Como
obispos vuestros queremos acompañaros e invitaros a que os dejéis iluminar por
la fe en Jesucristo en estos momentos de tanto dolor
Los
Obispos de la Provincia eclesiástica de Toledo (España) han enviado una carta
pastoral conjunta con motivo de la pandemia por coronavirus que se sufre
en todo el mundo, animan a fortalecer la fe en Jesucristo, a orar por los
fallecidos y a ser solidarios ante la crisis económica consecuencia del
COVID.
Los
Obispos de la Archidiócesis de Toledo y las diócesis de Sigüenza-Guadalajara,
Cuenca, Ciudad Real y Albacete aseguraron que asumen junto al pueblo “la
dolorosa situación por la que están pasando miles de personas cerca o lejos de
nosotros”.
“Como
obispos vuestros queremos acompañaros e invitaros a que os dejéis iluminar por
la fe en Jesucristo en estos momentos de tanto dolor. Queremos deciros que
estamos con vosotros; que compartimos vuestros sentimientos y dificultades; que
queremos acompañaros y animaros a que os dejéis iluminar por el Señor, que no
nos abandona, que va en nuestra misma barca, que camina con nosotros y nos
llama a que vivamos estos momentos de aflicción, sabiendo, como dice el salmo
33, que “Él nos escucha y nos librará de nuestras angustias”, aseguran.
Los
Obispos explican que ante “el mal y el sufrimiento que han aparecido en
nuestras vidas, estamos perplejos y nos sentimos impotentes para hacer frente a
esta pandemia con solo nuestras propias fuerzas”, y animan a encontrar el
camino de salida en la ayuda de Dios “quien es realmente todopoderoso”.
También
precisan que “ante el desconcierto que produce en nosotros esta situación
humana llena de dolor, de angustia y aflicción, como creyentes en Jesús, cada
día experimentamos que, en medio de tanta oscuridad, la experiencia del amor y
de la misericordia del Señor nos ofrece luz, serenidad y confianza para
afrontar el futuro con esperanza”.
Un
“minúsculo y dañino virus nos ha hecho tomar conciencia de nuestra
vulnerabilidad” y aseguran que esto nos ha hecho “sentir con dolor y angustia,
personalmente y como sociedad, lo frágiles que somos; que no lo tenemos todo
garantizado”.
“Este
pequeño y maligno virus ha desmontado toda nuestra seguridad y nos ha hecho ver
que Dios es realmente lo más valioso para afrontar el presente y el futuro”;
aseguraron.
Y
recordaron que “nuestro dolor e impotencia ante esta pandemia se convierte en
oración ferviente, movidos por nuestra vulnerabilidad y apoyados en nuestra fe
y en la confianza en el Señor”.
Pidieron
orar por las personas fallecidas “que han dejado este mundo en la más triste de
las soledades y que no han tenido la oportunidad de recibir la manifestación
del amor de sus familiares y el consuelo de su compañía en los últimos
momentos”, por las familias de los fallecidos “que tienen el dolor metido en su
alma por no haber podido despedirlos ni acompañarlos en los últimos momentos de
su vida” y también orar los unos por otros, “para que el Señor nos siga dando
fuerza y reforzando nuestra fe, para verle a Él presente en medio de la vida y
del sufrimiento”.
“Nuestra
experiencia de impotencia y fragilidad, de dolor y de aflicción se convierten
en oración agradecida a Dios, que sigue a nuestro lado, que nunca nos abandona
y que llena de esperanza y confianza nuestra vida; en gratitud hacia tantas
personas buenas, entregadas, solidarias y generosas con los demás, especialmente
con los más necesitados, que nos enseñan a valorar lo realmente importante en
la vida”, subrayaron.
Por
eso agradecieron la entrega y generosidad de los sacerdotes “que han sabido
acompañar los sufrimientos de tantas familias durante este tiempo y han
alentado al pueblo cristiano, en todo momento, desde la fe, a seguir confiando
y esperando en el Señor” y a los religiosos de vida activa y
contemplativa.
Además
de los profesionales sanitarios que han arriesgado su vida “en el servicio a
los enfermos”.
Por
eso subrayaron que esta situación totalmente anómala que estamos viviendo nos
ha hecho darnos cuenta de que “estamos rodeados de personas que se interesan
por sus semejantes, personas generosas que se entregan de lleno a quien las
necesita, y que son capaces de dar lo mejor de sí mismas para hacer un poco más
felices a los demás”.
“Tantas
y tantas personas, “los santos de la casa de al lado, los vecinos” de los que
habla el Papa Francisco, que hacen presente el amor que Cristo suscita en su corazón
para que, a través de ellos, los enfermos, los ancianos, las personas solas,
los pobres y necesitados reciban y sientan el amor que Dios les tiene”, apuntan
y recuerdan que “en estos momentos de sufrimiento y aflicción no estamos solos,
no solo porque Cristo en persona está con nosotros, cumpliendo su promesa: “Yo
estaré con vosotros todos los días hasta el fin del mundo”, sino también porque
Jesucristo se hace presente a través de las personas que aman, se entregan,
ayudan y se solidarizan con los más necesitados”.
Animan
también a “recuperar el ánimo y la confianza en que esta situación terminará” y
subrayan que “todos los que formamos la iglesia: El Papa, los obispos, los
sacerdotes, los diáconos, los religiosos y religiosas y los fieles laicos, lloramos
con los que lloran, sufrimos con los que sufren y rezamos por todos, unos por
otros, en medio de la aflicción y el dolor que está produciendo esta pandemia”.
“De
esta pandemia tenemos que salir con una fe más fuerte y vivía; con el
convencimiento personal y el compromiso de no olvidarnos nunca de la necesidad
e importancia de la fe para vivir con esperanza y confianza cuanto la vida nos
depare”, subrayan y destacan que “solamente la fe nos da la seguridad de que
Cristo está con nosotros, que no nos abandona y que nos ayuda a vivir lo que
suceda en nuestra vida con la esperanza y la confianza que necesitamos”.
También
animaron a que la fe sea “comprometida y solidaria” porque las consecuencias de
la pandemia acarrearán una crisis económica que se manifestará en la pérdida de
muchos puestos de trabajo, lo que reclama de nosotros “como cristianos, una fe
que nos lleve a compartir lo nuestro con los más necesitados”.
Por
eso animaron a colaborar con Cáritas para que puedan seguir ayudando a quienes
más lo necesitan, pero recordaron que “la generosidad y la disponibilidad para
compartir lo nuestro con los necesitados es muy importante, pero en estos
momentos será insuficiente para dar respuesta a la situación social creada por
esta pandemia”, por eso subrayaron que “otros pueden y tienen por ley esta
obligación”.
Pidieron
también ayuda a la Virgen María para que “interceda ante su Hijo ante esta
situación de pandemia para que podamos superarla”.
Puede
leer el texto íntegro AQUÍ.
Fuente:
ACI Prensa






