nombre de mi tía abuela Frieda, quien ese mismo año se convirtió en
hermana Dolores Marie», recordaría años después en sus memorias. Su infancia no
fue fácil, con unos padres demasiado jóvenes e inexpertos que vivieron una
relación turbulenta. Fueron sus abuelos quienes intentaron proteger a la niña,
quien pronto empezó a encontrar consuelo y refugio en la oración.
Cuando tenía 19 años debutó en el
cine y lo hizo de la mano de toda una estrella del momento, Elvis Presley.
«Recé para convertirme en actriz —afirmaba Dolores— y sabía que Dios estaba de
mi lado. Cuando estaba en Hollywood me levantaba a las seis de la mañana,
estuviera trabajando o no, para acudir a Misa y recibir la comunión».




















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